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Love, primera temporada

Por el Cine/TV

Love, primera temporadaLas producciones originales de Netflix continúan cosechando buenas críticas y esta serie creada por Judd Apatow no fue la excepción. Quien la reseña para este sitio sí fue la excepción, ya que sufrió para terminar de verla y odió a sus protagonistas.

Love, primera temporada

Supongo que la clave para el éxito de una comedia romántica, sea en el cine o en la televisión, es que el espectador "hinche" por sus protagonistas. Que se emocione en el momento en que se conocen, que sufra cuando en el segundo acto uno de ellos descubre una cagada del otro que los aleja, y que vuelva a emocionarse todavía más cuando se den el beso final en la penúltima escena.

"Love" tendrá sus méritos, pero la empatía hacia los personajes de Gus y Mickey definitivamente no es uno de ellos, al menos en lo que respecta a este reseñador totalmente subjetivo, que (vale la aclaración) pocas veces ha esbozado una sonrisa frente a las creaciones de Mr. Apatow.

De un lado tenemos a Gus (Paul Rust), un tipo bastante retraído que al comenzar la serie se separa de una cómoda relación. Trabaja como tutor de estrellas juveniles de la televisión, pero sus alumnos no lo respetan. En el mejor de los casos se ponen al mismo nivel y en el peor lo ignoran por completo.

Suena interesante. El típico perdedor que debe comenzar una nueva vida... excepto que Gus a los pocos minutos ya se hizo amigo de sus vecinos y hasta se vio involucrado en un trío. ¿Acaso Gus evolucionó? No parece. Parece que los guionistas de los diferentes episodios no se pusieran de acuerdo y durante una decena de envíos lo hacen probarse una decena de personalidades diferentes, que hacen imposible que uno sepa cómo va a reaccionar.

Y ya sé que en la vida somos contradictorios y yadda yadda yadda. Sin embargo, las contradicciones de Gus no son parte de su personalidad y ninguno de sus amigos las pone de manifiesto. Por lo tanto, parecen ser tan sólo características intercambiables que son útiles a una escena o a la siguiente.

Es muy difícil hinchar por Gus.

Del otro lado tenemos a Mickey (Gillian Jacobs), en el papel de la mujer menos querible por las razones correctas de todo el planeta Tierra. Irresponsable, inmadura y con una personalidad adictiva, su vida transcurre de mala decisión en mala decisión, mientras mantiene a duras penas un empleo como productora de un programa de radio.

Durante esta primera temporada nos cansaremos de verla mandarse cagadas y esperaremos que aparezca alguna cualidad que la redima, más allá de ser la bonita e inteligente protagonista de "Community". Pero su personaje es tan insoportable que ni siquiera nos generará cariño a través de la compasión.

Es muy difícil hinchar por Mickey.

Claro que tendremos que esperar para que la serie quiera que hinchemos por uno o por otro, porque la palabra clave aquí parece ser el pacing, el tiempo que se toma la historia para ser contada. Qué locos Apatow y compañía (que incluye al propio Rust), estirando más de cinco horas lo que en una película llevaría la primera media hora. Qué capos, cruzando por primera vez a la pareja central en el cierre del primer episodio.

A veces menos es más. Y a veces más es menos.

Love, primera temporada

La serie tiene sus buenos momentos, en casi todos los episodios. Sería muy tonto de mi parte desconocer grandes diálogos entre protagonistas y/o secundarios, secuencias muy interesantes o hasta grageas de humor efectivas. Pero la mayoría de estos momentos parece desconocer la existencia de otros momentos en donde los personajes se comportaron de otra manera, quizás para que en aquella ocasión la cosa fuera interesante y efectiva.

Incluso si perdonamos las incongruencias, es innegable el odio que genera Mickey conforme avanza la serie. Con toda su humanidad y tridimensionalidad, se siente atraída por Gus y no sabe qué hacer con esos sentimientos. Lo quiere para ella, siente que no lo merece, le presenta a alguien más, se boicotea, se acuesta con otro, hace una escena, miente, hace una escena, miente, hace una escena, vuelve a mentir.

Será la más humana de la serie, lo que no quita que se merezca estar sola por un buen tiempo para resolver sus problemas, en lugar de complicarle la vida a un Gus que ni siquiera sabemos cómo va a reaccionar (ni si en un episodio va a parecer de 25, 35 o 45 años).

Es posible que en algún momento más oscuro de mi existencia hubiera preferido que Gus y Mickey concretaran su relación solamente para que dejaran atrás una soledad que, dicho sea de paso, es reciente para ambos.

Para peor, la serie se encarga de, por un lado, machacarnos la idea de que Mickey es un desastre y, por el otro, de que Gus podría estar con alguien mejor (como la adorable Bertie). Es cierto que en la vida real estas cosas suceden, pero para eso tenemos a los ya de por sí irreales reality shows.

Así que uno sospecha de que todo sea una elaborada trampa de Apatow, que aparecerá al final de una confirmada segunda temporada para decirnos "¿en serio se pensaron que estos dos debían terminar juntos?".

Te estaremos esperando, Apatow Aparatow.

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