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Los Juegos del Hambre: en llamas

Por el Cine/TV

Los Juegos del Hambre: en llamasJennifer Lawrence vuelve a ponerse en la piel de Katniss Everdeen, la sobreviviente de los Juegos cuya victoria fue tomada como un símbolo por los oprimidos. De esta incipiente rebelión y un nuevo enfrentamiento televisado hablará una película que supera a la anterior.

Los Juegos del Hambre: en llamas

Los Juegos del Hambre: en llamasRecuerdo haber ido al cine para ver la primera película de Los Juegos del Hambre (Hunger Games) con el escepticismo de encontrarme con la adaptación de una novela YA o Young Adult, que es como llaman los yanquis a las obras que apuntan a un público adolescente, aunque después las lea todo el mundo.

Sin que me volara las chapas, me sorprendió gratamente la historia de Katniss Everdeen y sus desventuras en medio de una sociedad a la que el gobierno mantiene a raya gracias a una competencia anual en la que dos jóvenes de cada distrito se colocan dentro de un domo y todos miran cómo se matan hasta que quede un ganador.

La primera historia terminaba con la victoria de Katniss y su compañero de distrito (y pagafantas más grande en la historia de la humanidad), Peeta. Como no querían matarse entre ellos amenazaron con un doble suicidio y los organizadores decidieron que ese año hubiera dos campeones.

El segundo capítulo, que adapta la segunda novela de Suzanne Collins, comienza con las consecuencias de esa decisión. La gente de los distritos vio el intento de suicidio como un desafío, así que Katniss y Peeta son obligados a explotar la (falsa) historia de amor entre ellos, para que los vean como Romeo y Julieta, y no como Sacco y Vanzetti.

Si bien la cinta no convence tanto en su retrato de la parte pobre de aquella sociedad distópica, acierta cuando se zambulle en la clase alta, desde la estética hasta la manipulación que se realiza (o se intenta realizar) a través de los medios de comunicación.

Esto hace que nuevamente el personaje secundario que se lleve todos los aplausos sea Caesar, el conductor televisivo que interpreta Stanley Tucci, estrafalario maestro de ceremonias del show televisivo que muestra los pormenores de los participantes de "Los Juegos del Hambre", como si fueran los habitantes de la casa de "Gran Hermano".

No fue fácil elegir a un secundario favorito, ya que Woody Harrelson vuelve a ser el borrachín no-tan-estereotípico Haymitch, Donald Sutherland aterroriza con cada palabra que dice como presidente, Philip Seymour Hoffman llama la atención como el misterioso Plutarch, entre otros. Una poronga los nombres de pila, eso sí.

Habrá intriga política, crítica a los medios de comunicación de masas, pero también volveremos a tener el domo y los luchadores haciéndose daño. Puede sonar repetitivo, pero si vemos fútbol todos los fines de semana (por ejemplo), no puede cansarnos ver DOS juegos con un año de diferencia.

A estos juegos llegaremos debido a que la gira de la parejita interpretada de buena manera por Jennifer Lawrence (Katniss) y Josh Hutcherson (Peeta) no convence a nadie. Los pobres empiezan a rebelarse, pese a la presencia de una jodida fuerza policial cuya estética recuerda a los stormtroopers, aunque tengan mejor puntería.

No es la única similitud con Star Wars. En llamas parece El Imperio Contraataca de la película original; superando a su predecesora y dejando todo pronto para el tercer acto de esta saga. Lamentablemente, el tercer acto será partido en dos películas, para aumentar la recaudación. Esperemos que esto no afecte la efectividad de una saga que tiene a una poderosa protagonista femenina, una historia interesante y la promesa de una resolución explosiva.

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