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300: Rise of an Empire

Por el Cine/TV

300: Rise of an EmpireProfesores de historia, háganse a un lado. Volvieron las andanzas de los griegos que aullaban y peleaban en ropa interior. Esta vez la acción no se centra en los espartanos, sino en sus parientes menos divertidos y un poco más vestidos.

300: Rise of an Empire

300: Rise of an EmpireHace unos siete años, trescientos espartanos desembarcaron en los cines con sus capas rojas y sus sungas de cuero, dispuestos a todo con tal de que los espectadores se quedaran del lado de adentro de las Cinemópilas (las puertas de la sala).

Con violencia extrema, colores reventados y una pizca de homoerotismo, la adaptación de la novela gráfica de Frank Miller fue recibida con beneplácito por aquellos que la abrazaron como la aventura pochoclera que era. Al igual que en Sin City, se destacó el hecho de que la cámara hubiera podido retratar lo que el polémico artista había plasmado en el papel.

Pasó el tiempo y, como toda película que recauda varias veces su presupuesto, se ideó una "compañecuela", basada en un nuevo trabajo de Miller que todavía no fue editado.

El director Noam Murro (encantado, mucho gusto) toma la batuta de Zack Snyder y logra reconstruir aquella Grecia de capas y espadas, con guerras demasiado grandes y salpicones de sangre a diestra y (sobre todo) siniestra. Hasta ahí vamos bárbaro.

Lo problemático, aunque no arruine el espectáculo, es que 300: Rise of an Empire es el "Lado B" de las aventuras de los valientes espartanos, cuya suerte es relatada en varios momentos de la trama, e impulsa el desenlace de la película, pero con esto solamente hace más sensible la ausencia.

Testícules, el héroe de la película, es bastante menos que Leónidas y eso se nota. Su ropa interior no es tan reveladora, sus frases célebres difícilmente se conviertan en memes y su presencia en la batalla solamente logra destacarse gracias a la ayuda de un animalito de cuatro patas.

300: Rise of an Empire

Hablando de Artemisia, el personaje que interpreta Eva Green es el único que en el "pico a pico" le gana a la primera. Sin mucha tridimensionalidad, le aporta una gran cuota de sensualidad y violencia, características indispensables de esta saga.

Mover la batalla de la tierra al mar sirve para presentar nuevas estrategias, pero a la hora de los bifes se repite el recurso de espadazo-escudo-espadazo, con las limitaciones de hacerlo sobre un pedazo de madera que flota.

Por último, la historia de Jerjes nos sirve para entender al personaje, que luego hace mutis por el foro y apenas si realiza un par de cameos. O sea que funciona de manera retroactiva con 300.

Como conversábamos a la salida del cine, una buena opción sería editar las dos películas en una sola, para equilibrar las correrías de Testícules con las de Leónidas, que son mucho más interesantes. Damos por descontado que algún botija con mucho tiempo libre está juntando los dos videos en este mismo instante.

300: Rise of an Empire

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