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Mission: Impossible - Rogue Nation

Por el Cine/TV

Mission: Impossible - Rogue NationTom Cruise es el último gran héroe. Los "robos imposibles" podrán hacerse repetitivos y la forma de contar la historia podrá ser más genérica que en otras entregas, pero cuando llega el tío Tom, el espectador agarra fuerte el pochoclo y se dispone a entretenerse por un rato.

Mission: Impossible - Rogue Nation

Mission: Impossible - Rogue NationHablemos de la gente que carece de voz interior. Es fácil reconocerlas en las más diversas actividades sociales, pero es facilísimo reconocerlas en el cine: son aquellas que dicen en voz alta lo que están pensando.

¿Tienen una duda acerca de la trama? (no me refiero a algo inentendible, sino a las típicas dudas que te plantea la historia y que te contestará en los próximos minutos) Pues los que estamos sentados alrededor nos enteramos de su duda. ¿Tiene algo que decir luego de que el héroe o la heroína salvaran su vida de milagro? Pues lo dirá. Aunque más no sea la frase "uf, se salvó de milagro".

Si fuiste al cine y te tocó un asiento cerca de uno de estos individuos, rezá para que la película tenga pocos silencios y una trama que atrape. Graciadió, Misión Imposible: Nación Secreta tiene ambas características. No quiere decir que no distraigan de vez en cuando.

Hablemos de Tom Cruise. Tom es el héroe de acción clásico que nos va quedando. Bruce Willis tuvo su momento y se dejó estar, Arnold funciona mejor en pequeñas dosis (y en un papel que es casi tan viejo como yo), a Jason Statham lo quiero pero está un escaloncito más abajo. Así que nos queda Tomás, con un carisma tan grande como para que nos olvidemos por un rato que tiene un mambo importante en la cabeza.

Al menos en mi caso, no alcanza con su presencia para empujarme hasta la sala de cine. Por suerte el señor Crucero no se duerme en los laureles y se acompaña de tipos competentes que siguen dando a la saga de misiones imposibles un mínimo de calidad aceptable, que da tranquilidad al momento de sacar la entrada. Están los nervios, lógicamente, de sentarte al lado de alguien que carezca de una voz interior.

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Tom participa de la mayoría de las escenas de riesgo en carne propia, sabe que la gente las espera, casi tanto como un par de sonrisas cancheras y el ocasional ataque de ira. Volvió Ethan Hunt, pero es lo mismo que decir que volvió Tom Cruise.

Hablemos de la historia. En su quinta entrega, algunos de los elementos característicos se vuelven repetitivos. A esta altura la serie podría llamarse "Robo imposible", ya que el plato fuerte siempre requiere que el equipo de adorables espías se inmiscuya en edificios cada vez más custodiados en busca de archivos digitales cada vez más específicos con planes cada vez más milimétricamente coreografiados.

Funciona, porque los espías efectivamente son adorables (Jeremy Renner, Simon Pegg y Ving Rhames no asustan a nadie y a cualquiera de ellos les pagarías una cerveza en el Bar Las Flores), porque los guionistas dejan volar su imaginación, porque el público sabe que debe apagar un poquito la máquina de encontrar errores en todo lo que se cruza delante de sus ojos (por suerte no dejan tuitear en el cine), porque el presupuesto es amplio y porque encabezando todo está Ethan (el tío Tom).

En cuanto a la forma de ser contada, se parece bastante a la cuarta entrega. Lo sé porque la vi por primera vez hace poquitos días, y eso me ayudó a entender dos o tres referencias, así como el lugar desde donde comienza la historia. Aunque todo está planteado para que cualquiera entienda lo que sucede.

El señor Christopher McQuarrie no parece obsesionado por dejar "su" marca en la saga, sino por dejar que la historia fluya, y durante tres cuartas partes de la misma, lo hace. Pese a que el villano sea tan genérico como el tratamiento visual.

Hablemos del villano. Después del enorme Philip Seymour Hoffman (MI3) y el malo en ascenso Michael Nyqvist (MI4), llega Sean Harris como Solomon Lane. A Harris no lo tenía de ningún lado, así que mi cerebro lo definió como Simon Pegg + Mason Verger (el malo de Hannibal que tiene la carucha comida).

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Nos quieren vender a Solomon Lane como una maravillosa mente criminal, pero no termina de dar con la talla. Después de malosos que se metían con el protagonista en forma muy personal, o malosos que tenían planes de daños a gran escala, Lane queda a mitad de camino, entre amenazas y proyectos a futuro que (obviamente) serán obstaculizados por los agentes del bien.

Hasta el hecho de que los agentes del bien queden en Pampa y la vía recuerda a la anterior. Y lo sé porque, como mencioné con anterioridad, la tengo fresquita.

La mayoría de estos comentarios son detalles, que como espectador dejo pasar porque la acción fluye entre setpiece y setpiece. Y porque la relación entre Ethan Hunt y la recién llegada Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) tiene bastante química. Algo que debe mencionarse, es que el emparejamiento esquiva las típicas tensiones sexuales de las películas de espías. Esa fue la bocanada de aire fresco más grande de toda la película.

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Dicho todo esto, en los últimos minutos algunas revelaciones ya se vuelven predecibles y el último "setpiece" no aporta nada al divertimento, más que desear que corran los créditos para volver a escuchar la música de Lalo Schifrin.

No hay película de esta saga que me haya dejado insatisfecho, pero antes que Nación Secreta me quedo con las traiciones (un poco iconoclastas) de la primera, la jodidez de Seymour Hoffman en la tercera y la acción trepidante de la cuarta. Ésta quedó arañando el podio.

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