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Harmontown

Por el Cine/TV

HarmontownMuchos llegaron a este documental por el morbo de conocer al autodestructivo Dan Harmon, despedido varias veces de la televisión, incluso de un programa que él mismo inventó. Lo que vieron en definitiva fueron varios días de su vida, no muy polémicos pero sí interesantes.

El éxito de Dan Harmon es a pesar de él. Y el éxito de Dan Harmon es gracias a él. ¿Confundidos? Digamos que la forma de ser y la personalidad del creador de Community son, al mismo tiempo, su principal fortaleza y su peor enemigo, que le ha costado amistades y empleos.

Harmontown es el nombre del documental que prometía revelarnos el secreto de su éxito, aunque en el resultado final la respuesta no sea tan profunda como uno quisiera. Las luces y sombras que nos prometen desde el tráiler dejan paso a una interesante historia, con algunos chispazos y un par de apagones.

El año en que quedó desempleado al ser despedido de la obra que él mismo creó (¡Televisión! Tómenla o déjenla), Dan decidió aumentar la frecuencia del podcast cuyo título da nombre a la filmación, al tiempo que organizó una gira por diferentes ciudades de Estados Unidos para realizarlo en vivo frente a su público.

Lo más satisfactorio de toda la hora y cuarenta minutos que dura el documental, son esos momentos en los que la atención se concentra precisamente en el público. Los harmenians comparten muchas de las características de su faro guía: son nerds o geeks que siguen sintiéndose excluidos incluso en la era en que saber algo de cómics está de moda.

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Los harmenians no están dentro de los cánones de la belleza occiental ni son el alma de cada fiesta. Tienen sus incomodidades sociales a flor de piel y en mayor o menor medida sienten que no deben pasteurizarse solamente para encajar mejor. Imagínense la satisfacción de todos ellos al ver como uno-de-los-suyos hace televisión con esa sensibilidad en la mira y sigue siendo igual de auténtico y accesible.

En cada una de sus presentaciones en vivo, veremos a un Harmon que no tiene miedo en confesar sus momentos más vergonzosos, como el fetiche de coleccionar piernas de maniquís o la compra de una muñeca sexual de 6.000 dólares. El suyo es un espectáculo con mucha espontaneidad en el que la falta de guion es lo que fomenta la aparición de esos momentos de honestidad brutal.

Harmon está acompañado por Jeff Davis, el canchero del grupo, y por Spencer Crittenden. Spencer es, quizás, el verdadero protagonista del documental. Un harmenian perfecto (director de juegos de rol, introvertido, vive con su madre) que de casualidad terminó siendo parte del show.

Cuenta la historia que Dan tenía ganas de jugar al rol en uno de los primeros Harmontown y preguntó al público si alguien sabía del tema. Spencer fue quien levantó la mano y desde entonces es parte del espectáculo, jugando al rol con los conductores o invitados de turno. Sobre el final del documental su madre nos cuenta lo mucho que evolucionó el nene, que ahora conversa con desconocidos y firma autógrafos (y graciadió no se la cree).

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Pero volvamos a Dan. El momento de mayor oscuridad en la narrativa es una pelea con Erin, su pareja, en la que él le dijo cosas muy feas y al otro día lo contó en público y todo pareció estar más o menos resuelto (siguen juntos y se casaron en diciembre del año pasado).

Nada es tan terrible que no hayamos visto o experimentado de primera mano, incluyendo las excusas del protagonista para no terminar un trabajo, aunque en su caso se trate de un piloto para una famosa cadena televisiva.

Lo que termina siendo Harmontown, sin decepcionar salvo a los sedientos de sangre, es un documental sobre la gira del podcast, con roces y goces de cualquier grupo humano que pase varias semanas dentro de un autobús. Y me arriesgaría a decir que cualquier otro grupo tendría más roces que el de Dan.

Hay que quedarse con aquellos momentos, con los de Harmon abrazando a los harmenians, que todavía buscan su lugar en el mundo. Y con Spencer, que tuvo la suerte de encontrarlo y su vida mejoró gracias a eso, aunque mantenga aquellas características un poco antisociales que lo hacen único. Lo queremos por eso.

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