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Nada de Maravilla

Por el Cine/TV

Nada de MaravillaLa primera fotografía difundida del nuevo traje de la Mujer Maravilla generó opiniones encontradas y discusiones acaloradas en todo el mundo. Nosotros le pedimos a un opinólogo de ley que escribiera del tema y lo hizo sin pelos en la lengua. Adelante, señor Leo Lagos.

Nada de MaravillaSe han conocido algunas fotos que muestran cómo se verá la Mujer Maravilla en su nueva serie televisiva. Y antes de que digan nada, ya me atajo: no pienso entrar en la tonta discusión de si esta chiquilla es capaz siquiera de llegarle a los talones a la por siempre exultante Lynda Carter. Seguro dirán que soy un viejo conservador que piensa que todo tiempo pasado fue mejor (aunque confieso, prefiero un millón de veces el mundo de Superman cuando existían Kripto y Superboy; o el de Batman con brillos azulados que podía viajar al espacio, en lugar del de ese violento depresivo que anda siempre de riguroso negro).

La primer cosa -publicable- que uno exclama al ver las fotografías es: “Epa, ¿qué es esto de andar usando pantalones? ¡Que me devuelvan el culote!”. Y a no confundir los tantos: no es que uno sea un purista que piensa que de la página a la pantalla las cosas deban ser siempre iguales, no es que uno no pueda recrear las vistas con ese ajustado pantalonazo. No. El asunto es que esta gente ha demostrado no entender nada sobre cómo es la Mujer Maravilla.

El asunto no es nuevo: a muchos hombres les cuesta comprender la esencia de los seres del sexo opuesto (y ni qué decir en ámbitos como los portales dedicados a los cómics donde lo más cercano que los machos han estado de una hembra es de una estatuilla de Gatúbela que ni siquiera se animaron a comprar por no quedar como unos onanistas). Wonder Woman fue creada por un hombre, sí. William Moulton Marston entendió la necesidad de inyectarle un poco de progesterona al mundo del cómic de pantaletas. Y la leyenda de las amazonas le vino como anillo al dedo.

Debió salpimentar el asunto con personajes militares, en el entendido que los compradores de cómics no se sentirían del todo cómodos comprando la revista si no podían justificar que en las páginas interiores había disparos, cruzadas anti nazis y muchas luchas. Los que se animaran a desafiar las convenciones sociales, siempre podrían comprar las aventuras de Archie para ver a las deliciosas Betty y Verónica o extasiarse contemplando a las sufridas de las dramáticas Susy. Para el resto estaban las aventuras de la Mujer Maravilla, probablemente la mujer con la que compartieron más horas luego de las pasadas con sus propias madres.

Pero decía que William Moulton sí comprendía a las mujeres. Y fue por eso que Wonder Woman lucía esos culotes tan sexys. Ojo, en aquella época tal prenda era osada y el padre de la criatura caminó al borde de la cornisa de lo que permitía la CCA. El asunto es el siguiente: Moulton sabía qué hacía sentirse a las mujeres maravillosas. ¿Las piernas largas? Sí, eso siempre ha funcionado. Pero lo que los realizadores de hoy ignoran es algo más: lo que convertía en maravillosa a Wonder Woman era su capacidad de enfrentarse a los más diversos rufianes... ¡sin romper sus medias! Para cualquier mujer eso sí es una maravilla.

Pero claro, el mundo está diseñado por y para hombres. Machos para los cuales este detalle es irrelevante, ya que nunca tuvieron que hacer malabarismos para no enganchar sus medias. Y así estamos.

PD1: Ojo, si la opción del pantalón largo se debió a la celulitis de la actriz, retiro todo lo dicho.
PD2: Me adelanto a la jugada y aclaro que nunca he usado pantimedias.


Leo Lagos
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