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Oldboy

Por el Cine/TV

OldboySpike Lee se embarcó en la remake de una aclamada película surcoreana, sobre un tipo que es encerrado en una habitación durante años y al salir debe resolver el misterio de lo que le ocurrió. Si el tipo hubiera visto la original, tendría todas las respuestas.

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OldboyHace unos años, recibí de parte de un amigo un montón de películas surcoreanas. Entre ellas, la que capturó mi atención fue Oldboy, dirigida por un respetable caballero llamado Park Chan-wook. Tanto me gustó, que más tarde la adquirí usada en alguno de mis proveedores habituales (videoclubs que se deshacen de su stock).

Encontré con una historia atrapante, linda de verse, con violencia y un par de vueltas de tuerca. Recuerdo haber pensado que el desenlace no podría funcionar de la misma manera en Occidente, donde el concepto del honor no es un asunto de-vida-o-muerte como ocurre (a veces) por aquellos lares.

Pasó el tiempo y los rumores de una remake se sucedieron. En un momento se habló de Steven Spielberg dirigiendo y Will Smith como protagonista. Finalmente todo quedó en manos de Spike Lee y Josh Brolin.

Primer pensamiento: podría haber sido mucho, mucho peor.

La película no es mala, pero me resultó innecesaria, algo de lo que suelen pecar muchas remakes. Los únicos momentos que atraparon mi atención fueron los que había olvidado y los que tuvieron cambios. La occidentalización de algunos detalles, en particular de los últimos minutos de la cinta, funcionó bastante bien.

No nos adelantemos. La versión 2014 cuenta veinte años en la vida de Joe Doucett, un tipo jodido que cuando se mama se pone bobo (conozco a unos cuantos). Brolin nos deja una buena performance del jodido y una triste performance del mamado. Parece esas jovencitas que quieren hacerse las borrachas después de haberse tomado una malteña vitaminizada®.

Después de pasar un par de papelones, Joe se despierta en una habitación de hotel, sin la posibilidad de escapar. Allí pasará los siguientes veinte años de su vida, entre la desesperación, la locura y los ejercicios para estar en forma.

Segundo pensamiento: el tipo tenía comidas diarias, televisión con cable, papel y lápiz. Creo que yo hubiera aguantado cuarenta años a las risas. Mi única duda es por la escena en la que lo duermen justo cuando estaba tocándose. No soportaría cuarenta años sin esa práctica, aunque mi cuerpo se hubiera encargado de eso mientras duermo.

Tercer pensamiento: demasiada información.

Un día, dos décadas después, lo liberan. Se reencuentra con un amigo que tenía un bar (Michael Imperioli, quien olvidó contarle que en su ausencia actuó en Los Soprano) y recibe ayuda de una jovencita amante de las causas perdidas (Elizabeth Olsen, mucho menos infumable que sus muppets hermanas).

El recién salido deberá descubrir el motivo de aquel encierro, para evitar la muerte de su hija. El responsable del encierro no será tan misterioso, ya que Sharlto Copley (Murdock en la película de los Magníficos) hace poco por esconderse.

En el personaje de Copley está lo más flojo de la historia. Poco me acuerdo del antagonista original, pero éste se pasa de extravagante, a medio camino entre Los Juegos del Hambre y el concurso de cosplay de Montevideo Comics. Y su motivación para el mal (ligeramente diferente a la original) es atravesada hasta para un manga japonés, mirá lo que te digo.

Aquellos que no hayan visto la película de 2003 podrán disfrutar de una trama que se va revelando a buen ritmo, con una dosis de violencia que no revuelve el estómago y un producto que entretiene. Los que vieron la anterior pasarán una hora y media jugando a encontrar las "siete diferencias".

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