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Agents of S.H.I.E.L.D. T1E3

Por el Cine/TV

Agents of S.H.I.E.L.D. T1E3Pasó un nuevo episodio de Agents of S.H.I.E.L.D. y, al igual que el de la semana anterior, son más las decepciones que los aciertos. Te invitamos a que leas nuestro repaso de "The Asset" y participes de la discusión. A ver si entre todos sacamos algo bueno de todo esto.

Desde que Marvel inició la carrera por la construcción de su universo fílmico, cada paso que dio siempre fue hacia adelante. Todos tendremos nuestras películas favoritas, y hasta podremos discutir la calidad de algunas de ellas (Iron Man 2, te estoy mirando). Sin embargo, si pasamos raya, el resultado final es por demás satisfactorio.

Con la conquista de la pantalla grande debajo del brazo, simplemente restaba mudarse a la televisión, ese medio que en la última década se ha convertido en la principal fuente generadora de ficción de calidad.

Semejantes antecedentes elevaron por las nubes las expectativas respecto a Agents of S.H.I.E.L.D. y, con tres capítulos emitidos, peligrosamente nos estamos acercando cada vez más a la confirmación de que quizás se trate de la primera gran derrota de la Casa de las Ideas. O al menos, para no ser tan duros, de una triste decepción.

A Joss Whedon se le atribuye, casi siempre con razón, un notorio talento para escribir diálogos ágiles y de gran timing, así como una gran destreza para generar personajes por los cuales uno siente un verdadero interés. Por ahora, todo eso no aparece ni por asomo en Agents of S.H.I.E.L.D., lo que lleva a preguntarnos cuál es el verdadero grado de involucramiento del padre de Buffy en la serie. Por lo pronto, que su hermano Jed y su cuñada Maurissa Tancharoen sean los encargados de los guiones no estaría garantizando resultados positivos.

Agents of S.H.I.E.L.D. T1E3

Luego de un simplemente correcto episodio piloto y un flojo segundo capítulo, la escena inicial de The Asset (la tercera parada emitida ayer por Sony) daba para ilusionarse con que éste sería el momento de la levantada. Un vehículo de S.H.I.E.L.D., camuflado como camión de carga, se ve repentinamente atrapado por lo que parece una extraña fuerza gravitacional que lo eleva unos cuantos metros sobre la ruta. Como resultado, el sujeto que estaba siendo trasladado es secuestrado. Al revelarse su identidad, nos enteramos  que se trata de Franklin Hall. El sentido arácnido comenzó a chillar y una rápida búsqueda en Google me confirmó que se trataba del alter ego comiquero del personaje Graviton, uno de esos villanos de cuarta que llegó tarde al reparto de nombres. En apenas 3 minutos de capítulo, ya teníamos una escena inicial con un interesante despliegue visual, y un personaje medianamente conocido. No estaba mal... lo que estuvo mal fue todo lo que vino después.

Los 40 minutos siguientes consistieron en la planificación y ejecución de la misión para rescatar a Hall (hasta ese momento, una figura muy importante para los intereses de S.H.I.E.L.D.) de las manos de Ian Quinn, un científico/empresario/filántropo/villano-de-turno, que necesita a Hall para controlar las partículas de gravitonium (otras que también llegaron tarde al reparto de nombres) y utilizarlas para sus propios fines. Para ello, Coulson y compañía deberán ir hasta la isla de Malta. En ese sentido, hay que mencionar el escaso pudor que tienen los guionistas por ganarse enemigos en distintas partes del mundo. La semana pasada, la mirada prejuiciosa le tocó a Perú, ayer a Malta, y así, la serie parecería no descansar en su campaña por tirarse en contra a todas las Naciones Unidas.

Hasta acá nada grave que reprochar, si no fuese porque todo el peso del capítulo recae sobre Skye, la hacker que, a pesar de vivir en una camioneta, siempre parece salida de una cita con Fabián Sciuto. En esta oportunidad, su idea es demostrar que está en condiciones de convertirse en un agente de campo de S.H.I.E.L.D. Sí, así de tirada anda la mega organización de Nick Furia...

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Para ser justos con Skye, el problema es que, con la salvedad de Coulson (al que se nota que los guionistas le tiran con todo lo que pueden para que el tipo las clave en el ángulo, y el pobre no siempre lo logra), en Agents of S.H.I.E.L.D. no hay personajes, sino simplemente cartones pintados. Sobre el final del episodio anterior se dejó ver una posible doble agenda de Skye, aunque lamentablemente ni siquiera eso fue retomado esta semana. Quizás, hubiese ayudado a despertar un mayor interés en el personaje, al tiempo que alimentaría al arco narrativo de fondo, hasta hoy casi inexistente.

Vale mencionar que hubo en este capítulo un intento por darle cierta dimensionalidad al personaje de Ward, pero todo naufragó en un cuento de su infancia del que mejor ni hablar.

Si hay algo que la mejor televisión de los últimos años nos ha enseñado, es que las series que apelan a una construcción progresiva de una historia siempre terminan por superar a aquellas que simplemente se sustentan en diálogos o situaciones meramente efectistas. El problema con Agents of S.H.I.E.L.D. no está en su corto tiempo de vida, sino en que cuesta encontrar una excusa para volver a ella a la semana siguiente.

El partido todavía no está perdido, pero el cuarto hombre ya levantó el cartel con los descuentos. Por favor, que hasta el arquero vaya a cabecear.

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