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Hannibal T1E11

Por el Cine/TV

Hannibal T1E11El comediante Eddie Izzard vuelve a meterse en la piel de Abel Gideon, el tipo que a esta altura no sabe si es o no es el Destripador de Chesapeake. No es el único con problemas: a Will Graham se lo está comiendo el laburo y el doctor Lecter se está comiendo al resto.

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Hannibal T1E11Con cada semana que pasa, me encuentro más "fanático" (en el buen sentido) de Hannibal, la reinterpretación del personaje del psiquiatra caníbal que timonea un muy capaz Bryan Fuller.

Las razones son numerosas: sus ricos personajes son interpretados por actores talentosos; cada semana ofrecen una pequeña aventura detectivesca, al tiempo que van tejiendo una trama mucho más larga y compleja.

Compleja es una de las palabras claves. En Roti, el capítulo número 11, el televidente no es tomado como un tonto, sino que se lo lleva a través de una historia que tiene sus idas y vueltas, en donde la motivación de los personajes no es tan fácil de adivinar y en algunos casos es gran parte del misterio (me refiero a Hannibal Lecter, por supuesto).

La otra palabra clave es identidad. Es el tema sobre el que gira el capítulo, que marca el regreso del enorme Eddie Izzard como Abel Gideon, el Destripador de Chesapeake. ¿O será que el doctor Frederick Chilton le hizo creer que lo era? ¿Importa eso una vez que Gideon comienza a destripar a sus enemigos?

No es el único confundido. Will Graham viene sufriendo una pérdida de identidad desde el primer episodio, gracias a su don (y maldición) de empatizar con los asesinos. A eso se le suma que, desde la semana pasada, sabemos que Will sufre de una condición biológica que lo está llevando a la locura. Claro que su "amigo", el doctor Lecter, le oculta esta información.

Lecter es el tercer involucrado en esto de las identidades. ¿Podremos entenderlo alguna vez? En sus charlas con la terapeuta (Gillian Anderson en cuentagotas, pero está bien) vuelve a manifestar la amistad que lo une con el agente especial Graham... a quien está dejando morir o manipulando para sus oscuros propósitos.

El doctor también sufre un problema de identidad robada, porque (¡sorpresa!) él sí es el Destripador de Chesapeake. E insiste en que Gideon no lo es, algo que le convendría mucho más. Hannibal, así no vas a ser más el number one.

Abel Gideon es, a la vez, quien hace avanzar la historia principal (que a esta altura está claro que es la de la amistad Graham/Lecter) y protagoniza el "caso de la semana". Ahora bien, me sorprendí de que a varios seguidores de la serie les asustara sobremanera el caso de la jovencita debajo de la cama, así que sepan comprender cuando les digo que el de esta semana fue el que más me revolvió.

De revolver cerebros y otros órganos sabe mucho Gideon, quien en respuesta al desbarajuste que Chilton y otros sabihondos le hicieron en el matete, les hizo cosas como la "corbata colombiana" (sacar la lengua de la víctima a través de la garganta) o el gran final que reservó para su doctorcito de confianza.

Esas cosas sí que me resultaron perturbadoras. Y vamos a agregar "perturbador" a las palabras claves. De toda la serie y de este episodio en particular.

El triángulo Abel-Will-Hannibal se llevó casi todo el episodio, pero hubo tiempo para mostrar al duro de Jack Crawford, a la enamoradiza Alana Bloom, a los intercambiables Tres Chiflados y a la ingenua de Freddie Lounds. Gran elenco.

En cuanto al mejor momento de la semana, como para ir cerrando, me quedo con Gideon y Lecter mandando mensajitos al estilo WhatsApp, pero utilizando cuerpos humanos en lugar de celulares. "Le mando un muertito con lengua afuera pero sin brazo, a ver si alguien lo entiende". No te mueras nunca, Hannibal.

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