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American Gods T1E4 - ''Git Gone''

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American Gods T1E4 - ''Git Gone''Hay personajes que la audiencia odia porque los guionistas no supieron qué hacer, y hay personajes que la audiencia odia porque los guionistas quisieron que así fuera. Esta semana le dedicaron enterito el episodio al más odiado de la serie y nada volverá a ser lo mismo.

American Gods T1E4 - ''Git Gone''

A veces una serie de televisión no logra que el público se encariñe con uno de los personajes. Puede ser un recién llegado (como Poochie en el episodio de Los Simpson que se burlaba de esta "saltada de tiburón") o un integrante del elenco que desde el comienzo solamente irrita a los espectadores.

Las series de superhéroes han tenido varios ejemplos de Poochies, y me refiero a ellas en especial porque son las que han sido reseñadas en este sitio. Alcanza con recordar lo insufrible que era Laurel Lance en Arrow, pero especialmente lo irritante de Barbara Kean en Gotham.

Ambas tuvieron una característica destacable: se redimieron. La segunda mucho más que la primera. La segunda pasó de ser Poochie a ser Homero. Pasó de ser Poochie a ser Bart en las primeras temporadas, cuando el mundo repetía "Don't have a cow, man".

El caso de American Gods es diferente, por una sencilla razón: los guionistas nos prepararon para odiar a Laura Moon, la esposa de Shadow. Lo primero que nos presentan es a un tipo enamoradísimo (aunque en la novela quede mucho mejor presentado) que un par de días antes de recuperar la libertad descubre que su mujer murió en un accidente de tránsito.

Cuando todavía estamos (él y nosotros) recuperándonos del golpe, nos cuentan que murió junto con el mejor amigo del viudo, en circunstancias muy poco confusas. Por no decir que ocurrió en pleno acto de sexo oral. El "punto de vista" de la serie, o P.O.V. por sus iniciales en inglés, es el de Shadow Moon, así que todo está dispuesto para que esta maldita desgraciada sea la receptora de todas las malas vibras que le podemos enviar desde el sillón mientras miramos la serie comiendo un refuerzo de queso de cerdo.

Así pasamos tres episodios, en los que su figura siempre estuvo presente. O porque Shadow estaba en la casa de ambos, juntando sus pertenencias y teniendo visiones de la dick pic que su mejor amigo le mandó a su esposa, o porque directamente Laura se le apareció como si nada.

En una serie que abunda en seres sobrenaturales y fenómenos milagrosos, que Laura anduviera en la vuelta no debería sorprendernos. Claro que tampoco estaba clara la forma en que se manifestaba. Podía tratarse simplemente de desvaríos del doliente y caliente protagonista. La realidad demostró ser mucho, pero mucho más entretenida.

Las circunstancias del regreso de Laura son dignas de ser mencionadas, por supuesto. Pero antes hay que mencionar la labor del guion, para mostrarnos una cara oculta de lo que hasta ahora era una simple malagradecida, y se convirtió en un personaje trágico, increíblemente complejo y gracioso de una forma retorcida e interesante.

Laura Moon, esta es tu redención.

La historia de esta semana comienza con la joven trabajando en un casino de temática egipcia y viviendo en compañía de un gato. Es importante señalarlo para entender el porqué de algunas apariciones que llegarán más adelante.

No sabemos en qué momento de su vida se sitúa la historia, solamente que hay algo que parece faltar en su mirada, construida a la perfección por la actriz Emily Browning. Luego de conocer un poquito de lo que hace, la vemos llevando a cabo un intento de suicidio con insecticida dentro de su bañera de hidromasaje y arrepintiéndose justo a tiempo.

Pues bien, al toque nos enteramos que eso ocurrió antes de conocer a Shadow Moon, que además de ser un pillo que busca hacerse el mango fácil con trampas en el Blackjack, es un tipo adorable que la conoce, la busca reclutar para sus triquiñuelas, la acompaña hasta su casa, la satisface sexualmente (y viceversa) y se termina enamorando de ella.

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Esto último lo sabemos por lo que nos fue contando las semanas anteriores. De ella sabemos muy poco, ya que la cámara suele quedarse en sus ojos, que incluso en los momentos de placer parecen estar mirando con frío a algún punto fijo.

Ella dice no creer en nada, pero mantiene una vida relativamente normal, con reuniones de a cuatro (junto a Robbie y Audrey, a quienes seguro conocen por ser el primero el que murió en el accidente y la segunda la que quiso devolverle el favor a Shadow en el cementerio). Laura sabe que su pareja la ama con locura y eso no es suficiente para llenar el vacío existencial. Después de años trabajando en el casino, necesita robarlo. Lo necesita.

Allí tendremos uno de los cortes más inteligentes de la serie hasta ahora.

Ella planificando el robo junto a Shadow.
-Nunca te atraparán.

Ella visitándolo en prisión.
-¿Cómo te atraparon?

Así fue que el simpático embaucador se comió tres años de prisión, en lugar de uno y medio para cada uno de los dos. Ella prometió que lo esperaría, y más tarde nos enteraríamos que esa fue la gran mentira que englobaba otras, como no decirle a su amiga que se estaba encamando con Robbie.

La trama llegó al "momento". Ese instante en el que ella toma la decisión, con el grado de conciencia que sea, de acostarse por primera vez con su amante. En esa escena los guionistas no buscan mostrarla como alguien inocente; sí nos muestran un instante más de esa vida contrariada, depresiva y carente de algo en qué creer, que termina buscando unos minutos de distracción sobre la mesada de la cocina. Más adelante llegarían otros y otros y otros.

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Quedaba otro momento fundamental, que fue el de su muerte y la de Robbie. Después de repasar la conversación telefónica del primer episodio desde el otro punto de vista (que incluía un hombre desnudo en la cama), viajamos hasta el automóvil la fatídica noche en que se perdieron dos vidas. Y nos encontramos con otra aparición estelar, sencilla pero fuerte, de Anubis.

A Laurita nadie le va a andar arrancando el corazón para pesarlo, así que presenciamos una disparatada conversación, que no sería la más disparatada de la semana. Y cuando estaba a punto de recibir la oscuridad eterna, "algo" la atrajo de nuevo hacia el mundo de los vivos y salió de su sepulcro a brazada limpia. O sucia de tierra. Estaba de regreso.

En un episodio repleto de grandes momentos, la resolución del asunto de la horca (final de la primera semana) fue la que dejó más que desear. Ella salvó la vida de su marido enfrentándose a los Naranjos Mecánicos del Chico Técnico, a golpe limpio, en una escena a la que Zack Snyder diría "che, creo que se pasaron con la violencia y la cámara lenta". Igual, la columna vertebral arrancada de un golpe es algo que jamás rechazaré en mis ficciones.

Parecía que todo ese marco perfecto de imperfecciones se perdería en gore, sobre todo cuando el brazo derecho se le cayó al suelo y anduvo caminando con brazo al hombro. Y no. American Gods nos tenía reservados los momentos de mayor humor para el cierre del episodio.

Para coserse el brazo, no tuvo mejor idea que ir a casa de Audrey y Robbie, desconociendo que éste último había muerto. La encontró su amiga, quien se sacó completamente loca (y la entiendo) y gritó el mejor parlamento de la semana.

"¡Salí de mi casa, puta zombi!".

¿Cómo superar eso? Pues con la puta zombi pidiendo para usar el baño y "cagando", o su equivalente no-muerto, todo el fluido de embalsamar que tenía en el organismo.

Laura y Audrey tuvieron intercambios como para protagonizar su propia serie, en donde tuvimos alguna respuesta sobre el comportamiento de la fallecida luego de que su esposo fuera a prisión.

-Shadow se merece algo mejor. Era una mascota para vos.
-Lo quería. Lo quiero. Ahora lo quiero.

En medio de su road trip al estilo de "Thelma y la puta zombi de Louise", se toparon con Anubis (de nuevo) y su compinche Tot, quienes le hicieron una cosida pro de brazo y la dejaron de un colorcito que casi no te das cuenta que está muerta, salvo por todos los cortes de la autopsia. Igual, querida, no te olvides que al final de todo deberás regresar a la oscuridad.

Y así llegamos a la escena con la que cerraban el capítulo anterior. Ella esperándolo en la habitación de hotel y diciéndole "Hola, cachorrito". Ahora sabemos de qué se trata y sabemos mucho más de lo que ocurrió. ¿La convierte en "la buena de la película"? No, pero nos muestra que en esa cabecita pasaban un montón de cosas y que Shadow debió estar más atento a muchas de ellas.

American Gods T1E4 - ''Git Gone''

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