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Deadpool (2016)

Por el Cine/TV

Deadpool (2016)La película de Wade Wilson, el mercenario bocazas, llega con la intención de ser irreverente y espantar a las viejas. Cuando baja un poco el nivel de chistes ordinarios se vuelve un entretenimiento de buen nivel, con un ruso plateado que se lleva gran parte de los aplausos.

Deadpool (2016)

Llegué a la función anticipada de Deadpool con expectativas moderadas. El primer tráiler no me había generado el menor entusiasmo. Las escenas de acción eran interesantes, pero había que fumarse otro origen superheroico (o similar) y la mayoría de los chistes guarangos no llegaban a destino.

Algo cambió con el segundo tráiler. Se vislumbraba un poco más de la irreverencia que hizo famoso al mercenario bocazas en los cómics de Marvel. La ordinariez seguía estando, es cierto, pero la aparición de los personajes secundarios mejoraba ampliamente el disfrute de las imágenes.

Ver la película fue la comprobación de todas las emociones que había experimentado al enfrentarme a la campaña de marketing, que incluyó toda clase de videos promocionales y momentos en los que pudimos ver a Ryan Reynolds realmente disfrutar de ponerse en la piel (putrefacta) de Wade Wilson.

Deadpool (2016)

La película no tiene grandes vueltas de tuerca ni revelaciones que merezcan que los fanáticos permanezcan alejados de Internet hasta que puedan escaparse al cine. La historia que cuenta es sencilla pero entretenida. Y aquello del origen del personaje, que suena tan repetido, es resuelto por el debutante Tim Miller de la forma más sencilla: intercalando el origen con la historia.

Comenzamos viendo al protagonista en busca de venganza y a través de flashbacks nos enteraremos cómo llegó hasta ahí. Nada que los adelantos no hayan dicho: un peligroso experimento le salvó la vida y le dio habilidades sobrehumanas, aunque le dejó el cutis como una feta de queso de cerdo que quedó una semana arriba del mármol.

Nos enteraremos de que Wade ya era irritante y parlanchín antes de convertirse en Deadpool y que encontró en Vanessa (una zafada Morena Baccarin) a la horma de su zapato. La historia de amor es la que alimenta a la historia de venganza. Y la banda sonora va y viene de los temas más pedorros al gansta rap más tiroteador.

Deadpool (2016)

No todo es color de rosa. Especialmente en los primeros minutos, hay una intención de Reynolds y compañía de separarse de otras películas del género. Para esto, además de la característica narrativa en primera persona y momentos de ruptura de la cuarta pared, empiezan a llegar los chistes subidos de tono y las malas palabras.

Está claro que no soy ningún mojigato, pero es posible descubrir los momentos en los que los guionistas y los actores dijeron "ya que será calificada R (menores sólo pueden verla en compañía de un adulto) agreguemos un 'motherfucker' por aquí, un 'fuck' por allá y más referencias a los genitales".

Alcanzaría con bajarle un par de puntitos al humor sexual gratuito, que en un par de oportunidades coquetea con la homofobia, para que la película sea todavía mejor. El humor negro, por ejemplo, no tiene tanto peso. Pero claro, es más fácil espantar viejas hablando de coger.

Ojo, la película me encantó y probablemente sea la que más me divirtió de todas las basadas en personajes de Marvel Comics que produjo Fox. Por eso mismo me rechinan más esos detallecitos que impiden que quede entre las mejores superheroicas que he visto en general.

Deadpool (2016)

Vamos a lo bueno, que es casi todo lo demás. La violencia (o hiperviolencia) está a la orden de la historia y del personaje. Deadpool vuela por los aires mientras le dispara a algún villano en medio de los ojos o le corta una parte con su afilada katana. No hay escenas de acción que no parezcan perfectamente coreografiadas y todas mantienen el ritmo de la narración.

En este sentido se asemeja a otras películas "chanchas" en lo que a sangre se refiere, como John Wick o Shoot 'Em Up. Aquí la ambientación y los poderes de los protagonistas permiten aun más el olvido de las leyes de la física en favor de las leyes del entretenimiento. No voy a oponerme en este sentido.

Con respecto al resto del elenco, la cinta no escapa a la pandemia de Marvel de no conseguir villanos memorables, aunque muestren bastante sadismo y logren que nuestro héroe se luzca. Aquellos que tengan unos cuantos cómics arriba se deleitarán con la aparición de un personaje menor muy disfrutable. No, no hablo de Blind Al ni de Weasel.

Deadpool (2016)

Para el final dejé lo que en mis tarjetas empezó a inclinar y terminó volcando la película del lado del "Hell, yes", que son los X-Men. Más exactamente, Colossus y Negasonic Teenage Warhead.

Todos los chistes sobre los X-Men (de éste y del otro lado de la cuarta pared) funcionan a la perfección. La interacción de Deadpool con el resto del X-Verso es tan limitada como precisa, y los dos personajes elegidos para acompañarlo durante su aventura sencillamente la rompen.

La jovencita mantiene un simpático duelo dialéctico con el señor Wilson, quien no puede evitar quedar como un viejo cuando conversa con ella, mientras que Colossus es lo mejor que le pasó a la película. Piotr Rasputin es todo lo que Drax quiso ser en Guardianes de la Galaxia y no pudo. El inocentón indestructible forma una deliciosa pareja despareja con el asesino incorrecto y uno se queda con ganas de una aventura protagonizada por ambos.

Con salvedades en lo referente al "mirá mamá qué zafado que soy", Deadpool sorprende al entretener con una historia sencilla pero que tiene una dirección clarísima y unas evidentes ganas de divertirse. No lleven a la abuela al cine (sobre todo porque se va a dormir en los créditos y se va a perder la escena final).

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