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Clever

Por el Cine/TV

CleverClever es un tipo muy particular, de costumbres cuestionables, modales reprochables y gustos que dejan tantito que desear. Dedicará un par de días de su vida a perseguir una modesta causa y dependerá de nosotros decidir si nos interesa o no que cumpla con su objetivo.

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Desde el primer minuto de la película, queda claro que Clever es un ser despreciable. Separado debido a las famosas riñas y disputas, no tiene reparos en avanzar sobre su flamante ex esposa pese a que ella lo rechaza ni en colgarse de la bocina para llamar su atención. Más allá de que el rostro y los movimientos del actor Hugo Piccinini le pongan "gracia" al asunto, estamos frente a actitudes que podrían catalogarse como de violencia doméstica.

Está claro que Clever no es el primer protagonista cinematográfico por el que no debemos hinchar. Por momentos no es tan claro que ese sea el objetivo de los directores/guionistas Federico Borgia y Guillermo Madeiro, quienes nos mostrarán cómo este impulsivo señor busca la felicidad. ¿Se la merece?

Volvamos al comienzo. La persona de Clever está bien construida, con su mundo de artes marciales, drogas y fierros (los del gimnasio y los de cuatro ruedas). Si hasta el nombre de su hijo tiene que ver con una de sus pasiones. Entre parranda y parranda descubrirá que a su vida le falta algo y no se detendrá hasta obtenerlo. ¿Ese algo? Unas llamas al costado de su auto tuneado.

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Ya nada importará más, ni siquiera su hijo, a quien despachará en segundos para partir en busca del artista para su vehículo. Su compañero de aventuras, el dueño del primer auto tuneado, su hijo... son algunos de los personajes que irán desfilando por delante de Clever mientras va en busca de aquellas llamas.

La narrativa algo lineal se sostiene con un interesante tratamiento estético, con claros intentos por pensar fuera de la caja en lo visual, sin que esto distraiga a los espectadores excepto en alguna pensada demasiado fuera de la caja. Una toma en la discoteca, por ejemplo, corta las cabezas de Clever y su compinche, centrándose en los trabajados cuerpos con los que intentan conquistar a las señoritas.

Las famosas llamas son el catalizador del cambio más importante que tendrá la historia, cuando el protagonista sale en busca de un misterioso artista de automóviles. Los realizadores aprovechan para crear un extravagante pueblito plagado de personajes raros, que (también) pecan de descartables, no funcionales a la historia sino a imágenes o momentos de la misma.

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Todo será más absurdo en Las Palmas y sus pobladores abusarán de hablar en forma lacónica y estirar los silencios. A Clever lo esperarán algunos inconvenientes y varias situaciones incómodas, para él y para nosotros, que despertarán risas o simplemente incomodidad, pero que harán llevadera la trama.

Es interesante que la película tome tantos riesgos, empezando por el imperfecto protagonista. La estética colabora para ese realismo "casi" mágico, especialmente en el pueblo, aunque por momentos dan ganas de que la zambullida en el absurdo fuera más profunda. Por último, queda la sensación de que la mayoría del elenco está en función de que el público ría de sus rarezas o de que Clever obtenga lo que está buscando.

Se lo merezca o no.

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