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Glee: ser loser no está tan mal...

Por el Cine/TV

Glee: ser loser no está tan mal...Hagan la L con la mano derecha, péguensela en la frente y prepárense para ser bañados en slushie mientras cantan su tema favorito, porque quiero acercarlos a la serie que se convirtió en un fenómeno indiscutible. Y se trata de losers... que cantan... y a veces bailan... oh, sí.

Glee: ser loser no está tan mal...

Uno puede pensar que Glee es la típica serie norteamericana de adolescentes en una secundaria y sus desventuras. Bueno, eso es verdad, podríamos decir que Glee es eso... mezclado con un musical. Pero lo que hace que querramos volver a verla (y que haya ganado uno que otro premiete por ahí) es que es más que eso, tiene un humor efectivo y atípico en ese tipo de series y lo combina con una selección musical que va desde clásicos maravillosos a one-hit-wonders super pop.

Glee: ser loser no está tan mal...Podemos encontrar entre sus protagonistas a miembros de todas las esferas sociales de una secundaria: los populares, como los jugadores del equipo de fútbol americano (Finn, Puck) y las porristas (las Cheerios, Quinn, Santana, Brittany), y los no tan populares, como pueden ser un nerd en silla de ruedas (Artie), una gótica asiática y tartamuda (Tina), una afroamericana con sobrepeso y aires de diva (Mercedes), un gay orgulloso de serlo (Kurt) y la típica chica que quiere ser siempre el centro de atención participando en todas las tareas curriculares y extracurriculares posibles (Rachel). Pero estos personajes por distintos que parezcan, descubren que tienen algo maravilloso en común: la música.

Y así tenemos el Club Glee, el club de canto de la secundaria McKinley, otrora adorado por todos y cuna de chicos populares y luego relegado a la posición más loser de todas. El personaje clave que trata de que el Club Glee vuelva a renacer cual Ave Fénix es el profesor de Español, Will Schuester (ex miembro del mismo club), con un poco de ayuda de la consejera escolar (que padece trastorno obsesivo-compulsivo), Emma. Pero se las tendrá que ver con la villana de turno, Sue Sylvester, entrenadora de los Cheerios, ultra competitiva, con una asombrosa imaginación para burlarse constantemente del peinado de Mr. Schuester y determinada a destruir al Club Glee para que todo el presupuesto del colegio destinado a las actividades artísticas y deportivas vaya para sus Cheerios y sigan ganando más y más trofeos.

Así es como esta serie supo colarse en los hogares de muchos, llenarse de fans (los "gleeks") e ir más allá del episodio semanal. De ella surgieron discos (obvio) con los temas musicales interpretados a lo largo de las temporadas, novelas con historias anteriores y paralelas a la línea temporal de la serie, guías de episodios y personajes, conciertos por todo Norteamérica, película de dichos conciertos (reseña aquí), videojuegos, un reality destinado a buscar a próximos integrantes de Glee y lo mejor de lo mejor: una participación en Los Simpson.

Humilde consejo: échenle un vistazo a Glee y por ahí descubren que el mundo con música puede ser un poquito más lindo. Y después me cuentan si al terminar de ver un episodio no se quedaron tarareando algunas de las cancioncillas aparecidas...

And that's what you missed on Glee.

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