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Hunt for the Wilderpeople (Cazando salvajes)

Por el Cine/TV

Hunt for the Wilderpeople (Cazando salvajes)En noviembre llegará al cine la tercera aventura de Thor, de la mano de un director neozelandés de extraño nombre. Gracias a la televisión por streaming pudimos ver su película anterior, una aventura con paisajes hermosos y un protagonista que se lleva todos los aplausos.

Hunt for the Wilderpeople (Cazando salvajes)

No pregunten cuántos servicios de televisión on demand tengo en este momento. Sólo voy a decirles que en cualquier momento voy a precisar un trifásico de HDMIs para poner atrás de la tele. Lo importante es que en uno de ellos apareció, bajo el título Cazando salvajes (en España le pusieron la más correcta pero extraña A la caza de los ñumanos) la película que en 2016 escribió y dirigió Taika Waititi, el mismo de What we do in the shadows, Thor: Ragnarok y que hizo de Thomas Kalmaku en Green Lantern.

Hunt for the Wilderpeople, que juega en su título con los ñus ("wilderbeests") y los humanos ("people") es una dramedia aparentemente sencilla que tiene como protagonista y estrella a Ricky Baker, un vándalo preadolescente que no consigue un hogar adoptivo por sus tendencias destructivas. Cuando comienza la película, el gordito es recibido por Bella y Héctor, una pareja entrada en años que vive en una granja en alguna parte de Nueva Zelanda.

Algunos aspectos de la premisa parecen repetidos: el típico pillo endurecido por los sucesivos rechazos, deberá aprender a convivir con su nueva familia, mientras abre paulatinamente su corazón. Y Waititi no reniega de esta clase de narrativa. Sin embargo, el humor y la dulzura que le imprime al guion son fundamentales para el éxito de la historia.

Todos estos elementos, sumados al impresionante escenario natural y el interesante uso de cámaras del director, fracasarían estrepitosamente si su figura principal no estuviera a la altura de las circunstancias. Por suerte para los espectadores, Julian Dennison es perfecto para interpretar a este preadolescente que, como su edad lo indica, conjuga una rebeldía incipiente con la ternura que no puede ocultar debajo de su fachada ruda y hiphopera.

Hunt for the Wilderpeople (Cazando salvajes)

La relación entre Ricky y Bella (Rima Te Wiata) está tan bien contada que no cuesta "comprar" los pequeños cambios en la personalidad del jovencito, que por fin parece encontrar su hogar. Claro que la verdadera aventura comenzará cuando él y el callado tío Herc (un billmurrayzado Sam Neill) terminen en medio del inconmensurable bosque, con cada vez más gente detrás de ellos.

Esa mirada inocente, la dupla que tiene todo que perder e incluso algunas decisiones estéticas recuerdan, salvando las distancias, a Moonrise Kingdom de Wes Anderson. Claro que aquí el humor es más directo y efectivo, los diálogos son un poco más naturales (a excepción de algunos personajes caricaturescos) y todo se ve mucho más imperfecto. Lo que está muy bien.

La mayor parte de la película tiene a Ricky y Herc como únicos protagonistas, con algunas apariciones secundarias de variada efectividad. Por momentos ese segundo acto, que funciona como video turístico de Nueva Zelanda tanto o más que las películas de Peter Jackson, parece empantanarse. Lo salva cada una de las expresiones de Ricky, de quien jamás tendremos suficientes segundos en pantalla.

Hunt for the Wilderpeople (Cazando salvajes)

Luego de una sucesión de anécdotas nos acercaremos al evidente final, dadas las características de los Davides y el Goliath estatal. Era muy difícil que la resolución no decepcionara un poquito, al menos en cuanto bajaría de un balazo (guiño) esa aventura casi irreal, sobre todo vista a través de los ojos de un jovencito. Quedará poco tiempo para atar algunos cabitos y dejarnos con una sonrisa en el rostro, aunque nada se comparará con toda esa maravillosa huida a través del terreno salvaje.

¿Qué podemos esperar de Thor: Ragnarok, con este antecedente? Y, yo qué sé. Se tratará de la primera película que dirija Waititi con guion ajeno y allí deberá demostrar su capacidad para jugar con los chiches de otro (sin mencionar que está en un gigantesco arenero prestado). Parece tener un buen timing para el humor, lo que podría beneficiar a Marvel y su repetidísimo formato de "momento profundo arruinado por un chiste choto". Visualmente sabe lo que hace y esperemos que eso logre darle vida a un Asgard que siempre dejó gusto a poco.

Sus fortalezas parecen recordar a lo bueno de Thor. Esperemos que la presión de meterse en historias a medio contar no termine con un Thor: Un mundo oscuro.

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