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Manchester by the sea (Manchester junto al mar)

Por el Cine/TV

Manchester by the sea (Manchester junto al mar)Llegó como un dramón, repleta de actuaciones que te harán emocionar y una dura historia de vida. Y tiene algo de eso: la historia es durísima, hay buenas actuaciones y es una película "linda" de ver. Si me acompañan, trataré de descubrir por qué no me pareció suficiente.

Manchester by the sea (Manchester junto al mar)

A un par de días de haber visto esta película, que cuenta con seis nominaciones a los Óscar (Película, Director, Actor, Actor de Reparto, Actriz de Reparto, Guion Original) hay algo que no termino de entender y quizás esta reseña logre desenredar mi madeja mental a medida que escribo.

No entiendo por qué no me gustó Manchester by the sea.

Quizás esté siendo exagerado. No es que la película me haya parecido malísima, pero con el pedigrí que traía, las buenas críticas y UN MONTÓN DE ELEMENTOS INDIVIDUALES que me gustaron mucho, es raro que el resultado final no haya pasado de un "ta bien".

Las actuaciones, sin ir más lejos, tienen grandes momentos. No tanto por el lado de Casey Affleck en el papel principal de Lee Chandler. Casey no tiene que esforzarse mucho en su papel porque el guion le tira un golpe tras otro. Casey solamente tiene que poner cara de circunstancia y cagarse a trompadas de vez en cuando.

Sí me encantó Lucas Hedges, quien interpreta a Patrick Chandler, el joven sobrino de Lee, quien al comienzo de la historia pierde a su padre debido a un ataque al corazón y tiene que lidiar con su nueva vida, con su tío con cara de circunstancia y con sus actividades extracurriculares (que incluyen alguna botija que otra).

La trama gira en torno a la relación entre estos dos personajes desde el regreso de Lee al pueblo que da nombre al filme y cómo en medio de los trámites clásicos luego de un fallecimiento deben recomponer una relación. Nada que no hayamos visto en cientos de películas hechas para ganar premios.

Manchester by the sea (Manchester junto al mar)

Sin embargo, el director (y guionista) Kenneth Lonergan le saca el jugo a la historia, básicamente con dos herramientas. Y si hay más, perdónenme por no haber terminado una carrera, sólo soy un bachiller contándoles lo que me pareció.

La primera son los flashbacks, que revelan un secreto que gira alrededor de los protagonistas, aunque lo revela tempranito. No esperen un Shyamalan, más bien un "era por eso" y el recurso sigue, con menos efectividad.

Otra herramienta un poco más sutil está en la forma de cortar algunas escenas, unos segundos antes o unos segundos después del momento en el que nuestro cerebro las cortaría. Sin llegar a incomodar al espectador, lo deja en un estado de alerta al darle pequeñas sorpresas periódicas. Ningún iconoclasta, está claro, pero mientras la miraba fue algo que rescaté.

¿Los protagonistas principales tienen un arco? Lo tienen. Y voy a dejar de hacer preguntas para no parecerme a Juan Carlos Scelza. Entre visitas al barco del Chandler fallecido y largos silencios de Lee (en bares, casas de familia, oficinas de abogados) tanto el tío como el sobrino crecen un poquito, aunque más no sea por el paso de los meses.

Hasta es linda de ver, con su abundante escala de grises en las locaciones que nos muestra.

Manchester by the sea (Manchester junto al mar)

Vayamos a lo malo, entonces. Que no parece tanto. La música, por ejemplo, me distrajo por completo de lo que estaba viendo al menos en dos ocasiones. Queriendo llevarme hacia el llanto, algo que no ocurrió, resultaba molesta.

Podría quejarme del final, no del "final", sino del momento en que el director decidió dejar de contarnos lo que estaban experimentando los personajes, que podría haber sido antes o después de las dos horas y pico de película (que tampoco es que se vuelvan eternas).

¿Entonces? Es posible que la suma de las partes sean más que el todo. Que la combinación de factores interesantes no hayan logrado "moverme" como espectador, más allá de que me "movía" de nervios porque por segunda vez en menos de seis meses y en un cine completamente diferente, me encontré con la mujer que sacaba caramelos de una bolsa de nailon y los desenvolvía tomándose su tiempo. No puede haber dos así.

Después de haber escrito todo esto, sigo sin entender por qué no me hizo clic. Será que tanta frialdad en muchos de los vínculos se me terminó contagiando. O que no era tan buena como la vendían.

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