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American Sniper

Por el Cine/TV

American SniperEl gran Clint Eastwood, con sus 85 años a cuestas, está empecinado en regalarnos clásicos de la pantalla grande. En esta oportunidad lo hizo con American Sniper, película que levantó una ridícula polémica. Y hablando de ridículo, esta nota también le dedica unas líneas a Birdman.

American SniperLos Oscar 2014 tuvieron entre sus nominados a Martín Scorsese, quien con sus más de siete décadas de vida, se ha cansado de demostrarnos que es un cineasta con más genio y vitalidad que varios que por edad podrían ser sus nietos. Algo similar sucede este año con Clint Eastwood, que a los 85 años sigue más vigente que nunca. Durante el 2014, el tipo se despachó con dos excelentes películas (a mí, con treinta y pocos años me da pereza lavarme la cara todas las mañanas y este monstruo, a falta de una, estrena dos películas en menos de doce meses): la primera fue el cuasi musical injustamente ignorado Jersey Boys; la segunda, la oscarizada American Sniper, puso muy nervioso a cierto sector de la crítica que en su mayoría condenó a la película antes de entrar a la sala.

American Sniper está basada en la autobiografía de Chris Kyle (interpretado por un correctísimo Bradley Cooper), el francotirador con mayor conteo de muertes en la historia de los Estados Unidos. Oficialmente se le atribuyen un total de 160 bajas durante la reciente guerra en Iraq, aunque se estima que esa cifra se estaría quedando corta en al menos un centenar de cadáveres.

No es ningún secreto que el viejo Clint tiene una especial simpatía por el partido Republicano, y justamente de ahí es que muchos se colgaron para tildar a la película de ser un vehículo de propaganda del ejército de los Estados Unidos, aún cuando el propio Eastwood se ha encargado de aclarar en más de una oportunidad su postura contraria a las incursiones del ejército de su país en el Medio Oriente.

El Francotirador (título con el que se estrenó en esta parte del planeta) es una película bélica, claro que sí, pero no una película directamente enfocada en la guerra de Iraq. De hecho, es muy escasa (casi nula, diría) la información que se brinda en cuanto a los motivos de la arremetida norteamericana en suelo iraquí, así como cualquier otro dato que ayude a contextualizar el conflicto. Es que en realidad, esta es una película sobre Chris Kyle, un tipo que nació en el seno de una familia religiosa recalcitrante en el estado de Texas, con un padre autoritario que le enseñó a disparar un rifle en la temprana infancia y que le inculcó a sus hijos una serie de valores basados en un discurso bastante jodido sobre la patria, la defensa de sus conciudadanos y la mar en coche. Con gran destreza narrativa, Eastwood se las arregla para entregar toda esa información en apenas un puñado de minutos, de la misma manera en que los buenos guionistas de historieta tienen la capacidad de contar el origen de un personaje en tres viñetas.

Ese es nuestro protagonista, esa es su cabeza, y es lógico entonces que la mirada puesta en pantalla incomode a más de uno. Detrás de la mira de su rifle, Kyle es un tipo letal y si bien en algunos pasajes de las poco más de dos horas de película se lo muestra con ciertos rasgos de remordimiento (como cuando duda sobre si apretar o no el gatillo para matar a un niño que apunta un lanzagranadas contra soldados norteamericanos), es implacable en su trabajo. Sí, existe ese tipo de gente, y no está mal mostrarlo en la pantalla grande. Y al hacerlo no necesariamente se está glorificando su accionar.

American Sniper

A la vieja usanza de los héroes del western (un género al que Eastwood prácticamente clausuró con la soberbia Unforgiven), Kyle es un hombre con una misión y, como decía el viejo John Wayne, "un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer". Lo que Kyle tiene que hacer no es simpático. Por el contrario, es por demás reprochable, pero ese es su trabajo.

La película se construye sobre dos frentes: la historia de Kyle en los cuatro períodos en los que cumplió misiones en Iraq en un lapso de 10 años, y los meses intermedios en que volvió a su hogar con su mujer e hijos. En todo momento Eastwood presenta la imposibilidad de Kyle por "aterrizar" en su familia, en tanto su cabeza vive continuamente en el frente de batalla. Prácticamente lo mismo que le sucedía al personaje de Jeremy Renner en The Hurt Locker (Kathryn Bigelow, 2009), por citar un ejemplo reciente y también oscarizado. Es una vida de mierda, provocada por un combo letal formado por un temprano adoctrinamiento familiar y un posterior entrenamiento militar. Eastwood pone todos estos elementos en pantalla y es lo suficientemente inteligente como para no caer en innecesarios y redundantes juicios de valor.

Si quedaban dudas acerca de que no se trata de una película sobre la guerra de Iraq, a medida que la historia avanza esto va quedando cada vez más claro. Paulatinamente, el conflicto central será cada vez más el de la cruzada personal de Kyle para acabar con el francotirador enemigo (un sirio no menos mortífero ex campeón olímpico de tiro). Un clásico duelo como en los westerns, pero esta vez con sus protagonistas a cientos de metros de distancia.

Eastwood aprovecha para reflexionar sobre la perversa lógica de la guerra, retratando una maquinaria que se alimenta de jóvenes apenas preparados para ir al campo de batalla y que, como dice uno de los soldados amigos de Kyle, funciona con la noción del "ojo por ojo".

American Sniper

Todo esto enmarcado en esa capacidad magistral que tiene el director para narrar una historia con gran pulso y fluidez, y regalando algunos momentos memorables (la escena del tiroteo en el medio de la tormenta de arena es de una belleza absoluta) que van de lleno a la lista de lo mejor que se ha filmado en cuanto a cine de guerra se trata.

Aprovechando el contexto de los Oscar, es una buena oportunidad para comparar lo que hace Eastwood en esta película respecto a la cinta que seguramente se lleve el premio mayor de la noche: Birdman. American Sniper es genuinamente compleja, sin artificios para la tribuna, y se encarga de plantear los temas de tal manera que la historia queda rebotando en la cabeza del espectador una vez terminados los créditos finales, y nos coloca por momentos en una situación incómoda. Birdman, por el contrario, se presenta como una película importante que tiene grandes cosas para decir. Es una película condescendiente con su público, al tiempo que se auto postula como una crítica profunda a la industria de la cultura hollywoodense, cuando en realidad no es más que una obviedad tras otra. Asimismo, da la impresión que su director, Alejandro González Iñárritu, así como sus guionistas, subestiman al espectador y es por eso que tienen la necesidad constante de resaltar y machacar una y otra vez sobre los mismos conceptos de la forma menos sutil posible.

Birdman va a ganar el Oscar. Sin embargo, seguramente el paso del tiempo convertirá a American Sniper en uno de los tantos clásicos del gran Clint, mientras que la de Iñárritu será recordada como "aquella que tenía el mismo nombre del dibujito animado". El tiempo pone las cosas en su lugar.

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