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Death Note: el animé

Por el Cine/TV

Death Note: el animéEsta serie parece ser una puerta de entrada interesante al mundo del animé: la premisa fantástica (una libreta que sirve para matar gente) está ambientada en un mundo realista, con intriga e investigaciones policiales. Y el gancho es el juego del gato y el ratón entre los dos protagonistas.

Death Note: el animé

Al final el animé era como el tango: me estaba esperando. Si bien todavía tengo mis reticencias con respecto al manga (mi cerebro se confunde mucho al leer de derecha a izquierda), la presencia en Netflix de una animación japonesa fue la puerta de entrada a un nuevo mundo. Aclaro que todavía sigo en la puerta de entrada, pero ahora al menos está abierta. O entornadita.

El servicio de televisión por streaming ofrece varios títulos orientales y en el afán por ampliar las fronteras de mi experiencia como espectador, elegí uno del que conocía mínimamente su premisa. Lo suficiente como para que llamara mi atención y quisiera saber de qué va.

Death Note es la adaptación del manga homónimo, del que apenas viché unas pocas páginas en Lecturas, así que me dedicaré a hablar de la animación. El protagonista, como su nombre lo indica, es una "libreta de la muerte".

La libreta es un objeto inanimado, lo sé, no me miren como a un loco, era una forma de decir. Esta clase de cuadernos tiene una particularidad: si anotás el nombre de una persona mientras visualizás su rostro (porque en el mundo hay gente con nombres repetidos), esa persona muere de un ataque al corazón 40 segundos después.

Así de sencillo, aunque al estilo japonés: la libreta tiene decenas de reglas más, que incluyen la posibilidad de limpiar a alguien más adelante en el tiempo, o elegir la causa de su muerte, etcétera. Todo bien ordenadito.

Death Note: el animé

Ustedes dirán, ¿por qué teniendo tantos enemigos uno sigue vivito y coleando? Pues porque las libretas no están al alcance de cualquier cristiano, sino que son propiedad de los Dioses de la Muerte, los Shinigami. El asunto arranca cuando a uno se le cae la libreta a nuestro mundo, o la deja caer de aburrido que anda, nomás.

Al comienzo de la serie, una libreta mortal cae en Japón. Y por la ley de las probabilidades, cae en manos de un estudiante megalomaníaco que a los pocos segundos empieza a limpiar criminales, mientras el Shinigami dueño de ella le revolotea alrededor y se obsesiona con comer manzanas.

Parece ser el plan perfecto, ya que en el mundo terrenal nadie sabe acerca de los cuadernos mágicos. Todo iría bien para nuestro traumadito Light, excepto por la aparición de una misteriosa figura conocida como "L", una suerte de detective asesor de las fuerzas policiales del mundo, quien se obsesiona con "Kira" (así bautizan al "killer" desconocido) y rápidamente le pisa los talones.

Son 37 episodios que nos muestran un complejo (a veces demasiado complejo) juego del gato y el ratón entre Kira y L, que incluye aliados, agentes dobles, agentes triples y hasta agentes cuádruples, si no saqué mal las cuentas.

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Después de algunos capítulos, queda la sensación de que ya hay poco por contar. El ballet entre los dos protagonistas se vuelve un poco repetitivo y justo a tiempo llegan cambios que van alterando la dinámica de la serie, aunque (hay que reconocerlo) nunca volverá a estar al nivel de tensión de la primera decena de entregas.

En Netflix viene doblado al español pero preferí verlo en su idioma original y subtitulado, lo que permite escuchar los "colores" del idioma japonés, aunque impide que uno despegue su vista del televisor o puede perderse lo que quisieron decir los protagonistas.

Los dilemas morales están a la orden del día, cada tanto aparece una muchachita ligera de ropas sin ningún sentido (ella lo tiene, sus elecciones de vestimenta no) y durante casi toda la serie uno no termina de aliarse con ninguno de los bandos. Bien de orientales.

El tráiler va en gallego porque es lo mejorcito que encontré.

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