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Game of Thrones T3E9 - ''The Rains of Castamere''

Por el Cine/TV

Game of Thrones T3E9 - ''The Rains of Castamere''Quedan ustedes cordialmente invitados a participar de la conversación acerca de una Boda Roja, llevada a cabo el domingo en la pantalla de HBO. Los novios saludarán en el atrio mientras que otros personajes serán masacrados sin piedad.

Game of Thrones T3E9 - ''The Rains of Castamere''

Recuerdo perfectamente donde estaba cuando leí la escena que cierra el noveno episodio de esta temporada de Juego de Tronos. Había leído el segundo libro de George R.R. Martin con la novelería de estar "adelantándome" a lo que sucedía en la tele, pero promediando el tercero sentía que la trama no avanzaba.

Tenía unos minutos libres antes de comenzar mi ocupación de la tarde cuando decidí leer un capítulo más y me encontré con la llamada "Boda Roja", seguramente el evento más recordado por los seguidores de la Canción de Hielo y Fuego. Llegué hasta el final y ya nada fue lo mismo.

La decapitación de Ned Stark había sido una enorme sorpresa y verlo por primera vez a través de la adaptación de HBO marcó esas imágenes en mi mente. Pero su ausencia tenía un sentido narrativo y desde entonces creí entender por dónde iba la gran historia que Martin nos había contado.

Como habrán descubierto aquellos que presenciaron "The Rains of Castamere", el autor no teme terminar con sus personajes más queridos. Y los productores David Benioff y D.B. Weiss saben perfectamente que con la Boda Roja no se jode y que éste no era el momento de grandes cambios.

No tenía dudas del futuro negro que sufrirían tanto Robb como Catelyn, lo que no impidió que sufriera cuando Walder Frey (un maravilloso David Bradley) le devuelve la traición al Rey del Norte y lo llena de flechas. Tampoco pude evitar que se me estrujara el corazón cuando su madre realizaba el pedido desesperado, prometiendo lo imposible por la vida de su hijo. El único rayo de esperanzas lo tenía por el lado de la esposa de Robb Stark, y así me fue.

Tan fuerte resultó el final del episodio, que cuesta referirse a todo lo otro que ocurrió, pero intentaré hacerlo, aunque sea para que la reseña no termine en un lugar tan oscuro como el que sirve de fondo a la hora de los créditos de cierre.

Game of Thrones T3E9 - ''The Rains of Castamere''

Allá del otro lado del mar, la invasión de la ciudad de Yunkai es resuelta a la manera de Game of Thrones: comienzan los enfrentamientos y en una escena posterior nos enteramos del resultado. Por lo menos no hicieron que el pagafantas de Jorah Mormont sufriera un golpe en la cabeza y despertara cuando todo hubiera terminado (para aquellos poco memoriosos, pasó con el enano en la primera temporada).

En el Norte, mientras tanto, ocurrieron un par de hechos destacados. El primero fue que volvieron a darle pelota a Rickon, el más pequeñito de los Stark. Lo mostraron un poco justo a tiempo de hacerlo tomar su propio camino, junto al rope gigante y Madame Mim. Su hermano Bran, mientras tanto, descubrió que además del superpoder de crecer 30 centímetros por temporada, puede meterse en las mentes de los animales menos desarrollados, como Hodor. Hodor hodor.

Muy cerquita de ahí, a escasos metros, Jon Snow no pudo mantener su fachada de chico salvaje y demostró que sigue siendo un Guardián de la Noche, pese a que Ygritte le rompiera el voto de castidá. Estos dos terminaron separados, debido a "diferencias irreconciliables".

Debo mencionar que la escena de Jon revelándose tuvo el momento de humor involuntario más grande de toda la serie, cuando un águila controlada por un humano lo atacó. Parecía una escena de Birdemic.

El premio "Marco, de los Apeninos a los Andes" fue para Arya, quien después de haber recorrido medio Westeros estaba a punto de encontrarse con su "buena mamá". Lástima que en ese momento los soldados de Frey empezaron a limpiar a los de Stark y al pobre lobo gigante. Todo frente a los ojos de la impresionable niña, cuya vida fue salvada por el Hound (quien, al igual que en los libros, me cae cada vez mejor).

Arya también ganó el premio "Momento Kodak", cuando le pidió a su compañero que no matara al gordo de la carreta, pero no dudó en reventarle la cara de un maderazo.

Sam también anduvo por ahí. Cualquier cosa te llamamos, Sam.

El capítulo tuvo buenas escenas e hizo avanzar unas cuantas tramas. Sin embargo, es muy difícil separarlo de sus últimos minutos, adaptados con crudeza de un libro editado en el año 2000. Aquellos que en estos trece años no supieron hablar de la "Boda Roja", agradezcan a sus amigos que sí sabían por haberles permitido disfrutar (es un decir) de este acontecimiento.

Que vivan los novios. Larga vida al rey.

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