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Grant Morrison: Talking With Gods

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Grant Morrison: Talking With GodsDe la mano de Respect! Films llega "Grant Morrison: Talking With Gods", documental que recorre la vida y carrera de uno de los escritores de cómics más influyentes de los últimos años. En Multiverseros nos sumamos a este viaje por una mente brillante.

Grant Morrison: Talking With GodsPatrick Meaney, autor del libro Our Sentence Is Up (en el que propone un análisis exhaustivo de la serie The Invisibles) vuelve nuevamente sobre la obra del escocés, esta vez con el documental Grant Morrison: Talking With Gods (Respect! Films, 2010). Meaney y su equipo recogen los testimonios de decenas de amigos y colegas de Morrison, poniendo en pantalla a un verdadero dream team de entrevistados entre los que se destacan Frank Quitely, Phil Jimenez, Mark Waid, Matt Fraction y muchos más. Sin embargo, lo verdaderamente interesante es ver al propio Morrison hablar acerca de distintos aspectos de su vida personal, pero fundamentalmente de su carrera profesional y el proceso creativo.

La película se abre con una filmación de Morrison en el backstage de una de sus conferencias (posiblemente la San Diego Comic-Con) segundos antes de salir a la misma. La imagen, en un oportunísimo blanco y negro (porque como todos sabemos, las leyendas se imprimen en blanco y negro) remite a una estrella de rock. "The true rock star of comics", como dice el presentador. Uno podría pensar que ese arranque se trata de un capricho de Meaney (un autoproclamado fan de su obra); sin embargo, está claro que Morrison es lo más parecido a una estrella de rock que tenemos en el mundillo comiqueril, con todo lo bueno y lo malo que eso puede significar.

Para poner en contexto la obra de Morrison, Meaney decide hurgar en sus primeros años de vida para mostrar cómo desde aquél entonces se forjaron distintos aspectos de su personalidad que hasta el día de hoy se pueden encontrar en sus trabajos. El compromiso de su familia con la causa anti-nuclear y la persecución por dicha militancia, la "desaparición" de personas del círculo familiar; son todos elementos que lo marcaron a fuego y que han informado su obra. Inquietudes y obsesiones que podemos rastrear desde la temprana Flex Mentallo hasta la reciente Final Crisis. Morrison, que se presenta como un "supergeek", cuenta cómo esa infancia feliz, pero también cercada por el miedo, tiene un quiebre en el momento en que los cómics de superhéroes irrumpieron en su vida. Si el leer su obra no nos alcanza para darnos cuenta del amor que siente por estos personajes, a partir de ahí es que la película lo muestra como un verdadero apasionado por el género superheroico.

"Detrás de una bomba hay una idea, pero desde que conocí a Superman me di cuenta de que él representa una idea mejor", dice en una de las tantas grandes frases que deja a lo largo de la película. No es difícil identificar en esas palabras la base sobre la cual se construyó ese binomio maravilloso de historias del Hombre de Acero, como lo son All-Star Superman y Superman Beyond.

La etapa inglesa de su obra (con publicaciones en la revista Warrior y 2000 AD) así como su desembarco en los EEUU como parte de la invasión británica de la década de los 80 (junto a guionistas como Moore, Gaiman y Milligan) también son presentados por Meaney. Precisamente, colegas como Geoff Johns y la editora Karen Berger destacan el valor fundacional de su primer trabajo en tierras norteamericanas: Animal Man.

Grant Morrison: Talking With Gods

La película se detiene y pone especial atención en el análisis del período que va desde mediados de los 90 hasta inicios de los 2000. El viaje a Katmandú, la famosa abducción alienígena, es decir, ese momento que corresponde a la salida de lo que seguramente sea su obra más personal hasta el día de hoy: The Invisibles. Sin dudas, una de las etapas más controversiales y productivas de la carrera de Morrison.

Se trata de un período en que tuvo una fuerte experimentación con distintas sustancias y comenzó a frecuentar clubes nocturnos fetichistas. A partir de ahí, es en donde quizás nace el prejuicio; la lectura simple, superficial y apurada de la obra de Morrison que tiende a identificarla simplemente como el resultado de un viaje lisérgico. Sin embargo, sorprenderá a sus detractores, y también a sus seguidores, la manera en que el propio autor describe ese momento de su vida. Su amigo y colega Warren Ellis lo describe como un tipo que, a su manera (una manera muy especial, por cierto), tomó sus experiencias de vida con una finalidad racional y pragmática, y siempre subordinando las mismas a su trabajo como guionista.

Al contrario de lo que algunos pueden suponer, Morrison aparece como una persona totalmente abierta y accesible, que en todo momento expone con una claridad envidiable sus ideas acerca del proceso creativo y la magia del caos.

Uno de los mayores logros de Meaney está en que para ser una película basada casi en su totalidad en los testimonios de los entrevistados (la presencia del material de archivo se limita a fotos y viñetas meramente ilustrativas), el montaje es ágil y nunca llega a aburrir.

En conclusión, Grant Morrison: Talking With Gods es una muy buena película que no sólo dejará contentos a los Morrisoneanos de ley sino que es un buen punto de partida para aquellos recién iniciados en la obra del escocés.

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