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Entrevista a Leo Lagos

Por el Cine/TV

Entrevista a Leo LagosEn el año 2005, Uruguay se dio el lujo de tener un programa televisivo de lucha libre. De "Gladiadores del Ring" hablamos con uno de sus responsables (y hombre de la casa), Leo Lagos, quien nos contó cómo hizo para llevar a cabo la idea y hasta compartió varios secretos de su realización.

Entrevista a Leo Lagos

Entrevista a Leo LagosEl multi-mediático Leo Lagos no necesita presentación, pero se la hacemos igual. Además de sus incursiones musicales con la banda "The Supersónicos" y televisivas a través de "Reporte Descomunal" acompañado por cierto impresentable, Leo supo conducir, allá por el 2005 y en Canal 10, el primer y único ciclo de lucha libre nacional: "Gladiadores del Ring".

Como es amigo de la casa gracias a "Superhéroes de la Física", Leo accedió amablemente a un cuestionario repasando la historia jamás contada de "Gladiadores...". Qué mejor manera para culminar con cinturón de oro esta celebración multiversera de la lucha libre, que rememorando esa gloriosa temporada dentro y fuera de la pantalla.

Multiverseros: ¿Cómo nace tu afición por la lucha libre?

Leo Lagos: Cuando la memoria falla se puede recurrir a las fotos: en mi cumpleaños de tres años tenía puesta la careta de cartón de El Guepardo y mi hermano la del Caballero Rojo. Éramos fanáticos de Titanes en el Ring. Supongo que desde ahí en adelante me hice seguidor de las cosas que pasaban en el ring: me gusta también ver boxeo, la lucha americana -que poco tiene que ver con la mexicana o la de Titanes- y otras cosas de esas.

MV: Además de la argentina, con la que seguramente nos criamos todos, ¿seguías o seguís la de otros paises como Estados Unidos, México o las inconsciencias que hacen en Japón?

LL: Tengo unos cuantos años. Antes no había Internet ni se podía acceder a televisión de otros países, así que vi lo que podíamos ver todos en la televisión abierta: Titanes, Gladiadores Americanos, Lucha Fuerte, algo de lucha mexicana en cable, etcétera. Cuando comencé a hacer el programa, algunos luchadores me pasaron videos de la lucha japonesa y comprobé que Japón es un país con serios problemas mentales.

MV: ¿Qué es lo que más te gusta de la disciplina?

LL: Creo que lo que más disfruto es la fantasía y el universo que se crea con los personajes. Por eso no disfruto mucho de la lucha norteamericana. Todos mis luchadores favoritos tienen máscaras: el misterio y la fantasía son tanto o más importantes para mí que la técnica de lucha. Sin ir más lejos, la Momia de Titanes hacía muy pocas llaves aparatosas. Sin embargo cada vez que subía al ring me emocionaba como ningún otro luchador.

MV: Totalmente de acuerdo. En lo personal deje de seguir la lucha libre yanqui hace un buen tiempo, justamente cuando dejaron de aparecer personajes pintorescos y empezaron a desenmascarar a todos. ¿Qué le dirías o mostrarías a la gente que piensa que es una paparruchada total?

LL: Había una cosa que hablábamos siempre con los luchadores: podrá haber mucha fantasía, podrá haber resultados que ya se saben de antemano, pero lo que nadie puede dudar es que las leyes de la física se aplican también para los luchadores. Sus saltos, sus acrobacias y muchos de sus golpes, por más preparado que esté el combate, implican disciplina, entrenamiento y peligro. En el ciclo de Gladiadores del Ring tuvimos suerte y apenas hubo que lamentar una costilla fisurada. Pero el que piense que es una paparruchada, que pruebe a tirarse desde la tercera cuerda y le caiga con todo el peso a otro luchador que está en el medio del ring.

MV: ¿Te acordás de algún encuentro en particular que te haya marcado?

LL: Jamás voy a entender el combate entre La Momia y el Rey David en Titanes. Tendría unos 4 o 5 años... y quería que lo hiciera papilla. Sin embargo, La Momia lo perdonó y no quiso lastimarlo.

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MV: La nobleza de los grandes... Volviendo a lo tuyo, Uruguay no tiene una cultura fuerte de lucha libre. ¿Cómo nace "Gladiadores del Ring"? ¿Fue difícil vender el producto en un principio?

LL: Probablemente lo que mejor explica a Gladiadores del Ring sea leer el Quijote de Cervantes: fue una patriada, una lucha contra molinos de viento, un emprendimiento contra el sentido común... y sin embargo lo hicimos. Todo depende de cómo uno evalúe las cosas: perdí unos U$S 5.000 pero lo que viví haciendo el programa vale mucho más que eso. Si tuviera la máquina del tiempo, aún sabiendo el resultado, lo volvería a hacer. Eso sí, capaz que robo un banco, me fugo al pasado y hago una versión mejorada.

MV: Sin duda que poder realizar proyectos personales de esa escala no tiene precio. ¿De dónde provenían los luchadores?

LL: Teníamos nueve luchadores que hacían todos los personajes. Ocho de ellos eran argentinos y el único oriental era de Maldonado. En Montevideo no había luchadores entrenados. En pleno delirio del programa, soñamos con hacer una escuela de catch para  formar a los nuevos personajes. Pero nos levantaron el programa.

MV: La Momia de Elvis es uno de los conceptos más elevados de cualquier Multiverso. ¿Cómo era el proceso de crear a los personajes?

LL: Gracias por el piropo. Es también mi personaje favorito de todos los que creamos, un homenaje a cosas que adoro como la Momia de Titanes y el rock de los años '50. Sin lugar a dudas, crear a los personajes es un gran placer. Todos nacieron de la mente febril de Fernando Machado y de la mía. Y la verdad que pensar el nombre, el traje, la máscara, la historia de cada luchador es un proceso formidable.

MV: ¿Cómo se decidían los arcos de cada personaje y los resultados de cada pelea? Hijo de Chuck Norris me contaba que en el megaevento en el Palacio Peñarol muchos se quedaron con la boca abierta cuando ganó el malo de turno.

LL: Voy a decir algo que no me gustaría que leyeran los niños que vieron el programa: los resultados los decidíamos con mi socio Fernando Machado. Y lo del Palacio Peñarol fue una maniobra bien pensada. Era la mitad de temporada y queríamos que el malo, el Cimarrón, se quedara con el título. De esa manera, al terminar el ciclo en diciembre, el luchador más popular y favorito de gran parte de la audiencia, Rogelio el Plancha, tendría todo servido para recuperar el título con dramatismo. Es una fórmula vieja: para que el triunfo del héroe sea más heroico, tiene que caer bajo en algún momento. Pasa en Rocky, en Star Wars, en los episodios de los Magníficos, en Dr. House... Es que la lucha bien entendida también es eso: un relato que hay que armar. Una fantasía que atrape al televidente. De lo contrario apenas son unos tipos ágiles haciendo coreografías en un ring.

MV: Además de los pugilistas, también contaban con jueces, secretaria, etcétera. Contanos un poco más del resto del staff.

LL: El juez es un luchador más: los "chorros" deciden quién gana las peleas, los "honestos" imponen sanciones. Son parte de ese relato del que hablaba. Tuvimos tres jueces: Pino Capra, que era el honesto, Maciste, que era el bandido y Nagasaki que no era ni lo uno ni lo otro. La secretaria también servía para tejer historias y rivalidades entre los luchadores. Era como la Pitufina: una única fémina bonita para una bandada de hombres recios.

MV: El videoclip de Rogelio el Plancha es soberbio. ¿Quiénes hacían los temas de entrada?

LL: Todas las canciones las compusimos y grabamos con mi banda, The Supersónicos. Fue algo muy divertido. Tratamos de que cada tema fuera de un género musical diferente... ¡cuando nosotros no dominamos ninguno!  (N. del E.: fueron recopilados en un muy recomendable CD).

MV: ¿Llegó a haber algo de merchandising?

LL: Hicimos pins de los luchadores y algunas postales. El primer pin en agotarse fue, obviamente, el de Rogelio el Plancha. Pero los vendíamos barato, la idea no era hacer dinero sino darle a los que iban como público a ver las luchas algo que se pudieran llevar. Creo que se los cobrábamos a $20.

MV: ¿Cómo eran las grabaciones? ¿Alguna anécdota o recuerdo especial?

LL: Eran una maratón demoledora. Entre el sábado y el domingo grabábamos los cuatro programas del mes. Armar el fixture era complicado, porque nos habíamos propuesto que ningún luchador peleara más de tres veces durante el fin de semana, porque el desgaste es enorme. Quedábamos todos extenuados, ellos de luchar, nosotros con Bruno Cetratro afónicos de relatar y gritar, los cámaras con los ojos irritados de pasarse mirando el visor... Los únicos que no se cansaban eran los niños que querían más peleas.

MV: ¿Llegaron a hacer alguna gira?

LL: Fuera del estudio hicimos el Show del Palacio Peñarol, con unas 5000 entradas vendidas en dos funciones, estuvimos también en la Fiesta X del año 2005 y fue genial, y también hicimos un show de fin de año para niños de la Cooperativa Bancaria. Como los luchadores eran argentinos, costaba mucho salir a hacer espectáculos.

MV: ¿Por qué se canceló el programa?

LL: Se canceló porque los canales privados de este país no se animan a apostar. El programa anduvo bien, pero claro, es más barato un programa infantil con Claudia Fernández y dos juegos pavos que uno con 9 luchadores, un ring...

MV: En YouTube vi un anuncio para una serie animada. ¿En qué quedó?

LL: Llegamos a hacer tres dibujos animados de 7 minutos. La idea era salir con los dibujos animados en marzo, y en abril arrancar con la nueva temporada. El canal nos cortó los víveres... pero nos quedaron tres cortos animados que son un lujo.

MV: ¿Es muy pronto para hablar de un revival? ¿De quién/qué dependería?

LL: ¡De que vuelva a tener U$S 5000 para perder!

MV: Si tuvieras que ingresar al cuadrilátero, ¿cuál sería tu nombre, tu cortina musical y tu maniobra devastadora? ¿Quién sería tu compañero ideal en una pelea en parejas?

LL: Si tuviera que entrar a un cuadrilátero preferiría hacerlo otra vez como conductor y relator. Y en ese sentido mi pareja ideal sería Bruno Cetraro. Aunque no descarto que Ignacio Alcuri participara también.

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Agradecemos a Leo Lagos por su disposición y por aguantar al Hijo de Chuck Norris casi todos los días.

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