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Oz el Poderoso (2013)

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Oz el Poderoso (2013)Oz, con sus hombres de hojalata, leones cobardes y damas remastercoloreadas sobre ladrillos amarillos, es una de las obras contemporáneas mejor incrustadas en la psique cultural colectiva. Enterate por qué Sam Raimi arruina una remake-secuela-interpretación con potencial, otra vez, a continuación.

Oz el Poderoso (2013)Habría que tener un conocimiento casi nulo de la cultura pop contemporánea como para quedar totalmente en blanco ante una referencia al “Mago de Oz”. Sin querer sonar a comentarista de los Oscar con edad suficiente para jubilarse con el 80% del sueldo, de esos que engalanan (“arruinan”) las transmisiones locales con anécdotas bicentenarias, es imposible no recordar a Judy Garland con sus zapatillas de rubí cantando tonadas bobaliconas e inocentes de la mano de felinos agorafóbicos y autómatas recauchutados. Mucha inocencia en un producto bien distintivo de su época que marcó como pocos a generaciones enteras.

En 2013 tenemos la mano a menudo siniestra (por lo menos, criogenizada) de Walt Disney Pictures encargándole a Sam Raimi la realización de una precuela, inspirada en “El Maravilloso Mago de Oz” de L. Frank Baum, la que en 1900 dio origen a la saga.

Antes de adentrarnos en la película, conviene recordar que estamos hablando de Sam Raimi. Raimi, el director maravilloso que nos deleitó con el gore-exagerado-e-hilarante de la saga Evil Dead (I, II y Army of Darkness), el mismo que sorprendió con una película inesperada y entretenida de superhéroes oscuros (Darkman), aquél que hace poquito y por suerte retomó sus raíces B-side con la entretenida Drag Me to Hell.

Oz el Poderoso (2013)Claro, también estamos hablando del tipo que arruinó una trilogía completa basada en Spider-Man, con una primera película aceptable, una segunda maso, y una tercera que inspira a buscar un elemento romo para extirparse ese par de cosas doloridas que le quedan a uno en la encima de la nariz, debajo de las cejas.

Sam Raimi tiene ojo y pulso para una película de terror con bajo presupuesto. En esas lides, a poca gente le encargaría una historia con mayor confianza. El tema, a mi gusto, se complica cuando tiene demasiado presupuesto a su disposición. Vaya a saber uno por qué, pero de todas sus superproducciones, no hay una que me haya convencido a la fecha. “Oz, el Poderoso” pasa a engalanar la galería nutrida de decepciones que el director ha perpetrado a la fecha en mi maltratado corazón.

La historia de Oz gira en torno a las vicisitudes y hechos de Oscar Diggs (James Franco), un prestidigitador de baja monta de circuito circense en la época de la Depresión estadounidense. En un comienzo de película que quizás sea lo mejor de la misma, Oscar demuestra ser un estafador consumado que atrapa corazones femeninos con mucho encanto y poca entereza moral.

Oz el Poderoso (2013)A partir de la intervención de un tornado, el mismo que suponemos llevará a la Garland a tierras místicas algunos años después en la línea temporal de la historia, Oz (sobrenombre utilizado por el magucho para sus actuaciones) se ve transportado a una tierra mágica y tecnicolor. De todas maneras, el viaje resulta provechoso para el con-man, ya que inmediatamente se ve engalanando una profecía que lo proclama como salvador de la tierra y sus habitantes, asolados por las hordas oscuras de una Bruja Malvada.

Oz conecta inmediatamente (en todos los sentidos) con la Bruja Theodora (Mila Kunis), su escéptica hermana Evanora (Rachel Weiz) y, posteriormente, con la Bruja-buena-que-viaja-en-pompas-de-jabón, Glinda (Michelle Williams). Como cabría esperar, Oz intenta aprovecharse de las creencias de los locales, que lo aclaman como un mago real capaz de desterrar la oscuridad.  Oz también sabe aprovecharse de los caprichosos y veleidosos corazones de las brujitas, rápidas y mágicas con todo objeto y visitante. La película encierra algunas vueltas de tuerca sobre la identidad de la verdadera bruja malvada, las razones de la caída de alguna otra, y los medios para la salvación de una población lo suficientemente estúpida como para verse esclavizada por un ejército de babuinos voladores.

Como cabe esperar en toda buena experiencia Disney, tenemos un proceso de descubrimiento interno que lleva a la madurez del protagonista, que pasa a reconocer sus fallas de carácter, crece en consecuencia al son de música gratificante para el alma, bla, bla, bla.

Oz el Poderoso (2013)Resulta evidente, supongo, que la película no me gustó en lo más mínimo. Actores de buena cepa como Franco o Kunis muestran los casos más flagrantes de sobreactuación que recuerdo en los últimos tiempos, con una Kunis que se lleva las palmas como lo peor de las dos horas de este bodriazo. Franco falla en generar empatía en algún momento de su viaje trascendental de autodescubrimiento. Lo más destacable en el campo de actuación es Rachel Weiz, que también tiene momentos de dramatismo escénicos excesivos, no vaya uno a creer lo contrario. Dentro de un panorama espantoso, es lo menos espantoso.

La película también falla por el lado de un guión poco entretenido, que experimenta un enorme bajón ni bien las cosas tendrían que ponerse más interesantes (léase post-llegada a Oz). La dirección de arte parece haberse inclinado por una política de “MÁS COLORES MÁS, MÁS POMPAS DE JABÓN, MÁS PAISAJES CGI SOBRECARGADOS, MÁS MÁS MÁS”, que con un 3D gratuito ayudan a un buen dolor ocular a la salida de la proyección. En una de las pocas decisiones estéticas acertadas de la película, las secuencias en Kansas se desarrollan en blanco y negro, para dar paso al color (y la hemorragia ocular) al llegar a Oz. El arranque tecnicolor es deslumbrante pero a los tres minutos se vuelve barroco.

El conjunto es deficiente y apenas entretenido, pero lo que más preocupa es el mensaje subyacente. En más de un sentido, me resultó difícil empatizar con el viaje interno de Oz. En más de una dirección, las opciones narrativas estipuladas por la película me dejaron con preocupación. Sin hilar demasiado fino para no contar demasiado de la historia, uno de los puntos principales por los que transita la narrativa giran en torno al surgimiento de una bruja malvada, que pasa a ser tal (con piel verde y arrugas incluidas) a partir de un desengaño amoroso con el protagonista. Efectivamente, todo lo necesario para transformar a una mujer en una bruja horrorosa irredimible es que un hombre la engañe, parece proclamar la película. Muchacha que lees esto, si un tipo te deja, te transformás seguro en una bruja. Al menos de esto me trataron de convencer Raimi y Cia.

Oz el Poderoso (2013)

De más está decir lo aberrante que encuentro esta noción, una de las tantas que empañaron severamente mi disfrute de la película.

Por el lado positivo, de la gente conocida y de confianza a la que consulté sobre la naturaleza de la película, parezco haber sido el único en tener un rechazo tan visceral por la misma. Tomen lo que digo como un voto de confianza para Oz: de tres votos, dos fueron positivos, con uno negativo de mi autoría. Que valga por lo que valga, nobleza obliga, caveat emptor, etc.

Parece que el éxito de taquilla asegura una secuela. Por parte de este humilde espectador, sólo queda una petición: Sam, antes de continuar una historia insalvable, volvé a las clase B, que te hacen tanto bien.

Este espectador, agradecido.

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