Home Cine/TV Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)

Por el Cine/TV

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Dos de los multiverseros vieron "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (parte 2)", última entrega de la saga del mago de Hogwarts y se quedaron con ganas de reseñar la película y de hacer algunos comentarios del legado de la saga en general. El resultado, a continuación…

Harry Potter: el legado.

Por El Penitente

Para el momento en que estén leyendo esta nota, seguramente Harry Potter haya destronado a Star Wars como la saga más taquillera de la historia del cine, como te comentábamos en Multiverseros hace unos días a partir de los números de su fin de semana de estreno. Como consuelo para los seguidores de Lucas, hay que recordar que la saga de este último cuenta con sólo 6 entregas contra las 8 del mago creado por J.K. Rowling en 1997.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Dejando de lado la frivolidad de los billetes, es innegable el impacto cultural que ambas sagas han tenido en más de una generación de sujetos que han crecido con una y otra. En el caso de Star Wars, los casi 35 años que nos separan de su primera entrega nos permiten ver con mayor claridad su legado cultural, mientras que para Harry Potter quizás tengamos que esperar un poco más para determinar cuál será su herencia, aunque todo indica que será igual de importante y duradera.

Diez años pasaron desde "Harry Potter y la Piedra Filosofal", la primera de las adaptaciones cinematográficas que se estrenó allá por el 2001, poco más de 3 años después de la publicación del libro homónimo. Mirando en retrospectiva, se puede decir que estas 8 películas (que equivalen a 7 libros ya que Las Reliquias de la Muerte fue partida en dos a los efectos de favorecer el desenlace) han logrado mantener un nivel bastante parejo dentro de lo esperable para este tipo de sagas, en donde suelen quedar al margen las aspiraciones artísticas del director de turno, en favor de la buena salud de la franquicia (con los chiches ajenos no se juega). Obviamente, hay puntos altos y otros no tanto, pero en líneas generales, quienes han leído los libros han reconocido el respeto hacia el material original en cada una de las entregas, con las licencias y modificaciones lógicas que implica el pasar de un formato a otro totalmente distinto.

Quizás el destaque principal venga por el lado del reparto de actores, el cual ha sido impecable desde la primera hasta la última película. Por las aventuras de Harry Potter desfiló un verdadero dream-team de actores británicos como Michael Gambon, Gary Oldman, Richard Griffiths, Timothy Spall, Brendan Gleeson, Imelda Staunton y un larguísimo etcétera, quienes le dieron a la saga un prestigio y solidez que la aleja de todas las imitaciones de dudosa calidad que aparecieron posteriormente, y que, parafraseando a un reconocido cuasi-travesti jurado de concurso de baile, se quisieron colgar de las tetas de Harry.

Igual de satisfactoria fue la elección de los jóvenes protagonistas, niños que irían creciendo al ritmo en que se desarrolló la historia, con todo lo arriesgado que eso significa. Sin embargo, el trío conformado por Daniel Radcliffe (Harry Potter), Emma Watson (Hermione Granger) y Rupert Grint (Ron Weasley) estuvo a la altura de las circunstancias. Paradójicamente, quizás Radcliff sea quien no pudo estar a la par del crecimiento actoral de Watson y Weasley, ambos muy convincentes en sus roles del “cerebro” y “corazón” de la pandilla, respectivamente, en contraposición al por momentos inexpresivo Potter.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Por supuesto que no sólo los actores crecieron a la par de las películas, sino también los lectores y espectadores. Aquellos niños de 10 a 12 años que hace una década comenzaron a seguir los pasos de Harry Potter, hoy en día superaron la barrera de los 20 y seguramente esta saga haya sido fundamental en el despertar del gusto por la fantasía y géneros hermanos. ¿Quién no se cruzó en un ómnibus o en una plaza con algún joven leyendo algunos de los libros de la serie?

A diferencia de Star Wars, es más factible que Harry Potter vaya perdiendo cierta presencia en la vida de sus seguidores conforme estos vayan creciendo, no sólo porque apunta a un público más juvenil sino porque la propia maquinaria de Lucas y Cía. está pensada para generar un tipo de fan distinto, más "leal", en términos de sentido de pertenencia. Sin embargo, está claro que aquellos que alguna vez estuvieron expuestos a la fiebre Harry Potter, serán más proclives a consumir cierto tipo de cine y literatura a la que de otra manera les hubiese sido más difícil llegar o que directamente habrían ignorado.

Decir que con su creación J.K. Rowling ha formado a una nueva generación de lectores puede sonar un poco desmedido, pero lo que sí puede afirmarse es que cientos de miles de niños y adolescentes (por qué no, millones) ahora están entrenados en un tipo de lectura que nunca les será ajena. De ahí en más, el límite no existe y lo pone cada uno.

Por ese lado es donde debemos buscar el verdadero legado de la saga.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (parte 2):

Por Nick Constantine

La octava entrega (¿cuántas veces podremos decir eso sin estar hablando de “Friday the 13th”, “Halloween” o “Locademia de Bañeros”?) de Harry Potter estaba cargada de un halo místico particular (aclaro de entrada: más allá de que se la menciona como "Harry Potter and the Deathly Hallows, part 2", decidí mencionarla como la octava película o HP8, de puro vago y para evitar confusiones). Independientemente de cerrar una de las sagas más exitosas de todos los tiempos, la séptima entrega (“Harry Potter and the Deathly Hallows, part I”) fue a mi gusto la mejor película de la serie. “HP and the Deathly Hallows, part II” (¿vieron? ya me cansé de los títulos kilométricos) tenía mucho que probar, y lo hace a medias, ya que proporciona al espectador el fragmento de historia faltante (recuérdese que la trama del último libro se caracterizó de “demasiado compleja” como para ser abordada en una sola película) y el cierre necesario a una larga historia desarrollada a lo largo de 8 entregas muy taquilleras.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Si bien HP8 no alcanzó a ser lo mejor de la serie (sigo creyendo que HP7 se lleva este reconocimiento), esta “parte 2” tiene su encanto. Al ser “Harry Potter” no hay cuestiones increíblemente intrincadas a nivel argumental (por más que la historia tiene sus bemoles y demanda atención); la saga apunta principalmente el progreso inexorable de Harry, el potencial hechicero más importante de su época, hacia su enfrentamiento final con el siniestro Lord Voldemort, aquél que “no debe ser nombrado”. Lo mejor de la película, sin duda, es el desenlace de ese enfrentamiento anunciado, profetizado e insinuado de forma casi estridente desde el comienzo mismo de las andanzas del mago miope. Lo peor, quizás, son los “deus ex machina” abundantes, alguna ingenuidad del argumento y un cierre final que no termina de convencer demasiado en su distancia medianamente fría con respecto al espectador.

Una aclaración previa: los comentarios aquí planteados deben ser tomados como las reflexiones de alguien que tiene como punto de referencia exclusivo las películas de la saga. No leí los libros y la sensación con la que me quedé al final, a pesar de que valoro enormemente el poderío de una historia sin duda bien estructurada, es que probablemente no los lea, al menos en un futuro cercano. Sin duda estamos ante una buena historia, pero tuve suficiente “Harryyyyyyyyyy” por un buen tiempo.

La película se engancha, previsiblemente, con la entrega anterior, a inmediata continuación. La idea sigue siendo la misma: el partido de final de copa entre los “Harrys” y los “Voldemorts”, vaticinado en cuanto símbolo y anuncio aparece (faltarían luces de neón londinenses que apuntaran en la dirección de los dos contrincantes, nomás), está por desencadenarse. Los tres amigotes (“Haaaaaaarrrryyyyyy” y una Harmione y Ron altamente erotizados) deberán recuperar y/o destruir los horrorcruxes restantes, la “regalía mortal” que encierra en sus distintas manifestaciones distintos fragmentos del alma de Voldemort. Si logran zamparse los horrorcruxes restantes, la batalla final paga un poco mejor en boleterías, parecería ser. Entre tanto, Hogwarts se encuentra controlada por el siniestro (o no tanto) Snape, en su calidad docente de “director del instituto” y “esbirro del Señor Oscuro”. Se acerca el final de finales y se puede palpar en cada situación, cada mirada, cada susurro (“Haaaaaarrrrrryyyyyyy”).

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Por supuesto, el McGuffin de los horrorcruxes sirve para desarrollar una historia bastante lineal en la que Harry y su pandilla deben cumplir una serie de encomiendas dignas de un cartero courier FedEx (ir para aquí - conseguir esto - ir para allá - conseguir lo otro - ir para acullá - dejar esto, ad infinitum). Descubrir los pedazos fragmentados del alma de Voldemort llevará a Harry a los rincones más ignotos, donde esconden sus secretos el susodicho antagonista y sus Mortífagos, y también a las locaciones más insospechadas (por más que parecería ser que sólo los miembros del “trío galaxia” eran los únicos que no se daban cuenta de que los horrorcruxes finales estaban en algunos lugares cantados).

La aventura entretiene bastante y da lugar a la aparición de duendes, dragones, aseguradores y cíclopes (en ese orden), entre otros bichos mitológicos (bueno, lo de los aseguradores es discutible). El proceso divierte bastante, si bien en algunos casos las resoluciones tienden demasiado a “deus ex machina” importantes. La vieja idea de “lo hizo un mago” se aplica religiosamente a esta película, más veces de lo que me gustaría.

En este sentido, me da la impresión que algo tiene que haber fallado en la traducción entre el formato escrito al fílmico, porque o bien J. K. Rowling no supo resolver las líneas argumentales que ella misma abrió con elegancia o en forma medianamente satisfactoria, o bien algunos desarrollos argumentales están planteados demasiado abruptamente en la película como para dejar frescura en la boca con su generalmente tosca resolución final (típico caso: la historia de Snape). De todas maneras, la película cumple con su objetivo de cerrar una historia medio cantada con cierta originalidad, más allá de unas pocas resoluciones anticlimáticas.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Harry está más relacionado con Voldemort de lo que él creía, cosa que todo el resto del universo se dio cuenta miles de millones de años antes que él. En este mundo no hay mucho espacio para grises y contradicciones. Si bien las actuaciones siguen siendo equiparables a las de entregas anteriores, no me convencen algunas interpretaciones en lo referente a qué tan adecuadas sean para “vender” la historia del personaje en cuestión al espectador. Por mi lado, por ejemplo, confieso que me conecto mucho mejor con Voldemort que con Harry ("¡entreguen al 4-ojos como tendrían que haber hecho al principio y muerto el perro, se acaba la rabia! ¡Todo el mundo dijo que el chiquilín con el rayito en la frente era importante, pero nunca explicaron por qué y cómo, así que TANTO no perdemos!").

Puede parecer que no disfruté HP8 y realmente esa noción está alejada de lo que ocurrió. La película tiene un despliegue visual fastuoso, escenas de batallas mágicas excelentemente logradas, cabalgatas en dragón, enfrentamientos arcanos y demás enseres, todo realizado con eficacia y calidad. Además, si bien hay actuaciones principales que no me convencen, los actores de reparto (Ralph Fiennes, Alan Rickman, aún el actor que interpreta a Neville) brillan por momentos. El resultado final, oscuro y sin remordimientos en mostrar unas cuantas crudezas (para una película de esta naturaleza), es de lo mejorcito de la serie, que a mi gusto creció en calidad en tanto las tramas se hacían más adultas y las situaciones se complejizaban por el lado del desarrollo adulto de Harry y sus amigos.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (pt. 2)Sin embargo, algunos detalles como los que mencionaba con anterioridad me impiden rankear a la película más alto. Un claro ejemplo de esta desconexión se dio en las escenas finales, que resuelven el futuro de la saga. Hay algo frío, relativamente impersonal, típicamente británico pero distanciado y ajeno, en las reacciones de quienes se encuentran en la escena final, situación que me provocó cierta desconexión. No esperen resoluciones sorprendentes si son alguno de los alienígenas (como quien les habla) que ignoraban cómo terminaba la cosa, eso sí.

La saga literaria de Harry tiene mucho mérito, principalmente en lo referente a acercar público joven alejado de los libros a la lectura. Las películas basadas en esta serie tienen su mérito propio, traduciendo a formato de pantalla grande una historia que tuvo en vilo a millones de lectores a nivel mundial. Tener niños y jóvenes hablando de magia, hechizos, dragones y escobas voladoras es un caso extraño, valorable y disfrutable en toda su extensión, y las películas cumplen con el objetivo de transmitir la magia de la historia del hechicero miope de Hogwarts y sus secuaces. La película final, la que da el cierre definitivo a la historia, podrá no haber sido la mejor de la saga, pero es una digna representante de los elementos que “encantaron” (en sentido mágico, por supuesto) a millones de espectadores de todas las edades.

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3