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Hell or High Water (Sin nada que perder)

Por el Cine/TV

Hell or High Water (Sin nada que perder)El Estados Unidos de Donald Trump ya existía antes de que ganara las elecciones y un gran ejemplo es este western policial con dos criminales que existen porque América dejó de ser grande para ellos y dos policías que solamente quieren atraparlos e irse a casa.

Hell or High Water (Sin nada que perder)

Las tres negras que protagonizan Hidden Figures, la biopic sobre trabajadoras de la NASA que ven cumplirse sus sueños durante la Conquista del Espacio, bien podrían representar el espíritu feel good que pareció caracterizar la presidencia de Barack Obama, con su "HOPE" por sobre todas las cosas.

Y los hermanos asaltantes de bancos de Hell or High Water (traducida como Sin nada que perder, para que la gente olvide su nombre en pocos meses), hundidos en el Estados Unidos rural que, efectivamente, no tiene nada que perder, parecen referirse a ese núcleo imposible de votantes que puso en la Casa Blanca a un chiflado. Es que con no-chiflados la cosa estaba cada vez peor y la "basura blanca" quería un cambio.

Hay mucha política en esta cinta de David Mackenzie escrita por Taylor Sheridan (Sicario), de manera más o menos directa. Los escenarios de Texas están salpicados de carteles de préstamos, fábricas en venta o cerradas por quiebra. Pero también se detecta la tristísima falta de esperanza en muchos de los personajes que pasan delante de la cámara.

Claro que la atención estará puesta en Toby (Chris Pine) y Tanner Howard (Ben Foster), cuya historia familiar conoceremos en un diálogo bastante explicativo, incluso para Hollywood. Está bien que el guion necesite darnos datos a través de la conversación, pero particularmente esa charla tiene los hilos bastante a la vista.

Es un detalle menor, ya que para cuando llegamos a ese momento de calma ya pasamos por un par de escenas de delitos cometidos por el par. Seremos testigos de un raid delictivo que a primera vista parece de poca monta, pero que revelará un plan que tiene mucho que ver con la crisis que atraviesa la población local, mucho menos atractiva para el público que los yuppies cancheros de The Big Short, que también tiene puntos de contacto.

Hell or High Water (Sin nada que perder)

A manera de western moderno, del otro lado de los forajidos estarán los oficiales de la ley, encabezados por el Texas Ranger Marcus Hamilton (Jeff Bridges) y su segundo al mando, Alberto Parker (Gil Birmingham).

La acción irá conspirando para que estos dos pares se encuentren, pero antes de ello habrá un buen camino por recorrer de cada lado. Del lado Howard, parecería existir la típica relación entre "el ladrón bueno y el ladrón chapita", pero la realidad nos irá mostrando los matices, más allá de que a Tanner los caramelos del frasco se le hayan derretido tantito.

Si tuviera que criticar algo de esta mitad de la trama, es que Chris Pine es demasiado lindo para el papel. ¿Vieron? Los lindos también sufren. En Uruguay un reseñador le pegó por verse demasiado bien. Espero que no bloquee a Vitto Saravia en WhatsApp como castigo.

Del lado Texas Ranger de la vida tendremos unos de los bromances más entretenidos de los últimos tiempos, con un Marcus contando las horas antes de su jubilación y aprovechando hasta la última de ellas para gastarle chistes racistas a Alberto, que cobra por partida doble al ser mitad indio y mitad mexicano. Bridges está impecable en su papel de "lo contrario de impecable", mientras que Birmingham sigue demostrando sus dotes para la comedia (es el padre de Jackie Lynn en Unbreakable Kimmy Schmidt).

Hell or High Water (Sin nada que perder)

Mientras unos roban y los otros investigan, sus caminos se acercarán cada vez más, en esas locaciones tan bien filmadas y musicalizadas, con sus habitantes tan armados hasta los dientes, a un punto que termina generando la risa.

Habrá varios momentos de humor seco como el clima, pero también momentos de tensión, incluyendo la que nos lleva hasta la resolución de la historia, durante la cual nuestra lealtad será puesta a prueba con cada nuevo dato sobre la vida de los hermanillos pillos.

El resultado final es muy satisfactorio, en un año en el que las películas nominadas al Óscar no parecían tomar grandes riesgos, aunque es posible que Hell or High Water tampoco lo haga. Simplemente cuenta una historia muy efectiva, ambientada en un presente muy presente, con grandes actuaciones salvo esos rasgos de Pine que distraen a cualquiera.

El tráiler, como siempre, cuenta más de lo que a uno le gustaría. Véanlo a discreción.

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