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La La Land (Una historia de amor)

Por el Cine/TV

La La Land (Una historia de amor)Una aspirante a actriz y un músico de jazz combinarán la actuación y la música para hacer, más que un musical, un metamusical. Por más que en algún momento se extrañe el canto y el baile, la historia atrapará. Especialmente por el lado de Emma Stone, que hace todo bien.

La La Land (Una historia de amor)

¿Qué me llevó hasta la sala de cine a ver La La Land? No fue un interés particular por el género musical, aunque tampoco lo aborrezco. Digamos que estaba en el shopping con tiempo como para ver un par de películas, y los horarios cuajaron.

Claro que no iba a entrar a ver "cualquier cosa"; sabía que esta cinta venía bien conceptuada y que tenía nominaciones a los Globos de Oro, aunque cualquier musical que no dé lástima va a tener nominaciones a los Globos de Oro en la categoría Musical/Comedia.

Sin mucha idea de la trama, pero con la ayuda de los traductores latinos que me advertían que se trataba de Una historia de amor, me enfrenté a las aventuras de Emma Stone y Ryan Gosling dispuesto a pasar un buen rato y el objetivo se cumplió.

Todo comienza de la mejor manera posible, con un interesante número de canto y baile en medio de un embotellamiento en las afueras de Los Ángeles (no fue tan divertido el embotellamiento en la Interbalnearia al ponerse el sol este domingo pasado).

La La Land (Una historia de amor)

Luego de ver a la muchachada refregándole en el rostro al espectador que ESTO ES UN MUSICAL, conoceremos a nuestros protagonistas: Mia (Stone) es la típica jovencita que está esperando el papel que la convierta en estrella de cine o televisión, mientras que Sebastian (Gosling) es un rudo músico cuyo sueño es abrir un club de jazz.

En el párrafo anterior tienen todo para entender por qué algunos críticos se enamoraron de la película. Más que un musical, es un metamusical. Aunque esté ambientada en el presente, ocurre en la meca del cine y tienen a una actriz y un músico. Ni el doctor Frankenstein lo hubiera hecho mejor.

¿Y la historia (de amor)? La historia recorrerá algunos lugares comunes, como los desencuentros entre ella y él, que parecen no darse cuenta de que el destino quiere enamorarlos. Situación que por supuesto ocurrirá y a partir de ese momento estaremos esperando pacientemente el conflicto que pondrá a prueba la relación.

Claro que habrá un conflicto que pondrá a prueba la relación. Parece que nunca hubieran ido al cine. Cada minuto en que se los ve felices y contentos es un signo de que detrás de la esquina están esperando para hacerles la zancadilla. Quizás el mayor problema de la película es que el director Damien Chazelle y su gente tardan demasiado tiempo en introducir el conflicto y al menos a mi entender queda un poquito metido con calzador.

No me quiero adelantar. Salpicando la trama estarán las canciones y las coreografías. Que con el correr de los minutos se van distanciando en el tiempo, como si el drama (en el sentido más amplio de la palabra) no tuviera lugar para la música. El jazz nunca falta, pero se extrañan los grandes números, o aquellos que más recuerdan a los antiguos musicales, algo que se logra con agregados tan sencillos como una zapateadita por aquí o por allá.

La La Land (Una historia de amor)

Pese al "exceso" de actuación pura y dura, uno se mantiene atento especialmente por la magia de Emma, quien hace todo bien desde su primer fotograma hasta el último. La película aprovecha bastante su espectro de emociones, los músculos de su rostro y hasta la forma en que se defiende cantando. Que no despeina pero tampoco produce escozor.

A Ryan, mientras tanto, le toca la parte más dura. Porque su personaje es duro y en las escenas más jodidas el guion dice que no puede mirar a los ojos de su pareja. Sumado a que "quiero abrir un club de jazz" es un objetivo menos inclusivo que "quiero ser estrella de Hollywood".

No sabría decir si es exitosa como musical, porque pa' mí le falta música, pero como historia de amor con canciones funciona, está muy bien resuelta y es muy linda de ver. Así que la recomiendo para aquellos que gusten de las historias de amor, de las historias con gente que se pone a cantar y bailar, y a los fanáticos de la señorita Stone. Que a esta altura deberíamos ser todos y cada uno de nosotros.

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