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Cowboys y Aliens (2011)

Por el Cine/TV

Cowboys y Aliens (2011)Cowboys y Aliens tiene un pedigrí interesante, al estar dirigida por Jon Favreau y producida por Steven Spielberg. Con una trama híbrida que mezcla Far West con invasiones alienígenas, el resultado final termina siendo igual de ambiguo. Enterate por qué en esta reseña.

Cowboys y Aliens (2011)No deben existir muchas dudas al calificar a "Iron Man 1" como una de las mejores producciones de Marvel Studios en esa galería de películas de superhéroes con la que nos han deleitado a lo largo de estos años. La franquicia centrada en Tony Stark se apoya notablemente en el carisma increíble de Robert Downey Jr. (se me ocurren pocos reclutamientos mejores para liderar una adaptación cinematográfica de una creación ya existente), pero gran parte del mérito se lo merece Jon Favreau, su director. La segunda entrega, sin ser mala, bajó la calidad relativa frente a su antecesora. Cowboys y Aliens (2011) presenta la primera incursión contundente post-Hombre de Hierro de Favreau como director, lo que le da un toquecillo extra de interés a una producción que ya genera intriga por presentar esta amalgama extraña y por estar basada en un cómic.

Como Iron Man, la película se apoya mayoritariamente en dos actores carismáticos si los hay, Daniel Craig, que pasa de su papel de James Bond a interpretar a un forajido amnésico llamado Jake Lonergan, y Harrison Ford, quien no merece demasiada presentación y que en la película encarna a un amargado coronel retirado y transformado en estanciero, Woodrow Dolarhyde.

Cowboys y Aliens (2011)El cast secundario presenta un par de nombres interesantes que llevan dignamente la película en sus “roles-satélite”, como la hermosísima Olivia Wilde interpretando a Ella Swenson (“la muchachita”), y un inseguro (en su papel, ya que es un actor de destaque en la vida real) Sam Rockwell como “Doc”, el dueño de la única cantina del pueblito. Más allá de este complemento, la película se apoya mayoritariamente en la solidez actoral de sus dos protagonistas principales. Por este lado, entonces, ninguna objeción.

Movámonos un poco de tema y analicemos brevemente la trama. C&A está ambientada en Arizona, en 1837. Jake Lonergan despierta en estado calamitoso en el medio del desierto, con poco más que la escasa ropa que lleva puesta y un extraño brazalete en la mano, que no puede sacarse. Sus andanzas amnésicas lo llevan al pueblito de Absolution, sumido en plena fiebre del oro y doblegado por el temor a Dolarhyde, un estanciero rico y de pocas pulgas.

Cowboys y Aliens (2011)La tensión del pueblo se disipa (o incrementa) cuando ocurre lo impensado: unas naves de diseño alienígena (descritas inmediatamente como “demonios” por los asombrados vaqueros y vaqueritas) aparecen en la noche para hacer estragos en el pueblito. El destino, la búsqueda de la verdad y el miedo común llevan a un grupo de extraños a obviar sus diferencias y cabalgar en pos de respuestas.

Es difícil escribir sobre la trama de la película, porque por este lado tenemos una de las mayores falencias de la propuesta: C&A entretiene, sin duda, pero su guión es bastante predecible, por lo menos a partir de que aparecen los aliens. Los giros se ven venir y, más allá de alguna sorpresa con respecto al trasfondo de algún personaje, el desarrollo es bastante lineal… lo que no le impide entretener adecuadamente.

Mucho de este entretenimiento se basa, como mencionábamos, en el trabajo de Craig y Ford, pero la película en sí, en su calidad de pastiche, tiene un encanto particular difícil de encontrar en otras producciones de ”Weird West”. Favreau sabe dirigir acción y se nota, con buena narración de la gesta de los protagonistas y un par de batallas bastante sangrientas.

Cowboys y Aliens (2011)Nuevamente, el apartado visual no decepciona (como por lo general ocurre con los blockbusters de verano estadounidenses) y el diseño de los alienígenas y sus naves es más que atendible (lo más parecido que se me ocurre para describirlos serían “ranas sobrealimentadas con un par de manitos adicionales articuladas al mejor estilo T-Rex”).

El aspecto “Lejano Oeste” de la película está bien llevado, y la apariencia dura e inflexible de Craig le da un aire perfecto para encarnar al “muchachito con un pasado”. El desarrollo de los personajes es bastante interesante, al menos en lo referente a Lonergan redescubriendo su vida anterior al desayuno de polvo que se zampó al arranque de la película, y Dolarhyde pasando de coronel “odioalosindios” a “nolosodiotantoporquealgunosvalenlapena”.

Cowboys y Aliens (2011)Sin embargo, las inconsistencias varias que mencionábamos llevan a otros desarrollos de personaje poco creíbles o que se ven venir a la legua. También hay elementos inexplicables por el lado de los intereses ocultos de los aliens, que cuando finalmente son revelados nunca queda tan claro para qué buscan lo que buscan (en realidad, este es un lugar común de las películas de invasiones extraterrestres, por lo que es injusto achacárselo como debilidad a la historia; cuando escuchamos, por ejemplo, “quieren el agua del planeta”, asumimos que es un recurso que necesitan para subsistir y no algo que necesitan para estar fresquitos, lavar los trajes espaciales o prepararse una tisana para sacarse las radiaciones del viaje, ¿no?). La relación tensa cowboys-indígenas se resuelve también con un par de sablazos intercambiados - compartidos, en forma un tanto precipitada - y así unos cuantos ejemplos más.

A pesar de estas cuestiones que podrían haber funcionado mejor, la película es un buen entretenimiento, con una dosis justa de los “cowboys” y “aliens” del título. En sí, este título es una de las grandes verdades de la producción: si quieren ver vaqueros y ETs enfrentados en una melange que funciona en unos cuantos niveles (a pesar de las falencias que presenta en otros) es una buena opción, divertida y bien narrada. Ni mucho más, ni mucho menos.

Recomendada.

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