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Gotham T1E7 - "Penguin's Umbrella"

Por el Cine/TV

 Gotham T1E7 - Penguin's UmbrellaNo es fácil ser James Gordon. El tipo que tenías que matar acaba de volver de la tumba, te persigue un tipo que ya mató a 27 personas y el mejor plan que se te ocurre es arrestar al alcalde y al capo mafioso. Por suerte tu novia está lejos de la ciudad, a salvo de todo... Oops.

 Gotham T1E7 - Penguin's Umbrella

Redondito como el paraguas del Pingüino mirado de arriba cuando está abierto; así fue el séptimo episodio de Gotham. Bueno, la redondez puede tener alguna muesquita, porque los guionistas siguen haciendo todo lo posible para que deseemos la muerte de Bárbara, la novia de James Gordon. Salvo eso, fue un gol atrás del otro.

Tal éxito se logró por la continua construcción de una historia, desde el primer minuto del piloto. El alto puntaje (si lo pusiéramos) no se debió a un volantazo sino a tomar confianza y apretar el acelerador. La serie ya tiene una imagen, una continuidad única a la que no teme, y una interesante trenza de historias.

El cabello más grueso de esta trenza volvió a ser Gordon, metido hasta la manija en una corruptela muy difícil de combatir. Esta semana volvimos a sentir a Jim quijotesco de la primera hora. Con la diferencia de que Harvey Bullock es ahora su Sancho Panza, aunque esté tanto o más loco que él. Y que (por un rato) quiso matarlo, claro.

Todo comenzó con el regreso de Oswald Chesterfield Cobblepot al mundo de los vivos. Si de muerto le podía costar a Gordon su libertad, de vivo le puede costar la vida. Así que despacha a su novieta con rumbo desconocido y arranca una heroica que ni Stallone en Cop Land.

Mientras tanto, Carmine Falcone se encuentra con que Fish Mooney quiere ir a la guerra con Sal Maroni "por el tipo que te cargaba el paraguas". En realidad Mooney quiere callarlo de una vez por todas, ya que Happy Feet sabe más de lo que debería y tiene la maldita costumbre de boquillar a los cuatro vientos.

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Restaba deshacerse de Gordon, quien no mató a Cobblepot como le ordenaron. Para eso enviarán a Víctor Zsasz, un asesino enojadísimo por haber quedado fuera de Anina, siendo medio capicúa. Este conocido de los seguidores de Batman fue protagonista de las mejores escenas, como cuando vació una comisaría solamente con su reputación, para quedarse solito con Gordon.

El intento de matarlo no tuvo que envidiarle a las mejores series y películas policiales, con un tiroteo en el estacionamiento que terminó gracias a la llegada de la caballería del MCU (Montoya y Allen). En estas escenas quedó claro que James Gordon será un más que digno aliado de Bruce Wayne en su lucha contra el crimen cuando éste se ponga los cortos... y las calzas abajo de los cortos.

Hablando de eso, como el policía estaba casi seguro de que lo limpiarían, fue a "despedirse" del señorito Bruce. Parece que la promesa de encontrar a los asesinos de sus padres fue una PROMESA, así con mayúsculas. Decí que el pibe que hace de mini Batman se come todas las escenas, que si no...

No tanto como se las manduca el Pingüino, cada vez más dueño "de facto" de la serie. Sus participaciones en la negociación entre Maroni y Mooney fueron legendarias, empezando a marcar la cancha hacia el lado de las mentes criminales y lejos de Mr. Magoo. De esto habrá más para el final del episodio.

A Fish no le convencen las disculpas de Cobblepot y comienza la guerra contra los Maronitas, con el robo de un camión con la modalidad de "monjitas encadenadas en el medio de la calle". Momentos como ése recompensan al espectador de Gotham, recalcando que esta es una serie diferente, que no busca realismo sino una atmósfera con toques de Burton, con toques de la Serie Animada y salpimentado con Nolan, pero apenitas. El maloso ofreciéndoles a los trabajadores "golpiza o balas" fue otro gran toque.

La acción no haría más que acelerarse, ya que el Pingüino llevó a Frankie Carbone y los suyos a la guarida del ruso Nikolai, donde lo abatieron. Y cuando Carbone iba a aprovechar la excusa del tiroteo para deshacerse de Oswald, éste dio vuelta el tablero de una patada y el muerto fue el conductor de Control Remoto (Carbone).

Fueron las muertes de Carbone y de Nikolai las que sellaron la paz entre los bandos.

¡Que no termina aún! Llegó la patriada de Gordon, quien (junto a un Bullock recién copulado) "arrestó" al alcalde y juntos fueron a Chez Falcone para, también, "arrestarlo". El Romano tenía un as en la manga, o mejor dicho un asa: Bárbara Kean, recién secuestradita por Mr. Zsasz. Después de un duelo de "verdad/consecuencia", Gordon desiste del "arresto" y Falcone desiste de asesinarlo. "Me creíste", le dice. ¿Sólo por eso le perdonó la vida?

¡No, señor! La verdad es que Falcone, que uno lo veía tan alejado desde sus épocas botonas en The Wire, estuvo trabajando con Cobblepot todo este tiempo. Allá por el primer episodio, cuando descubrió que era un soplón, cambió información por la chance de que el ave polar siguiera viviendo. Y éste se encargó de infiltrarse entre los Maronitas.

Gordon le perdonó la vida entonces, y él le devolvió el favor. Ahora están a mano. ¿Y nosotros? Comiéndonos las uñas y las manos enteras hasta el episodio que viene.

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