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Gotham T1E18 - "Everyone Has a Cobblepot"

Por el Cine/TV

Gotham T1E18 - Everyone Has a CobblepotEl Departamento de Policía de Gotham está controlado por un amigo de la mafia, quien tiene evidencia de los chanchullos de la mitad de su personal y la utiliza para manipularlos. James Gordon luchará contra él y terminará igual de manchado que el resto. Oops.

Gotham T1E18 - Everyone Has a Cobblepot

El último puchito de realismo que le quedaba a Gotham murió aplastado por la suela del zapato de Fish Mooney, en el mismo pisotón con el que hizo explotar al ojo izquierdo que acababa de arrancarse de la jeta con una cucharita. Fue el filtro final para separar a aquellos que mantenían dudas sobre la serie de aquellos que la disfrutan (disfrutamos) como locos.

Ahora que quedamos menos, hablemos de Everyone Has a Cobblepot, el episodio siguiente, que volvió a deleitarnos con una combinación de humor, investigación policial y Burton. Suena al "violación, ultra-violencia y Beethoven" de La Naranja Mecánica... que en su póster tenía un globo ocular. Todo cierra.

Lo que no parecía cerrar era el párpado izquierdo de Fish y uno esperaba verla de parche durante el resto de la temporada. Sin embargo, esta serie sigue sorprendiendo y el doctor Francis Dulmacher, que debutó esta semana sin el peso de otros villanos, recompensó el coraje de la mafiosilla con un ojo de repuesto. No combinaba el color, pero la pescada no se quejó.

El programa continuó con la tradición ancestral de personajes televisivos que no esperan el alta médica y se arrancan las vías por sus propios medios. Primero lo hizo Alfred, afectado por un severo caso de "apuñalamiento por ex compañero del Servicio Secreto", pero su empleador le ordenó que volviera a la cam(ill)a. Después lo hizo la mencionada señorita Mooney, quien coqueteó con su captor y poco más.

Y cuando digo "poco más", digo "se encontró a un monstruo de Frankenstein con tetas que es de lo más perturbador que mostró la serie y eso es decir mucho". Por suerte los detractores nos abandonaron en el episodio anterior.

El lado Wayne tampoco tuvo muchos minutos en cancha. Selina Kyle llegó hasta el hospital y le ofreció su ayuda al señorito Bruce para averiguar todo ese tema del apuñalamiento, pero Batichico tiene su orgullo y dijo que se va a encargar solo.

Ahora sí, despejadas estas subtramas, podemos centrarnos en lo que realmente se llevó el episodio, que fue la labor de James Gordon a partir del momento en que se enteró de la liberación de Arnold Flass, el policía más corrupto y asesino del mundo.

"Soy como el Fénix", le dijo a Gordon. Pero no como el Fénix de Rosario Martínez, cabe aclarar.

La forma en que recuperó su libertad sonaría atravesada en una ficción cargada de realismo, pero en el mundo hipercorrupto de Gotham funciona a la perfección. El responsable de que Flass esté libre es el mismísimo Harvey Bullock, quien declaró en contra de su compañero. No lo hizo por mandato divino sino por el chantaje del comisionado Loeb, quien tiene evidencias de los chanchullos de los policías del departamento y utiliza estos datos para tenerlos bajo su ala.

Aquí llegó la conversación a la que alude el título. Si recordamos bien, Gordon se vio obligado a "hacer que asesinaba" a Oswald Cobblepot para quedar bien con el verdadero dueño de la ciudad, Carmine Falcone. No fue el primer cana que debió eliminar a un indeseable para seguir con vida. "La mitad de los policías tiene un Cobblepot. La diferencia es que el mío no volvió", le dijo un Bullock que volvió a ser protagonista.

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Antes de eso, volvió al ruedo el equipo de "Intocables" formado por Gordon y Harvey Dent, quien por primera vez no fue insoportable. Las escenas del ayudante del fiscal no tuvieron arranques de ira, que en el pasado dejaban en evidencia ciertas falencias de guion o de actuación. Aquí se comportó como un digno compañero de investigación del protagonista.

La investigación tuvo que ver con la evidencia sobre policías que Loeb guardaba quién sabe dónde. Después de casi perder la vida contra una banda de orientales cuchilleros, Gordon y Bullock decidieron buscar información en el lugar menos pensado: el cabarulo del Pingüino.

A cambio de su ayuda, Jim le debe un favor a Cobblepot, que deberá cumplir sin hacer preguntas, y al momento de encontrar todos los archivos sobre personas a las que Loeb chantajea, Oswald tendría cinco minutos para revisarlos, como aquellos sorteos cuyo premio eran cinco minutos en la juguetería Los Reyes Magos y gracias al cielo que no lo gané, porque no hubiera sabido qué hacer y toda la vida me hubiera lamentado por las cosas que no supe llevarme.

Puf. Necesitaba sacarme eso del pecho.

La data de Cobblepot los llevó a los tres a la cabaña de Loeb, cuidada por una parejita de ancianos que les juro por mi familia que al verlos pensé "estos dos terminan cagándose a escopetazos con los buenos". Dicho y hecho. Lo más raro no fue ver a los dos veteranos sacados sino subir al desván y encontrarse a la hija de Loeb, encerrada desde hacía veinte años, cuando era la hija mayor del señor Sheffield en La Niñera.

Bastante jodí con los momentos absurdos pero Gotham también sabe ponerte los pelos de punta, como cuando la muchacha contó la forma en que mataba a los pájaros que se acercaban a su ventana y cómo limpió a su madre porque cantaba demasiado.

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Gordon no encontró las evidencias que buscaba, pero regresó a la oficina de Loeb con información para chantajear al chantajeador, dejando en claro que ya no quedan "caballeros blancos" en la ciudad. Consiguió canjear el archivo de Bullock, impidiendo que su compañero vuelva a transformarse en monigote de los poderosos. Pero recuerden que todavía queda el favor al Pingüino.

Hablando del pajarraco, y demostrando lo maravillosa que puede ser la serie por momentos, todo terminó con los dos viejos de las escopetas en el cabarulo de Oswald, quien prometió ayudarlos a dejar la ciudad.

El dueño del bar les dijo que solamente tenía un pasaje así que debían arreglarse entre ellos, y la pareja de ancianos debió pelearse a muerte. Ganó la dama y Cobblepot le agradeció, ya que los había hecho pelear porque a la escopeta sólo le quedaba un cartucho.

Todo eso y Barbara que no volvió a aparecer. ¿Es muy temprano para darle a esta serie una docena de Emmys?

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