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Better Call Saul T1E7 - "Bingo"

Por el Cine/TV

Better Call Saul T1E7 - BingoTodo anda bien en la vida de Jimmy McGill. Su hermano está mejor, su amigovia está buena y está pensando en mudarse a una oficina en la que no tenga que plegar su cama. El regreso de una pareja despareja conspirará para detener el ascenso de nuestro protagonista.

Better Call Saul T1E7 - Bingo

Parecía un episodio como tantos. De transición. Los primeros minutos sirvieron para cerrar como con un moño de silencio y compromiso la subtrama de Mike, quien tiempo atrás boleteó a los policías que habían boleteado a su hijo por entrar en la joda sin estar 100% seguro. Luego de que Papá Ehrmantraut lo convenciera.

Tuvimos otro de esos momentos que nos convencen de que los creadores están disfrutando del trabajo y se dan pequeños gustos, como la conversación entre Mike y el policía viejo (y cascoteado... y seguramente algo corrupto, también) debajo de la cartelera de los más buscados. Algún fanático habrá dedicado esos minutos a buscar caras conocidas en la pared, cuando el verdadero premio era la conversación en la que las cosas más importantes fueron las que no se dijeron.

Jimmy McGill cumplió un papel de reparto en las vueltas de Mike por Albuquerque la semana pasada, robando una libreta que llevó a una conversación en la que también se dijeron cosas sin decirse. Ahora los dos personajes más queribles (las opiniones son como los culos, todos tenemos uno) de Breaking Bad volvieron a separarse, aunque por poco tiempo.

Todo parecía encaminarse para el abogado que un día será Saul Goodman, consolidado entre su público octogenario y con Chuck McGill dando "pasitos de bebé" con su alergia al electromagnetismo, que ambos saben que se trata de un engaño y ambos deben mantenerlo por lo poco de salud mental que le queda al mayor de los hermanos.

-Necesito ser útil de nuevo.

El punto más alto del episodio fue la visita de Jimmy a una hermosa oficina en alquiler, donde pensaba establecerse para continuar expandiendo su negocio. ¿Qué podía salir mal?

Better Call Saul T1E7 - Bingo

En ese momento uno podía desconocer el "qué", pero sabía el resultado final. Es lo que tiene una precuela, en este caso, el sabor agridulce de recordar al patético Saul Goodman y entender que solamente existirían dos posibilidades: o nunca conseguiría esa oficina o su caída sería más pronunciada.

La respuesta llegaría en pocos minutos, con el regreso de dos personajes que generan un odio importante, especialmente la mitad femenina. Me refiero, claro está, a los Kettleman, esos acusados de chorear las arcas públicas que no quieren pasar un solo día en prisión porque son inocentes. Dicen. Pero nosotros y Jimmy (y Kim, y la justicia, y...) sabemos la verdad.

Ellos volvieron para complicarles la vida a todos y para dejar en claro que detrás de todas las chantadas, las mentiras y las asociaciones para delinquir, James es un tipo bueno.

Todo comenzó con la negativa de ellos, o sea la negativa de ella, a hacer un trato con la justicia. A cambio de devolver el dinero, el señor Kettleman solamente pasaría un máximo de un año y medio tras las rejas. Ellos... ella prefiere ir a juicio y arriesgarse a 30 años de prisión. Para él.

El trato se los ofreció Kim, la misma que rechazó el mejor despacho en la posible oficina nueva de Jimmy, rompiéndonos un poquito el corazón por más que se viera venir. Se lo rompieron a ella más tarde, cuando su jefe la castigó duramente por haberse perdido a ese par de polluelos.

Por suerte estaba el bueno de McGill. Y Mike, quien le debía una por "representarlo legalmente" (ayudarlo a robar una libreta).

Así que tuvimos al ex policía en una hermosa y extensa secuencia muda, en la que hizo la máxima de "poner dinero para obtener dinero". Gracias a los dólares marcados de McGill, se hizo con la fortuna de los Kettleman, que luego entregó a la justicia. No contento con eso, Jimmy se jugó el pellejo y la libertad para que ambos regresaran con su anterior abogada.

-Haremos que lo arresten.
-No tengo nada que perder. Deberían ver mi oficina.

Sí, todavía queda bastante humanidad en el abogado protagonista. Alcanzó con verlo al final del episodio, en su punto más bajo, habiendo perdido todo el dinero que juntó hasta ahora (conseguido luego de invertir el soborno de los Kettleman, justo es decirlo) y recorriendo por última vez la oficina que jamás ocupará.

Mérito de los creadores y del gigantesco Bob Odenkirk, que no me canso de decirlo.

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