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King Arthur: Legend of the Sword

Por el Cine/TV

King Arthur: Legend of the SwordGuy Ritchie está de regreso, y en aquellos momentos en donde se acuerda de utilizar los truquitos que lo hicieron famoso, la historia del Rey Arturo se vuelve muy disfrutable. No parece alcanzar para llamar la atención en una era repleta de películas tan grandilocuentes como ésta.

King Arthur: Legend of the Sword

Desde que Peter Jackson se encerró unos años en Nueva Zelanda y produjo una hermosa trilogía sobre la compleja saga de El Señor de los Anillos, los estudios de Hollywood entendieron que no había batalla suficientemente grande que los efectos especiales no pudieran contar.

Ya no alcanza con mostrar a un par de caballeros dándose tortas en el campo de batalla para que entendamos que se trata de una guerra. Ahora es necesario que aparezcan elefantes gigantes cargados de salvajes soldados que esquivan una lluvia de flechas antes de destruir el enorme castillo.

Bienvenido, Guy Ritchie, a la era de los blockbusters. A propósito, en 2014 dijiste que tenías una idea para una serie de seis películas sobre la historia del rey Arturo... Mirando la taquilla, las perspectivas no son buenas.

King Arthur: Legend of the Sword

El inglés llegó a dirigir esta clásica historia después de un par de entregas de Sherlock Holmes, en donde Robert Downey Jr. estaba al firme cuando había que sacar las castañas del fuego, y la adaptación de The Man from U.N.C.L.E. de la que hablaría si la hubiera visto. Me generaba mucha expectativa ver cómo chocaría la aventura medieval con el "estilo Ritchie", aunque para cuando llegué al cine ya sabía que se trataba de un fracaso monumental de público.

No creo que se lo merezca, aunque da la impresión de que una película más barata podría haber conservado las fortalezas de su filmografía y hubiera disimulado que Charlie Hunnam solamente puede hacer de Charlie Hunnam (pero qué bien que hace de Charlie Hunnam en Sons of Anarchy).

El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada comienza con los elefantes gigantes y una invasión frustrada, y a los diez minutos nos muestra la grieta entre el rey Uther (Eric Bana) y su hermano Vortigern (Jude Law). No creo que haya prestado poca atención, pero no me terminó de cerrar la idea del conflicto entre hermanos, más allá de que el segundo se moría por quedarse con el trono del primero y luego nos enteraríamos de que estaba complotando al respecto por un buen tiempo.

King Arthur: Legend of the Sword

Arturo se manda la gran Moisés, y a la tierna edad de muy poquito es puesto dentro de un bote para salvar su vida. Lo encuentran unas chicas que viven de comerciar con ellas mismas y en ese ambiente barriobajero se cría hasta convertirse en el peleador y pillo de Hunnam.

Pasarán muchísimas cosas más en la película. Muchísimas. Tantas, que cuesta pensar lo que sobró para esas cinco restantes que jamás veremos. La abundancia de material no es necesariamente algo bueno; por momentos el ritmo parece televisivo, con la construcción de diferentes alianzas y el destino de numerosos personajes, pero obligándonos a verlo de un tirón en 126 minutos.

Los momentos más entretenidos, entre espadas que van y espadas que vienen, están cuando Guy se acuerda que es Guy, un tipo que nos enamoró con su uso lúdico de la edición y el montaje. Cuando nos cuenta un pedacito de historia de atrás para adelante, o nos muestra una flecha atravesando un cuerpo de manera distinta a todas las flechas que vimos atravesando cuerpos de la Tierra Media a esta parte.

King Arthur: Legend of the Sword

Tendremos que encontrarlos salpicados entre la historia de Arturo y su desconfianza para manejar la espada mágica de su padre (con demasiadas idas y vueltas) y la historia del rey que quiere encontrarlo para acabar con él (Jude Law es un villano tan flojito que merecería estar en una película de Marvel Studios).

En otra época, King Arthur habría sobresalido por sus efectos especiales y sus elefantes gigantescos. Hoy en día no alcanza con eso. Y parece injusto que un director cuyas mejores armas no dependían del presupuesto, las haya dejado en segundo plano ante una historia que no logra escapar de los lugares comunes del género.

Sí, entretiene. Pero para recuperar lo que costó no alcanza con eso. Sobre todo cuando últimamente vienen pegando más los blockbusters con autos o con naves espaciales.

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