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Hugo (2011)

Por el Cine/TV

Hugo (2011)La última película de Martin Scorsese, conocida en nuestros lares como “La Invención de Hugo Cabret”, es una de las películas más nominadas para la próxima entrega del tío Oscar. ¿Será la ganadora? Difícil para capricornio, ojalá. ¿Se lo merece? Con creces. Pasá y entérate por qué.

Hugo (2011)Una historia real: cuando me enteré que “Hugo”, la película de Martin Scorsese de reciente estreno en salas de nuestro país, había sido renombrada para nuestro hemisferio como “La Invención de Hugo Cabret”, un estremecimiento de indignación me recorrió la médula ósea. “¿Somos tan idiotas como para merecernos un título más largo, no sea cosa que nos confundamos y vayamos al cine esperando ver una película basada en el macaco nefasto que controlaban los chiquilines telefonicamente en algún oscuro programa infantil argentino?”. Curado de espanto por traducciones, digamos, “originales” (por ser delicado), al estilo “Locademia de (puntos suspensivos)”, u otras que menosprecian la inteligencia del espectador (si mal no recuerdo, a “Colombiana” de Besson le pusieron “Venganza Letal”), procedí a lanzar espuma hacia todos los rincones, indignado ante semejante afrenta.

Con vergüenza y actitud de corderito apaleado confieso haberme enterado de que el libro en el que está basado la película se llama precisamente de esa manera (“La Invención de Hugo Cabret”), título que inclusive fue el provisional de la cinta hasta poco antes de su estreno en EEUU. El libro (que un humilde redactor desconocía completamente), escrito e ilustrado por Brian Selznick, llegó a ganar la medalla Caldecott en 2008, un premio reservado para las producciones para niños. Selznick define a su obra como "no exactamente una novela, no exactamente un libro de imágenes, no realmente una novela gráfica, o un libro ilustrado o una película, sino una combinación de todas estas cosas”.

Hugo (2011)La película de Scorsese, sin embargo, es quintaescencialmente eso: una PELÍCULA que homenajea al cine en toda su magnífica historia, en una producción sentida, visualmente maravillosa y con un corazón de oro.

“Hugo” (me remito al nombre estadounidense por brevedad) está catalogada como “película para niños”, por más que intuyo que quienes pueden disfrutar más de la misma son los adultos. La historia central de la misma gira en torno al personaje homónimo, Hugo Cabret, un huérfano hijo de un relojero que mantiene una precaria vida escondido en una estación de trenes del París de 1930.

Hugo tiene una capacidad heredada para trastear y arreglar todo tipo de elementos mecánicos con partes de relojería, además de contar con una misión autoimpuesta muy original: reparar un autómata (una de esas creaciones en boga en algún momento, los precursores de los androides, mecanismos con semblanza de persona real y maquinaria de relojería diseñados para realizar tareas particulares imitando en la mayor medida posible el comportamiento humano). La reparación de dicho autómata es una prioridad para el huérfano, que vive aislado y de lo que consigue de la “caza y de la pesca”, en una estación con una vida interna muy peculilar, de la que apenas sale. Como contrapartida, Hugo se encarga de mantener los mecanismos de los relojes de la estación funcionando sin contratiempos, lo que hace su presencia vital, aunque invisible.

Hugo (2011)La vida de Hugo, relatada en una serie de viñetas tipo flashback a lo largo de la cinta, da un vuelco inesperado a partir de su interacción con el dueño de una tienda de juguetes, quien lo descubre in fraganti en medio de un robo de repuestos del tipo de los que precisa el niño para eventualmente reparar al autómata. A partir de ese momento, su destino se entrelaza con el de una constelación de personajes, desde el Inspector de Estación encargado de la seguridad interna y su perro doberman hasta la sobrina adoptada del juguetero, pasando por un vendedor de diarios, el tío ausente de Hugo, una vendedora de flores, una dueña de cafetería con un perro de lo más neurótico, etc.

Hugo es una película, en cierta forma, sobre las películas en sí mismas. A lo largo de sus dos horas de duración pasan referencias centrales a menciones y guiños (implícitos y explícitos) a la historia de la cinematografía, que van desde los Hermanos Lumière hasta el mismísimo Georges Méliès, creador de tantos cortos y películas magistrales, a quien no puede mencionarse sin pensar inmediatamente en aquella famosa imagen de la luna con una nave espacial clavada en el ojo derecho.

Hugo (2011)No en vano, Scorsese opta por primera vez por un uso de tecnología 3D magnífico, de esos que, al estilo “Avatar”, hacen valer la pena ponerse los lentes para apreciar el producto en toda su magnificencia (las secuencias de zoom móvil en 3D son sencillamente deslumbrantes). Desde los Lumière hasta Scorsese, entonces, tenemos un continuo que homenaje años y años de “imágenes en acción” a través de la historia de vida de algunos personajes muy singulares en el París de los ’30, relatada con toques de realismo mágico, algún toquecillo ciencia-ficcionesco y sensibilidad dickensiana – marktwainesca.

La película se apoya particularmente en las excelentes actuaciones de sus personajes protagónicos. Asa Butterfield es un magnífico Hugo, un actor joven de excepcionales cualidades al que habrá que seguir de cerca, por su impecable interpretación de este brillante niño desamparado, solitario y necesitado de propósito y comprensión de las desgracias azarosas de la vida. Chloë Grace Moretz interpreta muy adecuadamente a la brillante huérfana Isabelle, a cargo de quien se roba la película, el maravilloso Ben Kingsley como Papa Georges. Sacha Baron Cohen interpreta al Inspector de Estación, a veces siniestro, a veces humano, con gran holgura y capacidad histriónica inesperada. El cast en general es más que efectivo y uno de los puntos más fuertes de la película. Por ahí hasta se desliza un sobrio Jude Law como padre de Hugo, en un papel pivotal en la trama de la cinta, y el magnífico Cristopher Lee, como un siniestro bibliotecario con corazón de oro.

Hugo (2011)“Hugo” deja un gusto maravilloso en el paladar cinematográfico al salir de la sala y es imposible no derramar más de una lágrima ante algunos reveses y resoluciones en la historia. La película tiene tiempos mesurados y pausados, cuestión a tener en cuenta por quien busque un paso más frenético, ya que Scorsese se toma el tiempo de enmarcar actuaciones sin recurrir a efectismos innecesarios u acción suplementaria. Lo que más llama la atención, sin embargo, es el enorme corazón con el que está contada la historia. “Hugo” desprende amor y respeto por muchas cosas, por la gente que no está y seguimos honrando en la memoria, por los caminos recorridos y los tropezones que nos dejan insensibilizados, por el renacer de la esperanza que reside en apoyarnos en los otros cuando estamos perdidos en medio de un laberinto de cañerías y vapor. Además, “Hugo” es un verdadero homenaje al cine, que merece ser visto por cualquiera que ame a las películas o que simplemente pretenda entender un poco más de qué va dejarse llevar por la magia cinematográfica.

Si Scorsese no se lleva varios Premios Oscar por esta película… bueno, sería de esperar (lo que merece no siempre gana), pero ojalá pueda recibir el homenaje merecido por una película formidable.

Amplísimamente recomendada.

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