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El Clan

Por el Cine/TV

El ClanPablo Trapero nos cuenta la historia de una familia de secuestradores, poniendo el énfasis en la relación entre padre e hijo y dejando de lado aspectos coyunturales que podrían haber sido muy interesantes. Y al menos quien escribe nunca le creyó a Francella.

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El ClanCon bombos, platillos y un enorme éxito de público en su país de origen, llegó a nuestras salas de cine El Clan, la historia verdadera acerca de Arquímedes Puccio, responsable de secuestros y asesinatos en una Argentina que a los tumbos retornaba a la democracia.

Es importante este detalle, porque la película se sostiene en tanto representa algo que de verdad pasó, alimentando el morbo de los espectadores que recuerden el caso original, ya sea por veteranía, de oídas o por el rebrote de interés en los últimos tiempos, desde que Pablo Trapero anunció la filmación y desde que aparecieron las primeras imágenes de Guillermo Francella caracterizado como el patriarca del clan.

El comienzo no podría ser mejor, con videos que de manera instantánea nos sitúan en la Argentina de comienzos de los '80. Luego aparece ese Francella avejentado, canoso, perdido dentro de una cara que no es la suya y todo parece encajar.

Hasta que habla.

En ningún momento de toda la película logré creerle a Francella. No porque fuera una "cara conocida", ya que constantemente veo series y filmes con rostros familiares (si cada ficción tuviera rostros nuevos, los actores harían muy poco dinero). Su personaje, metódico y ordenado, jamás dejó de ser un personaje, al menos en mi mente. Y dado que es uno de los dos grandes protagonistas de la historia, es un problema.

Peter Lanzani al menos logra convencernos de que es Álex, uno de los hijos y el otro pilar sobre el que se construye una narración que parece desaprovechar un montón de ideas que flotan cerca de la familia.

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No hay dudas de que detrás de todos los secuestros, Trapero nos quiere contar la historia de un hijo que se rebela ante las ambiciones de un padre manipulador, pero termina reduciendo a los Puccio al rol de "una familia mala".

Está claro que Arquímedes es parte de algo más grande, que los servicios de Inteligencia mantenían un poder en tiempos en que la democracia argentina todavía era endeble, pero todo eso nos llega en fragmentos de discursos y comentarios a la pasada. En algunos casos, la información llega tarde, en el último tercio de la película.

Trapero hace bien los deberes y la película mantiene al espectador enganchado, sin grandes sorpresas una vez que sabe de qué va la cosa. La música juega un papel importante aunque por momentos distraiga un pelín, mientras que la recreación y el arte están en buen nivel.

Al final me quedó la sensación de que tratándose de "una historia verdadera", el referente histórico pudo estar mejor definido, con lo atractivo que era. Y que nunca, ni por un instante me creí que Francella era algo más que Francella.

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