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Doctor Strange: Hechicero Supremo

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Doctor Strange: Hechicero SupremoLa máquina de fabricar éxitos de Marvel Studios se centra en el lado mágico de su universo y trae otra clásica historia sobre el origen de un superhéroe, apoyada en los efectos especiales de primer nivel y con los clásicos chistecitos que conspirarán contra el lado más serio de la cosa.

Doctor Strange: Hechicero Supremo

Después de coquetear con las películas bélicas, la mitología nórdica y hasta con el "pícaro ladrón que sólo roba para proveer a su familia", Marvel Studios se mete de lleno en el mundo de la magia y el resultado no es más ni menos que lo que se podría esperar.

A esta altura los realizadores tienen una "fórmula", en el mejor sentido de la palabra, que utilizan para adaptar sus "propiedades" de la historieta a la gran pantalla. Y ésta funciona a la perfección, ya que el público responde desde la taquilla con cada nuevo capítulo de esta enorme saga con historias más o menos interconectadas.

En esta oportunidad, seguiremos la vida de un hombre blanco, mayor de edad, con problemas para formalizar con el sexo femenino, que tiene cierta predilección por usar barba candado y que luego de sufrir las consecuencias de su vanidad deberá recuperarse de los golpes para convertirse en un paladín de la justicia. Y si les suena familia, es porque esta versión de la fórmula fue utilizada por Robert Downey Jr. en Iron Man de 2008.

Pero volvamos a la película en cuestión. Nuestro protagonista es el doctor Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), un cirujano tan talentoso como copadito, que no trata bien a sus colegas y siente que el mundo entero gira a su alrededor. En los primeros minutos conoceremos algunos detalles de su vida y sus relaciones, al ritmo de otras películas de "orígenes" de Marvel, es decir, aquellas que no son ni segundas ni terceras partes, sino que nos introducen al futuro superhéroe.

Doctor Strange: Hechicero Supremo

Stan Lee solía dotar a sus personajes de alguna discapacidad o problemática (desde el problema cardíaco a la ceguera, desde la ira incontrolable a la necesidad de vender fotografías para que la pobre tía tuviera un pesito en el bolsillo). En esta oportunidad, un grave accidente retirará a Stephen de la profesión, dándole una bofetada de realidad y dejándolo culo p'arriba.

La desesperación por recuperar la capacidad de operar lo llevará hasta el Himalaya, donde conocerá a un grupo de practicantes de las artes mágicas. Más adelante conocerá al grupo opuesto, y del enfrentamiento entre ambos (y de conceptos complicados como la dimensión espejo y la dimensión oscura) tratará el resto de la película.

Toda la acción transcurre con una cómoda obviedad. Mads Mikkelsen en el papel de Kaecilius será otro miembro de una amplia galería de villanos olvidables de Marvel en el cine, por más de que nos quede en la mente el maquillaje alrededor de los ojos y su cara angulosa de fábrica. Habrá una sucesión de peleas, con Stephen ganando confianza y sumando conocimientos, que serán utilizados en la pelea siguiente, hasta llegar a la pelea final.

La base de su crecimiento está marcada por la relación alumno/mentor con Ancestral (Ancient One, una Tilda Swinton demasiado sonriente), con momentos de rebeldía y aceptación. En cuanto a la aceptación del escéptico Strange de la existencia de todo un mundo mágico, va y viene de acuerdo a las necesidades del guion de colocar el chistecito característico de Marvel Studios.

Si sos de aquellos a los que algunos chistecitos en las películas de Marvel te llevan a golpearte la palma de la mano contra la jeta, quizás salgas de la sala de cine con el rostro colorado. A diferencia de entregas como Ant-Man, aquí un poco más de seriedad hubiera favorecido a la historia, que intercala momentos de supuesta profundidad con remates de sitcom. Cumberbatch no termina de sentirse cómodo en ninguno de los dos roles.

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Donde no queda ninguna duda del éxito del realizador Scott Derrickson es en el aspecto visual. ¿Se acuerdan cuando vieron el tráiler de Inception con los edificios levantándose, y al terminar la película sintieron que se había desaprovechado todo ese mundo de los sueños? Bueno, Doctor Strange tiene edificios doblándose, gravedad cambiante, pero también proyecciones astrales, poderes mágicos que se manifiestan en el aire y hasta lo más parecido a la pista Rainbow Road del Super Mario Kart que vas a ver en el cine.

Tan atrapantes son las imágenes que hasta le daría una oportunidad al 3D, mirá lo que te digo.

Como en tantas historias sobre orígenes, al final tendremos al héroe consolidado, parecido al que recordamos de los cómics (si lo recordamos) y pronto para lidiar con nuevas amenazas. Y nos iremos recordando las escenas de acción apoyadas en los efectos especiales, que maquillan una trama repetida dentro de Marvel Studios, esta vez con personajes sin tanta recordación. El disfrute o no de los chistecitos dependerá de cada espectador.

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