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Game of Thrones T3E4 - ''And Now His Watch Is Ended''

Por el Cine/TV

Game of Thrones T3E4 - ''And Now His Watch Is Ended''Este domingo se estrenó "And Now His Watch Is Ended", el cuarto episodio de la tercera temporada de Game of Thrones. Como de costumbre, la historia picó de un lado a otro del continente de Westeros (y más allá) con una densidad narrativa envidiable.

Game of Thrones T3E4 - ''And Now His Watch Is Ended''

George R.R. Martin imaginó un continente entero, de corte medieval, y lo pobló con decenas y decenas de personajes imperfectos. Luego dedicó libros enteros a detallar sus aventuras. Semejante ejercicio narrativo parecía imposible de trasladar a la televisión. Parecía.

Afortunadamente, para amantes de la saga Canción de hielo y Fuego y de la ficción televisiva en general, aparecieron David Benioff y D.B. Weiss, quienes continúan ganándose el cielo de los adaptadores con el episodio de esta semana.

En más de una docena de escenas, (casi) todos nuestros personajes favoritos de Juego de Tronos tienen la oportunidad de lucirse. Y de paso hacen avanzar la trama, que no es poco.

El triunfo llegó desde los vestuarios, ya que la primera toma mostraba la manito cortada de Jaime Lannister, colgando de su cuello. Siguiendo el camino de Martin, los creadores de la serie están demostrando que uno de los tipos más odiados puede convertirse en favorito de la tribuna.

Claro que para eso, al menos esta semana, usaron el recurso de revolcarlo por el fango (literalmente) y estrechar sus lazos con Brienne. "No seas malo, es la primera vez que perdés algo, ahora sabés lo que se siente", le dijo ella. Decíselo al tipo que va a tener que aprender a jugar a la Generala con la otra mano.

Ni bien Jaime se hace a un lado, llega el personaje que se roba el episodio, como ocurre cada vez que le dan un poco de protagonismo a Varys, la Araña. El racconto del momento en que le vaciaron el pubis es un poco acelerado (el tiempo es tirano en televisión) pero no por eso deja de funcionar. Y el desenlace sirve para que el espectador sepa que el gordito eunuco con cara de Darrell Hammond es alguien a quien temer.

Y si de poder estamos hablando, el duelo entre Margaery Tyrell y Cersei Lannister lleva hasta nuevas alturas la pelea entre suegra y nuera, aunque el matrimonio entre la sonrisa torcidita y el rubio sádico no se haya concretado aún.

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La joven está ganándose el corazón de los habitantes de Ciudad Capital, logrando que muchos de ellos olviden por un momento que viven bajo la suela de un tiranillo de la peor calaña imaginable, que los guionistas no se atreven a redimir ni por una fracción de segundo. Allí no hay humanidad.

Joffrey y su madre son peligrosos, pero Margaery cuenta con la ayuda de su abuela, la Reina de las Espinas, quien está atenta del bienestar de su nieta, al tiempo que repasa los lemas de varias casas de Westeros (el momento más gracioso de la semana: escucharla gritar "Winter is coming!") y tiene un diálogo con Varys. Dos potencias se saludan.

Continuando con los puntos altos de un episodio que fue y vino en varias oportunidades, el Tywin Lannister de Charles Dance sigue demostrando que fue una excelente opción de los guionistas tenerlo presente desde la primera temporada (recuerden aquel majestuoso diálogo mientras le sacaba la piel a un ciervo). Esta semana fue Cersei la que tuvo que sufrir de una lengua más fría que el Muro de allá arriba.

Hablando del Muro, todo terminó de pudrirse en la casa de Craster, con consecuencias mortales para un querido personaje de la serie y los libros. Descansa en paz, viejo oso.

El gran mérito del episodio, entre tantos, fue dejar al espectador bien arriba, guardándose la escena de Daenerys para el final. Si bien la forma en la que triunfa sobre el malvado Pilipauskas no es muy honorable (él cumple su parte del trato, ella lo traiciona al instante), aquí termina de recibirse de contendora firme para el Trono de Hierro. Tengan cuidado con esta dama, sus dragones y sus 8.000 castratti.

Hubo mucho más: Bran soñando (y creciendo, está cada vez más alto el podrido), Theon sufriendo, alguna pistita más acerca de las habilidades amatorias de Pod, Sansa considerando casarse con Loras, y la aparición de Beric Dondarion, en otra escena de Arya y el Hound.

Todo esto en menos de una horita, con un atractivo visual innegable y la promesa de más aventuras la semana que viene. No me lo pienso perder.

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