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Men in Black 3

Por el Cine/TV

Men in Black 3En el día de ayer asistimos a la avant premiere de “Men in Black 3”, una nueva secuela de la súper taquillera película de 1997. Esta vez, a los roles protagónicos de Will Smith y Tommy Lee Jones, se suma Josh Brolin, que se destaca por su papel en una película demasiado despareja.

Men in Black 3De existir el neuralizador, ese aparatito con el que los Hombres de Negro borran la memoria inmediata de los testigos de algún hecho extraterrestre, no dudaría un instante en utilizarlo para eliminar todo rastro en mis recuerdos de Men In Black 2, una de esas secuelas que atentan contra cualquier intento de mantener viva una franquicia.

Quizás, la pálida recepción de esa segunda parte fue lo que motivó la espera de diez años para esta nueva entrega de los agentes K y J, interpretados por Tommy Lee Jones y Will Smith, respectivamente.

Dirigida una vez más por Barry Sonnenfeld, Men In Black 3 presenta tantos aciertos como errores. Estos últimos, vinculados principalmente a una historia con demasiadas inconsistencias, las que no deberían extrañarnos si tenemos en cuenta que la continua reescritura de su guión fue uno de los motivos del postergado estreno de la película.

Precisamente, es en los primeros minutos de la misma en donde más se notan esos altibajos. Luego de una muy bien lograda escena inicial, en donde se muestra el escape de una prisión lunar del villano extraterrestre conocido como Boris the Animal, volvemos a la Tierra a las oficinas de los Hombres de Negro. Es ahí que se suceden una cadena de chistes que en lugar de provocar risa, generan vergüenza ajena, a pesar de la buena voluntad de actores de la talla de Tommy Lee Jones y Emma Thompson.

Boris, el malo de turno interpretado por el gran Jemaine Clement de la serie Flight of the Conchords, busca vengarse de K (quien lo encerró 40 años atrás), y con ese objetivo viaja al pasado con la intención de matarlo, y si es posible, acabar con el planeta. Con esta motivación de “manual”, el regreso de Boris remueve ciertos aspectos del pasado de K, lo que ayuda a que el espectador entienda un poco más las razones de la tristeza actual del personaje, y de manera retroactiva, explica (quizás sin quererlo) el porqué de su conducta gruñona y lo especial de su relación con James.

Men in Black 3El fuerte indiscutible de las dos películas anteriores radica en la química entre Jones y Smith, con su clásica dinámica de pareja-despareja. Sin embargo, en esta tercera parte, en un principio hasta eso parecía que iba a faltar a la cita, con Smith repitiendo sin buenos resultados sus tics de siempre, y un Tommy Lee Jones al que esta década de espera lo golpeó con dureza. En ese sentido, el giro argumental que traslada la historia 40 años en el pasado, y que provoca la inclusión de Josh Brolin interpretando a la versión del agente K modelo ’69, es el mayor acierto de Sonnenfeld y compañía.

Brolin, que en su extensa carrera ha demostrado ser un actor versátil, se roba la película con su personificación de un casi treintañero K, capturando a la perfección los gestos y el registro vocal del personaje de Tommy Lee Jones. De hecho, si se me permite el despropósito, hasta podría decirse que es un mejor Tommy Lee Jones que el propio Tommy Lee Jones. Y de paso, le ahorra a este último el bochorno que hubiese significado una forzada interpretación de su yo juvenil. Circunstancia que otros actores han sufrido y de la que rara vez han salido airosos.

Men in Black 3Desde el momento en que la acción se traslada a 1969, Men in Black 3 recupera el ritmo de los mejores momentos de su primera parte, y no es casualidad que esto esté vinculado con la aparición de Brolin en el centro de la trama.

La ambientación sesentosa también permite jugar con ciertos aspectos de la década, tanto a nivel de recreación de época como de personajes. Aparece por ahí un brillante Bill Hader en el rol de Andy Warhol, quien nos venimos a enterar que es un Hombre de Negro en una misión secreta, lo que da también lugar a un par de comentarios graciosos sobre la obra del reconocido artista pop.

Sobre el final, cuando se revela aquello que ha atormentado a K durante gran parte de su vida, se logra un momento de verdadera emoción, sin demasiados golpes bajos, y que redimensiona la relación entre ambos protagonistas.

Men In Black 3 es una película despareja, a la que se le notan demasiado los parches, y que para su disfrute, el espectador deberá hacer la “vista gorda” más de una vez ante ciertas incongruencias narrativas. A pesar de todo eso, y por alguna extraña razón, la película termina funcionando. Andá a saber por qué.

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