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Moonlight (Luz de Luna)

Por el Cine/TV

Moonlight (Luz de Luna)Tres etapas de la vida de un joven negro de Miami, que se debate entre cuestionables figuras de autoridad y sentimientos que no logra comprender ni mucho menos poner en palabras. Una reflexión sobre la masculinidad cuya arma más poderosa son los silencios.

Moonlight (Luz de Luna)

Pocos días antes de la entrega de los Óscar, tuve la oportunidad de ver la octava de las nueve películas nominadas al galardón principal, ese que se entrega a las cinco menos cuarto de la mañana, cuando ya estás sacando cuentas de lo poquito que vas a dormir.

Se trata de Moonlight (correctamente traducida como Luz de Luna), un interesante drama que sigue la vida de un joven negro de Miami desde su tierna infancia hasta su curtida juventud.

El director y guionista Barry Jenkins tira varios temas sobre la mesa, y en muchos casos es más interesante lo que se calla que lo que se dice. La película es, entre otras cosas, una reflexión sobre lo que significa ser negro, sin embargo el racismo no se muestra directamente, ya que los blancos que aparecen en pantalla apenas son figuras de relleno.

Sí se da de manera más explícita una reflexión sobre la masculinidad, incluyendo elementos como el bullying, el machismo y la homofobia, que tienen más similitudes que diferencias. Sobrevolando estos temas está la falta de esperanzas, representada por la pobreza y el escapismo que significa el consumo de drogas.

El pequeño "Pequeño" es discriminado por sus compañeros y ni siquiera está seguro de cuál es su preferencia sexual. Por esas casualidades de la vida terminará bajo la tutela de Juan (el siempre impecable Mahershala Ali), con una encomiable escala de valores exceptuando las que implica su trabajo como traficante, que incluye a gente conocida de Pequeño entre su clientela.

La historia está repleta de luces y sombras, con una figura materna que se irá desdibujando con el correr de los minutos y una adolescencia que será todavía más complicada y compleja para Chiron (que ya no es tan pequeño pero es igual de calladito).

Moonlight (Luz de Luna)

Jenkins nos muestra esa complejidad de la manera más sencilla posible, por más que parezca un oxímoron. Para alguien que tuvo (y todavía tiene) inmensas dificultades a la hora de dar el paso hacia una relación que incluya el contacto físico, fue removedor ver al protagonista luchando contra prejuicios y trancazos internos en una de las escenas más tiernas de los últimos tiempos, en el marco referido por el título de la película.

Sin embargo, ésta no es una feel good movie, al menos no en el sentido clásico de obtener nuestros mayores anhelos al final del tercer acto. Chiron sufre en el típico momento de la trama en el que tiene que sufrir, pero su golpe de gracia (catártico in extremis) le traerá más problemas.

Quedará una última parte de la historia, con el mismo protagonista pero con un tercer nombre simbolizando un nuevo cambio de personalidad, por más de que siga siendo alguien de pocas palabras. Se atarán algunos cabos y la mayor satisfacción estará del lado del público, luego de haber visto una historia bien contada.

Especial reconocimiento merecen las actuaciones, que incluyen al mencionado Ali pero también a su madre (Naomie "Moneypenny" Harris) y a los tres encargados de interpretar a Chiron (Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes), cada uno con una mirada tan fuerte como lo que ocurre a su alrededor.

Sin golpes (muy) bajos en esta clase de historia de márgenes y sexualidades "cuestionadas", con silencios más efectivos que cualquier diálogo, merece un lugar entre las mejores películas comerciales hollywoodenses del año. Los Óscar son eso, tomalos o dejalos.

Moonlight (Luz de Luna)

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