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Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)

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Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)Un sureño inocentón que se niega a empuñar un arma termina, contra todos los pronósticos, sirviendo como personal médico en la Segunda Guerra Mundial. Mel Gibson nos muestra la cara más cruel de la batalla, aunque por momentos lo haga tan bien que olvidemos la crueldad.

Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)

El guerrero de la carretera transformado en policía con instintos suicidas transformado en ermitaño antisemita está de regreso. Mel Gibson volvió y no en forma de fichas, aunque algo de su pasión religiosa termine colándose en la historia (real) de un jovencito religioso que fue a la guerra sin armas e hizo un poco de bien entre tanta mierda.

Nuestro protagonista es Desmond Doss, un adventista que se enlistó como médico en la Segunda Guerra Mundial, pese a negarse a empuñar un arma. Pero no nos adelantemos, que eso llega bastante minutos después de comenzar la historia.

Lo que el tío Mel nos cuenta es la vida de este inocentón de Virginia. Doss comienza siendo una especie de Forrest Gump, o por lo menos así lo interpreta Andrew "gran Peter Parker, peor guion" Garfield. Un inocentón que, contra todos los pronósticos, logró salir adelante en la vida y ganarse a la muchachita.

No fue sencillo, primero porque su naiveté lo volvió blanco de todas las burlas, y segundo porque su padre era un cúmulo de problemas, estreses postraumáticos y alcoholismo con la forma de Hugo Weaving, quien produce una de las mejores actuaciones de toda la película.

Después de unos cuantos minutos de Gump, Estados Unidos en el interbellum y acentos sureños, el conflicto bélico comenzará a tomar terreno y con él la decisión del protagonista de ir en contra de muchos de sus principios.

Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)

Gibson no tiene miedo a meterse con temas polémicos, como demostró aquella vez en que se enfrentó a un policía. Aquí nos cuenta acerca de una persona creyente, tanto que sus decisiones no están basadas en lo que cree, sino en lo que dice el "gran libro" en el que cree.

A esto se le suma un segundo ingrediente, una discusión interesante que surge luego de ver la película. ¿Alguien que se opone a utilizar un arma no debería resistirse a participar del conflicto bélico? Si el fin justifica los medios y derrotar a tu enemigo es lo mejor para todos, pues el uso de un rifle no debería ser la frontera final. Por supuesto que habrá matices en la vida del protagonista que se irán revelando, pero lo interesante es no quedarnos simplemente con la anécdota.

Anécdota que se pone más interesante cuando el bueno de Desmond llega al campamento militar, donde rápidamente conoce a 25 personajes, que son presentados en un minuto con el fin de encariñarnos con ellos y que luego la acción comience a hacerlos volar por los aires sin piedad.

No nos apresuremos. Porque ese campamento tiene la sorpresa más agradable de la película, y es la participación de Vince Vaughn en el papel del sargento Howell, una versión del típico superior militar, que no es tan archijodida como la de Full Metal Jacket, lo que logra humanizarlo incluso dentro de tantos insultos a sus subordinados. Hay humor en su personaje, es cierto, pero lejos está del Vaughn de comedias zarpadas y es una señal de las capacidades de este tipo.

Ese período inmediatamente anterior a la guerra es donde se lo presentará a Desmito como un punching ball humano, humillado por sus compañeros y superiores, antes de la (esperadísima y evidente) redención, una vez que comience el conflicto armado.

Tarda un poco en llegar, es cierto. Pero créanme que cuando comienzan las escenas de batalla, el tío Mel nos tapa la boca, nos atornilla al asiento y con habilidad nos muestra uno de los aspectos más oscuros de la existencia del ser humano. El problema es que a veces lo muestra tan bien, que podemos olvidar que estamos presenciando el horror de los horrores. Gente muriendo con crueldad por decisiones de quienes (en la mayoría de los conflictos) se mantienen al margen, pensando en ampliar territorios, exterminar razas o conquistar pozos petrolíferos.

Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)

La acción recuerda a Saving Private Ryan en lo rápido que alguien puede morir en una guerra. ¿Se acuerdan de ese que aparecía en la escena de...? Murió. ¿Y ese otro? Murió también. El nivel de supervivencia de los compañeros de Desmond queda a medio camino entre Suicide Squad y Rogue One.

Todo esto sucede en la cresta (ridge)que da nombre a la película, al menos antes de que los mapaches con déficit de atención le pusieran Hasta el último hombre para los pobres espectadores latinoamericanos que necesitamos que nos deletreen el tipo de película que vamos a ver. El escenario contribuye para hacer interesante el enfrentamiento entre nuestros simpáticos amigos y los temibles soldados japoneses.

Mel toma decisiones interesantes a la hora de mostrarnos al enemigo. Al comienzo no tiene rostro, los filma de espaldas o corriendo a gran velocidad hacia los "buenos". Sin embargo, con el correr de las escenas comenzaremos a ver las caras de esos orientales capaces de dar su vida para llevarse la del enemigo. Ver tantos ojos rasgados podría ser un arma de doble filo, pero hay suficiente información en pantalla como para, si somos capaces de hacerlo, empatizar incluso con aquellos que tanto esfuerzo están haciendo por matar al muchachito. Que lo único que quiere hacer es salvar a una persona más. Una más. Una más.

Tanto en las escenas de guerra como en las previas tendremos algún momento "hollywoodense", algún documento que llega en el último segundo (como ocurría en Sully) o algún salvataje que parece demasiado bueno para ser cierto, lo que no significa que no lo haya sido. Solamente que lo parece. Sin embargo, el resultado final es muy satisfactorio, esperamos que Melly no se tome otros diez años para dirigir, y que mantenga a sus demonios a raya. Si Martin Riggs lo hizo, él podrá hacerlo.

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