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Crazy Ex-Girlfriend, temporada 1

Por el Cine/TV

Crazy Ex-Girlfriend, temporada 1Una abogada exitosa decide mudarse hasta el otro extremo de Estados Unidos en busca del amor, aunque su amor la haya visto solamente una vez en la última década y tenga novia. Una comedia incorrecta, neurótica y muy graciosa. ¿Mencioné que es musical?

Crazy Ex-Girlfriend, temporada 1

Vivimos una época en la que la corrección puede convertirse en un arma de doble filo. Sí, debería darnos vergüenza hacer comentarios racistas, sexistas u homófobos a viva voz. Sin embargo, la policía de lo que "está bien" suele abusar de su poder y de a poco corremos el riesgo de ver ciertos entretenimientos "pasteurizados".

Por suerte existen oasis en el desierto, aldeas galas que resisten ahora y siempre al invasor. Comedias con premisas que se alejan de lo políticamente correcto y se animan a sacarle la lengua a la seriedad. En este caso, tenemos que agradecerle a Rachel Bloom.

Ella es la creadora y protagonista de Crazy Ex-Girlfriend, cuya primera temporada apareció hace tiempo en los carruseles de Netflix y uno, que prioriza aquellas series que se encuentran dentro de servicios pagos, le dio una oportunidad. Luego una oportunidad más. Y cuando quiso acordar ya había visto los 18 episodios, que no son pocos, aunque casi no se note.

La premisa es muy sencilla y en cualquier otro momento de nuestra historia estaría alejada de toda polémica. Rebecca Bunch es una exitosa abogada que trabaja en la gran ciudad, hasta que se topa con su amor de la adolescencia y decide dejarlo todo y viajar 4.500 kilómetros en busca de alguien a quien solamente vio una vez en la última década.

Sí, Rebecca es imperfecta. Tiene un enamoramiento completamente enfermizo con el bueno de Josh Chan (ya hablaremos de él), no tiene problemas en acecharlo y espiarlo, y trabaja activamente para separarlo de su actual pareja. Rebecca, al mismo tiempo, es la "heroína" de la historia.

El éxito de Bloom y compañía está en inyectar de humor a una situación potencialmente peligrosa, jugando entre la neurosis y el espíritu lúdico que le imprimen Rebecca y su nueva amiga Paula a ese temita de destruir un hogar, ya que "el destino quiere que Josh y ella estén juntos".

Crazy Ex-Girlfriend, temporada 1

Nuestra protagonista atraviesa un gran rango de emociones y Bloom está a la altura de cada una de ellas, demostrando su talento como comediante desde el primer episodio. Los aciertos no terminan ahí, ya que el elenco acompaña en gran forma.

Paula es la amiga compinche que con el correr de la temporada tendrá actitudes que la acercarán a la enfermera de Misery. Tanto ella como Darryl, el tonto dueño de la mediocre firma de abogados de West Covina ("West Covinaaaaaaaa") se encuentran entre los mejores exponentes, con mucho humor físico y gestual.

Un escalón más abajo se encuentra Greg, el personaje maldito cuyo cinismo es su principal antagonista, la vecina a la que todo parece chuparle un huevo, y Valencia, la novia de Josh, que pasará de ser una simple villana de telenovelas a establecer un vínculo único con la recién llegada.

Increíblemente, el punto flojo es el mismísimo Josh, quien no termina de convencernos de ser alguien digno de tal enamoramiento enfermizo (si es el punto de los guionistas, quedan a mitad de camino). Este filipino demasiado parecido al dibujante Jim Lee es presentado como un tonto de buen corazón. Y no es suficiente para que nos interese qué es lo que le sucede con las señoritas que se lo disputan.

La trama se encarga de mantener nuestra atención, en 18 episodios de tres cuartos de hora. En la era de las series cortas de HBO o las originales de Netflix, me asustó el compromiso que me exigía la serie, hasta que recordé que no le tengo miedo a los compromisos.

Hay algo que estoy olvidando mencionar. Quizás el hecho de que la protagonista tenga un cuerpo "real" y no le dé vergüenza mostrarlo, sin llegar a niveles de Lena Dunham. No, no era eso. Debí mencionar lo mucho que me hizo reír, pero tampoco era eso. La incorrección que se cuela en las historias fue el tema con el que empecé la reseña.

Ah, ya lo recuerdo. Crazy Ex-Girlfriend es una comedia musical. Esperen, vuelvan. ¿Qué están haciendo?

Crazy Ex-Girlfriend, temporada 1

Cada uno de los capítulos tiene uno o dos segmentos cantados. A diferencia de series como Glee, aquí el tema es original y tiene que ver con lo que está pasando. En ese sentido se parece más a La La Land, si las canciones de la película hablaran de tener los pechos grandes o una infección urinaria.

Tratándose de un musical, parte del éxito dependerá de las canciones y en ese sentido el porcentaje de aciertos es muy alto. A lo sumo, en algunos temas, parece que los escritores no hubieran hecho el esfuerzo por agregar alguna rima más a la letra. Pero musicalmente y en los clips que acompañan cada momento cantado, no defraudan nunca.

Para cuando termine la temporada habrá pasado de todo. Los sentimientos estarán arriba de la mesa y conoceremos bastante del pentágono o hexágono amoroso que mueve la trama. Habrá incorrección hasta el último segundo del último episodio y todo quedará dispuesto para que nuestros protagonistas sigan cometiendo errores en una segunda temporada, que Netflix anexó hace algunos días y tuve que enterarme de casualidad.

Mientras tanto, tuve que ver series más seguras, más correctas, más recatadas. Es decir, series mucho menos Rebecca Bunch.

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