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Big Eyes (2014)

Por el Cine/TV

Big Eyes (2014)Un fanático de Tim Burton (que además es fanático de las figuras de acción, para más datos) se sumerge en la última película de este afamado director, basada en la historia real de la artista Margaret Keane y sus pinturas de grandes ojos.

En la filmografía de Tim Burton, no es novedoso el hablar de sus colaboraciones casi simbióticas con el compositor Danny Elfman, su actor fetiche Johnny Depp o su despeinada musa Helena Bonham-Carter. Sin embargo, existe otra asociación creativa que, si bien es menos publicitada y lucrativa, debería ser más frecuente en la carrera del director.

Big Eyes (2014)

Quienes portamos el gen del fan incondicional o completista nos gusta seguir de cerca la obra de tal o cual director, actor o actriz. Siendo un bicho raro casi Burtoniano, quien esto escribe ya de chico era más de prestarle atención a los acreditados como "written by". Todos los capítulos de la era clásica de Los Simpson escritos por John Swartzwelder garantizaban diálogos y gags consistentemente brillantes de principio a fin. Un Archivo X de Darin Morgan siempre se destacaba por encima del (muy alto) promedio de la serie por lo impredecible de sus argumentos y la dosis exacta de humor. En el cine, algo parecido me pasa con las películas biográficas co-escritas por Scott Alexander y Larry Karaszewski. ¿Quiénes forman esta dupla cuya segunda mitad tiene un apellido casi impronunciable?

Big Eyes (2014)

Después de varios intentos frustrados de vender guiones muy personales a los estudios hollywoodenses, Scott y Larry tuvieron su primera oportunidad con la olvidable saga infantil Problem Child (Mi pobre diablillo, en los videoclubes del barrio). Lo que originalmente fue concebido como un comentario ácido sobre las típicas comedias familiares ochenteras se terminó convirtiendo, debido a las intromisiones del estudio, en una más del montón, rescatando únicamente algún toque de humor negro. Después de un par de encargos para las antologías televisivas Monsters y Tales from the Crypt, los guionistas alcanzaron su punto más alto con la que probablemente sería no sólo la mejor película de Burton, sino una de las mejores de la década: Ed Wood (1994).

Si seguimos la trayectoria del dúo, fijándonos en cintas como The People vs. Larry Flynt, Man on the Moon y la reciente Big Eyes, más los guiones sin producir sobre las vidas de Ripley y de los últimos años de Groucho Marx, nos encontramos con un patrón bastante claro. Los mismos escritores reconocen que se especializan en contar "historias de vida de gente que a nadie les interesa". Y es que tanto el peor director de la historia, como el fundador de la revista pornográfica Hustler, el inclasificable cómico Andy Kaufman y la malograda artista Margaret Keane (figura central de Big Eyes), se caracterizan justamente por ser personajes fascinantes que, si bien están más o menos presentes en la conciencia popular estadounidense, continúan siendo cuando menos polarizadores, incomprendidos y artísticamente menospreciados.

Big Eyes (2014)

Big Eyes narra la historia de Margaret y Walter Keane, un matrimonio de artistas que se hicieron famosos con esos icónicos retratos de niños de enormes ojos vidriosos a principios de los '60. Si bien durante años la autoría de las obras fue atribuída a Walter, lo que en realidad ocurrió fue bastante más complejo, injusto y tumultuoso. La cinta comienza con la llegada de Margaret (Amy Adams) y su hija a San Francisco luego de su primer divorcio. Una vez establecida, la madre soltera se revuelve pintando cabeceras para una fábrica de muebles y haciendo retratos en una feria por chirolas. Nada muy artísticamente estimulante. Rápidamente capta la atención de Walter (el viperino Christoph Waltz), un escamoso charlatán que seduce al público (y a Margaret) con las anécdotas de su formación como pintor en París.

Big Eyes (2014)

Big Eyes (2014)

Walter reconoce el potencial de Margaret y, al menos en un principio, la apoya en su desarrollo artístico. El mujeriego de Mr. Keane es persona non grata en las galerías de arte contemporáneo, pero de todas formas se las ingenia para exponer "sus" cuadros y los de su esposa en el club de jazz de Enrico Banducci (el pequeño gran Jon Polito). Los ojazos de los lienzos de Margaret de a poco empiezan a llamar la atención de los habitués del lugar. Por una mezcla de descuido de la artista, malentendidos de los compradores y oportunismo de Walter, los evocativos cuadros son atribuidos al chapucero de Kane (perdón, se me deslizó el Finger) y se empiezan a vender como pan caliente.

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Es así que Margaret es manipulada y obligada a vivir una vida de encierro y humillación, pintando sin descanso cual factoría humana, mientras su inescrupuloso esposo sanatea abierto y se regodea a diestra y siniestra en la alta sociedad californiana. Eventualmente la sometida esposa se arma de coraje y huye con su hija a Hawai, a fin de comenzar por segunda vez una nueva vida y luchar a la distancia por reclamar lo que le corresponde. El desenlace es digno de Hollywood, aunque los escritores aseguran que después de leer los registros del juicio, tuvieron que bajarle unos cambios para que la adaptación resultara más creíble.

Big Eyes (2014)

Big Eyes cuenta la historia de cómo una mentira piadosa se convirtió en un movimiento artístico y comercial. Desde el punto de vista humano, pinta el retrato de una relación retorcida, marcada por la tristeza y frustración perpetua de Margaret expresada a través de su arte y limitada por su ceguera sentimental y las convenciones de una época donde el divorcio era considerado difamatorio. Es elocuente la escena donde Margaret confiesa sus problemas al cura de turno, sólo para que éste le diga que confíe y respete las decisiones del hombre de la casa.

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Andy Warhol, generalmente considerado como el padre del pop art, célebremente dijo sobre el arte de "los" Keane: "pienso que lo que han hecho es maravilloso. Tiene que ser bueno. De lo contrario, no es posible que guste a tanta gente". Kitsch y banal para algunos, desgarrador y directo para otros, en su momento los cuadros de Margaret llamaron la atención de incontables celebridades y causas benéficas (los murales para Unicef y las Naciones Unidas juegan un papel importante en la trama). De hecho, Burton cuenta con un par de comisiones y el lanzamiento de la película revivió el interés y elevó la cotización de las obras. A sus 87 años, Margaret continúa pintando todos los días y junto con la notoriedad que el film le ha otorgado a sus lienzos y a su odisea personal, podríamos decir que la artista tuvo su final feliz.

Big Eyes (2014)

Lo accesible de su "arte suburbano" (Walter rápidamente se dio cuenta de que facturaba más con miles de reproducciones de baja calidad que con los cuadros en cuestión) hizo que su influencia hasta el día de hoy se pueda ver en todas partes. Craig McCracken, creador de Las Chicas Superpoderosas, claramente basó los diseños del trío de micro-heroinas en los "huérfanos" de Margaret, y no es casualidad que la maestra de la escuelita de Saltadilla se llame Srta. Keane. Y ni que hablar del animé.

Llevar Big Eyes a la pantalla demoró a Alexander y Karaszewski once años de idas y venidas. De todas las biopics que tenían en carpeta -además de los ya citados se conocen guiones sin producir sobre las vidas de figuras tan disímiles como Howard Hughes, Betty Paige y Charles Manson- la historia de uno de los fraudes artísticos más notorios de la historia fue de las que más se desvivían por contar. A tal punto que se vieron obligados a cederle el puesto de codirectores a Burton, a fin de obtener la financiación necesaria.

Big Eyes (2014)

Si bien pasó por los cines sin pena ni gloria, Big Eyes es una de las obras más redondas de Burton en bastante tiempo, apoyada en un guión sólido, una anécdota atrapante y verídica y actuaciones que ameritaron la atención de varias entregas de premios. Sin llegar a la apoteosis de Ed Wood, se encuentra cómodamente a la altura de Big Fish, otra de las más emotivas cintas Burtonianas. Comparte también con ella una historia muy humana narrada de forma controlada en la que los despliegues visuales típicos del director se encuentran al servicio de la historia y no a la inversa. La escena con Margaret en el supermercado, alucinando con clientes de ojos enormes mientras elocuentemente agarra una lata de sopa Campbell's, no puede ser de otro director.

Big Eyes (2014)

Después de sus traspiés con películas como Charlie and the Chocolate Factory, Alice in Wonderland y Dark Shadows (solo Frankenweenie se salva), no viene mal dejar lo fantástico de lado cada tanto. En la parte técnica, se destaca la música de Danny Elfman por su inusual sencillez, la cuidada reconstrucción de época y la hermosa fotografía, con tomas panorámicas que realmente parecen acuarelas. Si hablamos de los actores de reparto, Burton ahora suma a Krysten Ritter y Madeleine Arthur (la mejor amiga y la hija de Margaret, respectivamente) a su panteón de actrices de ojos expresivamente grandes, casi como salidas de la era del cine mudo. Finalmente, en cuanto a la parejita principal, Waltz sigue rindiendo con esa combinación de "encantador de serpientes" y narcisista amenazador que tan bien le sale, mientras que Adams demuestra la vulnerabilidad y fortaleza interior de Margaret que justificó su Globo de Oro.

Quienes tengan un mínimo de interés en otros trabajos de Scott Alexander y Larry Karszewski, recomiendo su adaptación de un cuento de Stephen King (1408, con John Cusack), la comedia negra de enredos para pasar el rato Screwed y la inminente Goosebumps ("Escalofríos"), adaptación para la pantalla grande de los libros de terror juvenil cuya serie pasaban en Fox Kids.

Volviendo a Burton, en uno de los extras del DVD el realizador agradece la oportunidad de "volver a sus raíces" como director, con un film más personal, alejado de las superproducciones para la Warner o Disney y realizado en forma casi independiente. Si bien sus próximos tres proyectos confirmados (la adaptación de la novela gótica-juvenil Miss Peregrine's Home for Peculiar Children, la esperada secuela de Beetlejuice y el reimagining de Dumbo) parecen indicar un retorno a lo trillado y seguro, es de esperar que la experiencia y el proceso como co-autor de Big Eyes lo ponga en contacto con su Margaret Keane interior, capaz de darnos películas tan íntimas, humanas y cuidadas como ésta.

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