Home Cine/TV Don't Be Afraid of the Dark (2011)

Don't Be Afraid of the Dark (2011)

Por el Cine/TV

Don't Be Afraid of the Dark (2011)El fin de semana largo vio el estreno de la más reciente producción de Guillermo del Toro, “No le temas a la oscuridad”. La película prometía suspenso, sobresaltos y un posible destino espantoso para Katie Holmes. ¿Puede una propuesta tan alentadora terminar defraudando?

Don't Be Afraid of the Dark (2011)Lamentablemente, si. Ni la mano de Guillermo del Toro por el lado del guión-producción, ni la actuación de Guy Pearce, ni la estética de “fábula gótica” que impregna a la propuesta en su hora y media de proyección alcanzan para levantar un producto que no trasciende el calificativo de “mediocre”. “Don’t…” decepciona enormemente y nunca remonta la sensación de ser algo anecdótico y liviano que podría haber sido resuelto con más elegancia.

Analicemos un poco la trama, para ver por dónde están los problemas. La pequeña Sally (Bailee Madison) es una niña con cierta problemática psicológica, que llega a la mansión recientemente adquirida por su padre Alex (Guy Pearce), para vivir con él y con su nueva novieta, Kim (Katie Holmes). Sally es una niña especial, sobre todo por la cantidad de pastillas antidepresivas que toma con regularidad (temo imaginar lo que depara la adolescencia para estas generaciones infantiles habituadas a los antidepresivos, el alcohol y las drogas). La llegada a la mansión Blackwood, como se apellidaba el otrora dueño de la casa, no está exenta de sobresaltos: como se entera la pequeña psicótica al poco tiempo, por debajo de la casa habitan unos seres minúsculos y espantosos, cruza de gremlin (por el tamaño) con leproso (por lo sano de su piel). Estos bichejos malignos, una especie de hada zaparrastrosa, tienen una obsesión insana por los niños, sus huesos en desarrollo y particularmente por sus dientes de leche.

De ahí vendría lo del ratón Pérez, por tanto. Recuerden que en inglés son las “tooth fairies”, las hadas de los dientes, las que se encargan de cambiar molares y premolares por monedillas, sólo que en este caso, de campanita o de personajes más típicos del folklore europeo, nada.

Don't Be Afraid of the Dark (2011)La interacción de los bichejos con Sally es intrigante al comienzo, para luego dar paso a una veta más siniestra. Las voces prometen amistad y para la pequeña ‘psycho’ la aparición de vocecitas es de lo más alentadora, sobre todo ante la perspectiva de vivir con un padre con la sensibilidad manifiesta de una multiprocesadora Moulinex. El tema es que estas “cositas” empiezan a demandar más y más, poniéndose progresivamente más agresivos hasta que la vida de todos los implicados termina en jaque. Nadie escucha a la pequeña depresiva mientras matraquea su frasco semi-vacío de píldoras antidepresivas diciendo que hay enanos mallignos viviendo bajo la casa (para ser honestos, yo tampoco lo haría), cuestión que sólo puede conducir a la desgracia.

Resulta decepcionante que Del Toro esté detrás de esta especie de remake de un filme que fue directo a TV en 1973 de título homónimo (conozco su existencia, nunca lo vi). La película no cumple con la promesa de sus escenas iniciales, donde se muestra el pasado de la mansión Blackwood y se le da una vuelta gótica al tema de estas entidades, pequeños trasgos malévolos que una vez hacen su aparición explícita ante cámaras, dan más risa que miedo. Como siempre, ver al monstruo nunca asusta tanto como oírlo, percibirlo, intuirlo, etc., y este precepto se cumple una vez más y en este caso en forma exacerbada, ya que la amenaza mayor de la película es una pandilla de entidades de unos 15-20 cm de altura que presentan como yapa una alergia virulenta contra la luz de cualquier tipo.

Del Toro logró un ambiente maravilloso en su fábula de hadas oscura en la España franquista en “El Laberinto del Fauno”, un producto verdaderamente maravilloso del cineasta. Aquí no dirige, tarea a cargo del primerizo Troy Nixey, que no demuestra más que un modesto dominio tras la dirección de una modesta película.
Si me permiten una digresión, como es evidente, tengo un problema con la amenaza que representan estas entidades minúsculas. En primer lugar, toda entidad vinculada estrictamente con un lugar físico concreto corre el riesgo de perder su impacto posible si no está muy bien manejada. Todavía me acuerdo de la película de terror que daban en el cine ABC, “El Ascensor”, o algo así. Trama reducida: un ascensor poseído o algo por el estilo empieza a matar gente al cerrarse sus puertas antes de tiempo, arrancar entre pisos sin avisar, etc.

Don't Be Afraid of the Dark (2011)Nunca voy a poder tragarme un villano de película que puedo evitar bajando por escaleras.

De forma similar, los bichejos de esta película están confinados al inframundo debajo de la mansión Blackwood. Una vez se perciben sus dimensiones y posibilidades exactas, no hay mucha amenaza posible en este ejército diabólico liliputense: una buena pantufla o dos gatos flacos y se acabó el terror.

Más allá del chiste o de las dimensiones del ‘mostro’ de la película, hay problemas gruesos con el manejo del suspense y la tensión, cuestión importantísima en una propuesta terrorífica. Guy Pearce no convence demasiado en su papel de padre omiso y remiso a creerle a la chiquilina, cuestión que se demora demasiado y que obvia evidentes señales de que algo anda mal. Katie Holmes es una actriz que no disfruto como tal (en realidad, no la disfruto de ninguna manera), aunque en el caso de esta película su actuación termina siendo bastante aceptable. La pequeña Bailee Madison me hizo acordar bastante a la niñita de Poltergeist, con nada de la onda de la rubia de camisón. No es una mala actriz, pero resulta por momentos demasiado irritante. El suspenso no funciona demasiado, por lo menos en su apoyo en estos tres actores, y algún aire reminiscente a las producciones de la Hammer no alcanza para levantar el nivel de una propuesta que tiene, además de todo, un final bastante decepcionante.

Lamentablemente, “Don’t” es una oportunidad malgastada, ya que Guillermo del Toro es mucho mejor cineasta-guionista que lo que se permite entrever en esta producción. Potencialmente podría haber sido otra excelente fábula de hadas gótica, pero termina siendo una película de terror más que entristece por su potencial malgastado.

Por las dudas, hoy de noche reciclo unas pantuflas gastadas, no sea cosa que el ejército de bichejos minúsculos decida atacarme después de esta reseña.

Don't Be Afraid of the Dark (2011)

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3