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Dredd (2012)

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Dredd (2012)El primer intento de llevar al Judge Dredd a la pantalla pecó de unos cuantos (por ser generoso) defectos que la alejaban del material original. A pesar de la poca audiencia, “Dredd” es un producto infinitamente más digno. Enterate por qué, a continuación. En esta reseña, YO SOY LA LEY.

Dredd (2012)Siempre quise decir eso. “I am the law”, una de las frases clásicas acuñadas para el Juez Dredd, el policía, juez y verdugo de Megacity 1. Desde el cómic de 2000 AD, pasando por el disco de Anthrax de homenaje a esta parte, el “clobberin’ time” de Dredd encerró en su sencillez toda la carga de autoritarismo, pseudo-fachismo y sentido inflexible del deber del Juez más inflexible del futuro. La edad hace estragos con la memoria (o el alcohol, no recuerdo cuál es la razón), por lo que no me pregunten cómo (asumo que tiene que ver con los usados de las librerías de Tristán Narvaja), pero supe en su momento contar con una cantidad interesante de cómics de 2000 AD (de esos que venían con “ABC Warriors”, “Rogue Trooper” y “Judge Anderson” como contrapartida, si mal no recuerdo). La creación de John Wagner y Carlos Ezquerra es uno de los íconos del cómic británico, todavía rememorado y alabado a más de 40 años de su creación en 1977.

En 1995 asistimos a un pobre intento de trasladar la franquicia a la pantalla grande, con Sylvester Stallone a la cabeza. De esa película, lo mejor que se puede decir es que la quijada de Stallone se corresponde a la de su contrapartida comiquera casi a medida. El resto es por lo menos olvidable. Cuestiones que parecerán hoy menores, pero no lo son tanto (como el hecho de que Joseph Dredd anduviera por la megavida sin su casco durante la mayor parte de la película, actitud en colisión directa con el “no-me-saco-el-casco-ni-para-dormir” del Dredd comiquero) llevan a pensar de que a veces importaba más el lucimiento de la estrella entonces en voga, que cualquier intento por ser fiel al material original. El 2012, contra varios pronósticos, asistimos a una nueva versión cinematográfica del personaje, con Karl Urban a la cabeza.

Dredd (2012)Lamentablemente, el público no acompañó. Vaya a saber uno por qué, ya que “Dredd” es un producto sólido, bien armado e inteligente en su aprovechamiento del presupuesto limitado con el que evidentemente contó la película.

Para quien no haya leído nunca un cómic del Juez Dredd, imagínense un futuro distópico, en el que la Tierra es mayoritariamente un paraje desolado por la radiación, en el que la humanidad sobreviviente se conglomera en mega-ciudades que abarcan a varios de los centros urbanos del viejo mundo. Como podrán imaginarse, las megaciudades no tienen demasiada capacidad de crecer para los costados, por lo que terminan creciendo para arriba, en cuasi-arcologías de centenares de pisos de altura, que constituyen pequeñas semi-poblaciones con autonomía energética, de seguridad, etc.

En un entorno tan salvaje, es esperable que el crimen aumente en forma exponencial. Los asesinatos, hurtos, secuestros y demás gracias criminales, están a la orden del día. Como Dredd mismo plantea, en Megacity 1 se cometen alrededor de 10.000 crímenes por minuto.  Bajo un caos de esta índole, un sistema judicial más tradicional colapsaría en menos de lo que le lleva a Carmen Barbieri poner un escandaloso diez al descerebrado bailarín de turno. Por tanto, en estas mega-polis surge una nueva figura: los Jueces, que son tanto policías como jueces (en sentido judicial) y, si así lo demandase la situación, verdugos. Joseph Dredd es una leyenda en este rubro, un tipo tan inmisericorde y apegado a la palabra de la ley como inquebrantable en su búsqueda inflexible de justicia.

Dredd (2012)La película se centra en la acción exploradora-judicial-punitiva de Dredd (Karl Urban) en un complejo habitacional de Megacity 1 (imagínense Parque Posadas, pero a lo bruto y, en lugar de lluvia de suicidas, chubascos de homicidios). Son momentos difíciles para la ciudad, ya que una nueva droga hace estragos en las calles. El slo-mo, como se la denomina, tiene la capacidad de hacer que el tiempo pase a un 1% de su velocidad (señores, la vida real ya cuenta con esa droga, como me gustaría informar a los productores de la película, y se llama “lunes a primera hora de la mañana en la oficina”). Al mismo tiempo, Dredd experimenta una situación de lo más incómoda para alguien con la empatía emocional y social de una cruza de Charles Bronson y Marcelo Polino: la central de jueces le asignó una novata, Anderson (si, esa Anderson, interpretada por Olivia Thirlby) para evaluar durante 24 horas.

Dredd (2012)La cosa se complica considerablemente con un par de homicidios brutales en el complejo que mencionábamos. El eje homicida parece ser una perturbadora ex prostituta, actual zarina de las drogas, autodenominada “Ma-Ma” (Lena Headey). La investigación del caso, con la consecuente necesidad de proteger el suministro de drogas del complejo y algún secretillo adicional en manos de la psicópata y su banda, lleva a Dredd a un encierro de lo más hostil (léase “hostil” como “todos los matones de la vuelta quieren hacerse un colgante con tu intestino delgado”) para él y la novicia, quien más que una tarde de exámenes, termina experimentando bautismo de fuego.

Dredd (2012)Las actuaciones son más que adecuadas para la película. Urban interpreta a la perfección al Juez Dredd, cuestión no tan sencilla de lograr sin sacarse ni una vez el casco. Thirlby es una convincente Anderson, con momentos de brillo en su interpretación de una novicia diferente, que intenta impresionar de buena forma a un pedazo de mármol animado. Heady, lejos de su perfil más maquiavélico como Cersei Lannister o protectora de John Connor, presenta numerosos momentos perturbadores en su rol de psicópata resentida.

En el apartado de dirección, Pete Travis muestra un sólido dominio del material, apoyándose en algunos truquillos elegantes del guión (slo-mo) para utilizar técnicas de filmación medio gastadas (cámara lenta para delimitar escenas de acción), resignificadas en su nuevo propósito específico. En este sentido, la ultra-violencia que regala la película está hermosamente retratada por una fotografía adecuada (el 3D no molesta tanto) y expuesta con detalle excruciante a través del resalte de la percepción enlentecida.

Dredd (2012)No hay nada como ver una bala entrar y salir de un cráneo cuando el tiempo dura un 99% menos, señores. Poesía pura.

Dredd es un producto más que interesante, fiel al material de base, bien realizado, actuado y concebido. Lamentablemente, parece que a ver la película fuimos Urban, Travis, SuperNatural y quien suscribe (probablemente no en la misma sala, tengo entendido). Es una verdadera pena, porque el Juez finalmente tuvo la historia que se merecía: una película de ley, que homenajea el espíritu de su obra inspiradora y no tiene miedo de hacer las concesiones necesarias para adaptar formatos.

Ojalá tengamos secuela, pero sería esperar imposibles.

Dredd (2012)

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