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Reevaluando Batman Returns

Por el Cine/TV

Reevaluando Batman ReturnsNuestro Hank Scorpio decidió sumergirse en el mundo invernal de Batman Returns (sus palabras, no las nuestras) y realizar un detallado análisis de esta obra de Tim Burton, para que cada uno determine qué tan buena película de Batman es. Y qué tan buena en general.

Hace unos meses, Hijo de Chuck Norris subió una lapidaria nota titulada Superman '78 y Batman '66. En la misma, el Paladín de los Paperbacks de U$S 5 arriesgaba su reputación con el postulado de que Superman: The Movie es tan camp como la serie de Adam West. Lo que todos suponíamos no se hizo esperar: la hecatombe, la debacle total. Una seguidilla de hechos bochornosos que culminaron en amenazas de bomba a Tevé Ciudad, ese persistente punto infrarrojo que apunta a su frente cada vez que sale al mundo exterior, y el verdulero del Disco que hasta el día de hoy lo sigue acribillando a tomatazo limpio, cual discurso electoral de Oswald Cobblepot.

(Nota del Editor: el propósito de la nota era hablar del "daño" relativo a la franquicia que le hizo la película, poniendo ejemplos de campez. Lo de las amenazas es cierto, pero sobre todo por el humor político)

A raíz de conversaciones en el foro, repasando algunas cosas y descubriendo otras, en las últimas semanas me sumergí en el mundo invernal de Batman Returns, una película a la que le tengo mucho cariño y que, con sus virtudes y defectos, no me canso de mirar y apreciar por razones que intentaré explicar a continuación. La opinión general parece ser que "funciona como una película de Tim Burton, pero no es una película de Batman". Entre varias razones se citan la inhabilidad de Burton para narrar una historia coherente (reconocido por el director), ciertas cosas que Batman jamás haría, y un enfoque bizarro que no se sabe si es para niños, adultos o simplemente en joda.

A riesgo de correr una suerte similar a la de Chuck Jr., paso a compartir una serie de datos y evaluaciones que por lo menos a mí me parecen interesantes. No pretendo convencer a nadie de que sea una gran película (desde ya voy guardando el paraguas con espiral blanco y negro) o, en un mundo post-Nolan, siquiera una "buena película de Batman". Sí espero que esclarezca, cuando no justifique, las decisiones creativas de Burton y compañía, así como también magnifique el grado de disfrute y apreciación del film en cuestión.

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Los guiones originales (o, "de la que nos salvamos")

Después del éxito demoledor de Batman '89, Warner Bros. enseguida encargó una secuela. Burton, exhausto después de su experiencia con un blockbuster de tal magnitud, quiso tomar distancia y se dedicó a un proyecto más personal y de perfil bajo como lo fue Edward Scissorhands, aún indeciso sobre si volver o no al Murciélago. El estudio de todas formas encargó a Sam Hamm, guionista de la primera, que escribiera una segunda parte con quienes consideraban los villanos más importantes después del Joker: el Pingüino y Catwoman.

El guión preliminar de Hamm ("Batman 2") poco y nada tiene que ver con el que se terminó usando para Returns. No sobrevive un solo parlamento y los únicos elementos que se mantienen, además de los villanos que quieren incriminar a Batman por crímenes que no cometió, son el ambiente navideño, la presencia de un magnate industrial (que en este caso quiere desalojar a unos vagabundos, entre los que se encuentra un prototipo de Robin) y algunos detalles menores como la capa-ala delta de Batman o los murciélagos que aturden al Pingüino antes de que éste caiga al vacío. Así y todo, por cuestiones sindicales, Hamm figura como co-escritor de Batman Returns.

En esta versión, el Pingüino (conocido como Mr. Boniface, en alusión a su primera aparición en el cómic) es un refinado amante de lo ajeno experto en ornitología. Recién salido de la cárcel (con alusiones gratuitas a que le daban bomba), Mr. Boniface controla bandadas de aves para sus fechorías y es asistido por dos dandies idénticos con bombín y paraguas, al mejor estilo de los esbirros de la serie del '66. Catwoman, por otra parte, es una mezcla de prostituta de lujo, dominatrix sadomasoquista y ladrona de joyas experta con el látigo de nueve colas y unas garras de metal retráctiles muy Wolverineras. Selina Kyle, lejos de ser una secretaria reprimida, es una de las encargadas del Gotham Museum, muy encaradora con Mr. Wayne.

Hamm enfoca su guión como una secuela más directa de la primera, con personajes que vuelven como Vicky Vale (a quien Bruce propone matrimonio al final), el detective Bullock, referencias al merchandising propio de la "batmanía" vivida en 1989*, y hasta tiendas que venden pedazos del Batwing estrellado de la primera parte. Un toque curioso es la presencia de un grupo de vigilantes inspirados por las acciones de Batman que se hacen llamar "The Order of the Bat", algo que se vislumbraría en The Dark Knight.

La trama esta vuelta gira en torno a un tesoro escondido desde hace un siglo por las cinco familias fundadoras de Gotham (entre las que figura un tal General Wayne). Parece que en 1880 la ciudad estaba en bancarrota y los cinco ricachones la sacaron del apuro, a cambio del monopolio de recursos naturales e industriales. Cada familia conservó una estatuilla de onyx con forma de cuervo que, dispuestos en determinada posición, revelan el mapa a un botín enterrado convenientemente donde se encuentra la Baticueva. La batalla final es una invasión hogareña que se desarrolla enteramente en la Mansión Wayne, con un Alfred malherido, Selina y Vicky agarrándose de las mechas y Dick Grayson (en el guión referido como "Kid") ayudando un cacho. Su pasado de acróbata huérfano no se menciona, pero sí se lo ve puchereando frente a un uniforme rojo y verde con una "R" amarilla.

Más allá de tratarse de un primer borrador con mucho por pulir, el McGuffin parece salido de un episodio triple de Patoaventuras. Acá el Pingüino controla ejércitos de palomas que cagan en los parabrisas y hacen chocar a la policía, y, para los que se quejan de que en este universo el Joker asesinó a los padres de Bruce, se descubre que en realidad fueron los capos de las otras familias los que los mandaron matar, ante su entereza moral al rehusarse a hacerse con dinero robado y poniendo en peligro su pacto centenario. También hay otros detalles "WTF?", como Selina comunicándose con Bruce a través del Gallito Luis gótico, la escena donde Catwoman LEVANTA A BATMAN con dos manos con la intención de decapitarlo con la hélice de un helicóptero, o cómo Bruce nunca se dio cuenta de la fortuna que tenía prácticamente a la vista en la Baticueva (la termina donando a los desamparados).

Lo malo del guión es cuestión de gustos, pero todo es tan poco novedoso y los personajes sin profundidad psicológica alguna, que no es de extrañar que Burton, para cuando ya se sentía listo para encarar al Murciélago, descartara el guión de Hamm. Es por esto que le encargó a Daniel Waters, el escritor de la negrísima comedia liceal Heathers y guionista de una secuela sin realizar de Beetlejuice, que tomara las riendas. Uno de los cinco drafts de Waters terminó siendo la base de Returns, aunque con excesos varios y partes francamente infilmables. Un tercer guionista no acreditado, Wesley Strick, (responsable de maravillas como Arachnophobia y Cape Feare, así como también de bodrios como Doom y la remake de A Nightmare on Elm Street) fue el encargado de pulir el guión de Waters. A pedido del estudio, tuvo que agregar el plan maestro del Pingüino de raptar a los primogénitos de Gotham (con ecos de El Flautista de Hamelín, algo que a Burton no le disgustó), para darle más peso al asunto.

Volviendo a Waters, su guión original es rico en ideas perversas y humor ácido, que no parecen pertenecer a una película de Batman**.  Tiene tantos parlamentos extensos y personajes secundarios que se terminan usando poco y nada, que se deja leer casi como una novelización de la película. Entre los tijeretazos que encajó Strick (por cuestiones de metraje, costos, contenido sexual y simplemente weirdness) se encuentran:

-Uno de los hobbies de los payasos del Red Triangle Circus Gang consiste en observar transeúntes que apretan el botón alterado de un semáforo para cruzar la calle. Cuando llegan a 70 veces, vuelan en mil pedazos.

-Los asesores de imagen del Pingüino tienen un papel más extenso. Segundos antes de correr la misma suerte que los peatones ya citados y frustrados con la fallida campaña de Cobblepot comentan: "sentí por ahí que el Riddler anda buscando personal...".

-Robin es presentado, a pedido del estudio y a regañadientes por el guionista, casi en un cameo como un adolescente que lee cómics de Bats y labura en un taller mecánico. Saca del apuro a Batman después de que el Pingüino le sabotea el Batimóvil. Por otro lado nos enteramos que Vicky Vale abandonó Gotham. "Merry Christmas, Vicky Vale, wherever the hell you are", putea Bruce mientras tira un regalito al fuego. Se nota que a Waters el personaje de Basinger no le interesaba en lo más mínimo (Selina, tanteando la vida romántica de Bruce: "¿Vicky, eh? ¿Azafata o patinadora de hielo?").

-El personaje de Max Shreck ("dueño de todo excepto un alma", escribe Waters) fue en un principio pensado para Billy Dee Williams, Harvey Dent, en Batman '89. De ahí que estuviera tan involucrado en la carrera política del Pingüino. La idea era que la electrocución del final lo convirtiera en Two-Face para la inminente "Batman 3". No sólo que no se le dio (igual que al pobre Dylan "Dr. Connors" Baker en las tres Spider-Man de Sam Raimi), sino que ni siquiera lo llamaron para la tercera, donde sí aparece Two-Face. Warner Bros. le escribió un lindo cheque para "comprarle" de vuelta el papel, igual que pasó con Marlon Wayans, el supuesto Robin que tampoco llegó a aparecer en Returns.

-Sin Dent de por medio, un guión posterior revela que Shreck sería entonces el hermano mayor de Oswald Cobblepot, algo que se vislumbra en la escena inicial ("cariño, no mires así a tu hermano", le reprochan los padres mientras el pingüinito-bebé enjaulado se lastra al gato). De ahí que sea el niño mimado y pudiente de Gotham. Su hijo Chip, en cambio, muere ahogado en arenas movedizas en el apartamento de Selina (?!) y hasta un comentario de un tercero insinúa que Oswald asesinó a sus propios padres...

-En la fiesta de disfraces de Shreck, Alfred aparece con armadura, Gordon de vikingo, y Bruce, en gesto atípico, levanta un centro con un pingüino molesto. Ah, y Oswald festeja su plan maestro hacienda trencito con los pingüinos emperadores mientras todos bailan una conga. Juro que todo esto es verdad.

Strick volvería a trabajar para Burton cinco años más tarde, como uno de los guionistas de la infame Superman Lives. Adjunto el guión para los curiosos, pero advierto sobre la revelación de que Brainiac es el hermano de Supes, o la escena del azuloso en una sesión de psicoanálisis...

Y ya que estamos con los "What ifs?", para el casting del Pingüino se barajó gente tan variopinta como Christopher Lloyd, John Candy, Bob Hoskins, Dustin Hoffman y hasta Marlon Brando. Para Catwoman, la lista fue interminable y parece que no había límite de edad ni de dotes actorales: Raquel Welch, Jennifer Jason-Leigh, Ellen Barkin, Bridget Fonda, Sigourney Weaver, Jodie Foster, Meryl Streep, Madonna, Cher, Kim Basinger, Susan Sarandon, Demi Moore y Nicole Kidman.

La película y sus críticas

Como se dijo anteriormente, a Burton le costó interesarse en el proyecto, hasta que Warner Bros. le dijo textualmente: "¿Y si en vez de hacer una película de Batman nos das una película de Tim Burton? ¿A qué extremos podrías llevar a los personajes?". Aquí yace una de las principales críticas a la película, a pesar de que desde el vamos la secuela fue encargada como un film de autor. A la Warner obviamente le interesaba que se repitiera el éxito de la primera (de crítica y público, pero sobre todo de $$$), aunque conociendo el estilo y las preocupaciones del director, sería ridículo pretender un resultado diferente. Si el día de mañana se anunciara una nueva película de Batman a cargo de, por ejemplo, Kevin Smith ("Bats, Bitch!") o Wes Anderson ("The Exquisite Mr. Wayne"), creo que todos tendríamos una idea bastante clara de lo que le esperaría al personaje. Burton le entregó al estudio una fantasía gótica que en términos musicales bien podría describirse como "variaciones sobre un tema de Bob Kane". Cuánto se aleja de la fuente original (y esto es discutible, considerando la cantidad de escritores y dibujantes que ha tenido el Murciélago hasta la fecha) varía a gusto del consumidor, pero como se explorará más adelante, tampoco es tanto como se le echa en cara.

Cápsula del tiempo: "The Return of Batduck". Documenta el hype de la filmación, incluyendo el pire real de Sean Young apareciendo disfrazada de Catwoman y clamando por el papel. Las caricaturas de Batman y Catwoman son de Bruce Timm.

El director vio en Returns (su única secuela hasta la fecha) una oportunidad de reconectarse con el justiciero y hacer algo más personal, sintiendo que Batman '89 se le había ido de las manos. Lo que a Burton realmente le interesaba era el simbolismo y la exploración psicológica de los personajes, particularmente la idea de dualidad. En Returns, los cuatro personajes principales tienen dos caras y ninguno se llama Harvey Dent. A lo largo del metraje, Burton teje conexiones y antagonismos entre héroes y villanos, siempre contrastando cómo se ven a sí mismos y lo que aspiran a ser, con lo que en realidad son y cómo son percibidos por los demás. Véase cómo Selina y Bruce son los únicos sin máscaras en el baile de disfraces de Schreck, demostrando que sus personas públicas son, en realidad, tan solo una fachada. O cómo más adelante el Pingüino le reprocha a Batman: "Estás celoso porque yo soy un freak genuino, mientras que tú debes usar una máscara". El Batman de Burton es un ser solitario, atormentado y reprimido, frustrado por verse obligado a permanecer en las sombras, mientras que los villanos más coloridos y pintorescos como el Pingüino o el Joker, la pasan bomba en la esfera pública.

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Son reveladores los paralelismos entre los antagonistas, haciendo que la línea entre héroes y villanos sea más borrosa. Tanto Bruce como Oswald provienen de familias afluentes, son huérfanos, y sufren de traumas paternales. Batman nació el día que mataron a sus padres, el Pingüino el día que lo arrojaron por las alcantarillas. En un momento, Shreck le comenta a Bruce que si los padres de Oswald no lo hubiesen garcado, "bien podrían haber sido compañeros de cucheta en la preparatoria". Por otra parte, la constante lucha de sus alter-egos para ganarse el respeto de una Gotham que les teme y desprecia desde sus guaridas subterráneas y a puro gadget, demuestran que Batman y el Pingüino son, en efecto, dos caras de la misma moneda.

Volviendo al tema de las máscaras, estas liberan y expresan lo sentimientos más íntimos de los personajes, en vez de ocultarlos. La relación entre Batman y Catwoman (quizás el personaje femenino de Burton más logrado) tiene una intensa carga sexual, mil veces más interesante y compleja que la que tuvo con Vicky Vale. Por otro lado, a Bruce y Selina se les hace incómodo y les cuesta relacionarse vestidos de civil.

A todo esto, el director le sumó toques y gustos personales como la estética Art Déco, el expresionismo alemán de principios de siglo, el leit-motif animalístico ("The Bat, the Cat and the Penguin"), referencias a The Elephant Man y The Bat Whispers (esto último tomado de Bob Kane), el desprecio por las malvadas corporaciones que disimulan con una tierna mascotita, y su compasión por los seres trágicos, desamorados y marginales. En una de sus citas, Selina le confiesa a Bruce que siempre son los tipos normales los que la desilusionan: "los psicópatas no me asustan, por lo menos son gente con determinación".

Otra de las críticas es el relativamente poco tiempo que se ve a Batman en pantalla, debido al supuesto escaso interés que le tiene Burton al personaje. En el comentario del DVD, el director lo desmiente, diciendo que la amenaza y el misterio que rodean al justiciero son más efectivos cuanto menos aparezca y menos diálogo tenga. De hecho, hasta el mismo Keaton obligó a Waters a cortarle líneas para darle más impacto a cada una de sus apariciones. Nolan tomó nota de esto y lo llevó al extremo en The Dark Knight Rises, donde el encapotado recién aparece en el minuto cuarenta y pico. Por otro lado, Burton reconoce el "problema" de que no considera a los villanos como malvados pero sí sumamente interesantes, por lo que admite que a veces se le va el metraje en sus andanzas, en vez de centrarse en Batman. A modo de mea culpa, los guionistas se divierten y hacen un poquito de fan service, dándole un palito a la contribución de su colega Warren Skaaren al guión final de Batman '89, cuando Bruce le reprocha a Alfred el haber dejado entrar a Vicky Vale a la Baticueva.

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Una de las reinterpretaciones mas vapuleadas, tanto por puristas del cómic como por padres preocupados, fue la del Pingüino. Después de investigar la caracterización del cómic, a Burton le pareció poco más que un ladronzuelo chistoso que poco podría intimidar a nuestro héroe. Reconozco que, acostumbrado a la maravillosa interpretación de Burgess Meredith, a mí también me chocó bastante la primera vez que la vi en el Trocadero. Con el correr de los años y apreciando sus fuentes de inspiración, el personaje me parece fascinante. ¿Es el Pingüino un villano con todas las letras? Según Danny DeVito: "es un hombre muy inteligente, que siempre busco la aceptación. En su mente vive en un mundo pero la gente lo percibe de otra forma. Sus padres lo rechazaron desde el nacimiento, pero si hubiesen entendido que detrás de ese monstruo había un ser humano, seguramente hubiera sido otro Einstein. Pero confinado a las alcantarillas y criado por malhechores, se convirtió en una criatura triste, resentida y llena de odio".

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El lado más patético e incomprendido del Oswald Cobblepot de Returns tiene su antecedente en un personaje de Burton llamado Jimmy the Hideous Penguin Boy, que más tarde fuera recopilado en la antología de poemas The Melancholy Death of Oyster Boy and Other Stories. Su faceta más amenazante se remonta a villanos del cine mudo como los de London After Midnight, The Cabinet of Dr. Caligari, y El Fantasma de la Ópera. Esto último se deja ver en el escondite subterráneo y en su irrupción en la fiesta de disfraces de Shreck.

El maquillaje tiene la marca de fábrica de Burton y es un clásico del cine mudo: tez ultra pálida y círculos alrededor de los ojos. La bilis oscura que tantos dolores de cabeza le dio a Burton para justificarla fue un capricho inconsecuente del director. Le gustó tanto a DeVito que lo llevó a hacer gárgaras antes de cada toma con una sustancia indescriptible. Los maquilladores también investigaron características de curvatura de columna y la condición conocida como sindactilia (la de los dedos pegados) para redondear todo.

Hay quienes ven referencias bíblicas en el paralelismo de Oswald con Moisés, por lo del cochecito que los Cobblepot arrojan al agua y el subsiguiente plan de matar a todos los primogénitos de Gotham. Y por si todo esto fuera poco, muchos aluden, en apariencia y espíritu, al deforme e infanticida villano titular sediento de poder de Ricardo III (al Pingüino ya de por sí le gustaba citar a Shakespeare en los cómics). Los temas de celos, resentimiento, aceptación pública, ambición y maquinación política en la obra del Bardo también están presentes en la película de Burton, algo que se ve en los desquiciados monólogos de DeVito: "¡Queridos pingüinos! ¡Gracias a Batman ha llegado la hora de castigar a todos los hijos de Dios sin distinciones! ¡Igualdad sexual! ¡Con sus zonas erógenas volando por los cielos! ¡La liberación de Gotham ha comenzado!".

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La reinterpretación de Selina Kyle-Catwoman no tuvo tantas críticas, aunque sí se le reprocha su inexplicablemente excelente nivel físico. Muchas pistas están en el guión original de Waters, entre ellas fotos de Selina escalando rocas, saltando en un trampolín de gimnasia, una mención que le da vuelta y media al novio en tenis, y un mensaje en la contestadora de su profesora de la clase de autodefensa. Sobre el porqué de golpe odia a Batman, una posible razón también se ve se en el guión original, cuando después de su caída de la oficina de Shreck, el Batimóvil pasa por el callejón y una defenestrada Selina pide auxilio sin obtener respuesta. Su resurrección cosida a mano en un ataque de locura se puede leer como una referencia a Frankenstein.

Max Shreck, el único villano 100% malvado, es una creación enteramente original para la película y actúa como catalizador entre los personajes principales. Aun así, sigue el patrón de las "dos caras" y su única cualidad redimible es la lealtad a su hijo. No es casualidad que Burton haya elegido el nombre basado en el actor de Nosferatu (Schreck = "terror", en alemán). Max efectivamente le chupa la sangre a Gotham y su gente, y existen sutilísimas referencias a ataúdes y motivos vampíricos en su oficina. La peluca blanca es otro arquetipo de los villanos del cine expresionista.

Pasando al excelente diseño de producción, muchos fans han criticado que Gotham se ve poco realista y habitable. Ésta fue una decisión creativa del equipo, creando ambientes y objetos sumamente estilizados, argumentando que personajes de fantasía son más creíbles en un mundo de fantasía. Burton trata al film como escapismo puro, sin preocuparse por el realismo en el que más tarde se centraría Nolan. El director es consciente de que está llevando personajes de cómic a la pantalla y no pretende disimularlo sino más bien exaltarlo. La Gotham de Returns es "una caricatura salvaje y corrupta de una Nueva York en decaimiento", combinada con toques fascistas y Greco-romanos (las gigantescas cabezas y estatuas que se lamentan o mueven palancas), y siempre cubierta por nieve. Esto último enfatiza aún más el contraste "blanco y negro" de los personajes y la ausencia absoluta de luz natural, algo que Nolan ignoraría.

El diseñador de producción Bo Welch se propuso crear la impresión de una ciudad, con elementos dispares que complementan la historia y reflejan la psiquis de los personajes. Se destacan el parque marino abandonado del Pingüino, la disparidad entre el piso de abajo y el de arriba en su sede de campaña electoral, y el antes y después del reprimido apartamento de Selina que parece gritar "¡les juro que soy una mujer feliz y realizada!", antes de anunciar "Hell Here" con luces de neón. El director de fotografía complementa: "trato de no intelectualizar mucho la cosa. Para mí el cine debe ser una experiencia visual y emocional".

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Arriba: un par de Easter Eggs. Otro que no se dio: a Burgess Meredith se le pidió que interpretara al padre del Pingüino, Tucker Cobblepot. Tuvo que decir que no debido a una enfermedad y en su lugar Burton usó a Paul Reubens, el protagonista de su primer largometraje, "Pee Wee’s Big Adventure".

El vestuario también ayuda. En la secuela, el batitraje es mas estatuesco ("como un Óscar", bromeó Burton), casi esculpido y similar a una armadura, inspirado por cosas insólitas como el diseño de una locomotora, una aspiradora, o un Ferrari. También citan como influencia a la Criatura de la Laguna. Al Pingüino lo vemos con una variedad de atuendos, desde un overol de bebé todo chiveado hasta un traje victoriano mucho más digno y aristocrático. Los zapatos de altura irregular ayudaron a DeVito con el tambaleo propio de las aves polares. No es accidente que el traje de Catwoman haya sido hecho a los remedos: las costuras son una imagen visual de su frágil estabilidad emocional y a medida que avanza la película se va deshaciendo a pedazos. El corsé que lleva también ilustra su represión. Otro lindo y sutil detalle que se ve poco es cuando usa el látigo colgado atrás, dando la impresión de una cola gatuna.

Los pálidos y poco saludables miembros del circo y la decadente fiesta de disfraces de Shreck fueron el sueño de toda vestuarista, con máscaras y atuendos tan bizarros como alusivos. Por ahí deambula la Máscara de la Muerte Roja de Edgar Allan Poe, y el Alcalde aparece apuñalado en la espalda como Julio Cesar. Por amenazante que pueda parecer armar pingüinos con misiles, para Burton esto era el equivalente de "disfrazar al perro". Algunos de los diseños descartados se ven abajo.

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Si hay algo en lo que probablemente todos estemos de acuerdo, es en la maravillosa partitura de Danny Elfman. El compositor elabora sobre el icónico tema de la primera parte y lo eleva "a medio camino entre un film score y una ópera trágica, que hace hincapié en los villanos". Al tratarse de una secuela mucho más teatral y exagerada, con más personajes donde cada uno tiene su tema (la cajita de música del Pingüino, el motivo circense, los chirriantes violines gatunos), el trabajo de Elfman fue considerablemente más intenso, con 95 minutos de música compuestos. Entre sus escenas favoritas figuran el pire de Selina en su apartamento ("casi como orquestar un film mudo"), la patética muerte del Pingüino ("mi tributo a King Kong y Frankenstein"), y las escenas de acción inspiradas por el estilo de Carl Stalling, el compositor de los Looney Tunes, donde cada movimiento es resaltado por la música. Un enfoque totalmente opuesto y minimalista fue el de Hans Zimmer para la trilogía de Nolan, dándole a Batman un tema musical de dos notas ("reeeeeee FAAAAAAA!!!!") y al Joker tan solo una. Elfman también tuvo el rol crucial de bajar a lechugazos a Cobblepot cuando se precisaban extras en el set.

Recibimiento

Tanto para el guionista como para el director, los ejecutivos, los fans y los sponsors nunca fueron prioridad. Y se nota. Como contrapartida de esto último, véase el caso de Joel Schumacher cinco años más tarde, haciendo las delicias de jugueteros y proveedores de cajitas felices. De hecho, un crítico bautizó a Returns como "el primer art-house blockbuster", citando lo personal, la complejidad psicológica y el cuidado aspecto visual de la cinta, a pesar de ser vendida (erróneamente) como el evento pochoclero del verano boreal del '92. El morboso de Waters cuenta con cierta satisfacción los sentimientos encontrados al ver la película en cines desde la fila del fondo y contemplar la cantidad de niños llorando y gente confundida y bajoneada cuando se encendían las luces. Burton, por su parte, se mantiene perplejo al escuchar al público que se quejó de que Returns era muy light, y a la otra mitad que pensó que era demasiado dark (irónico, si pensamos que en ningún momento se menciona la muerte de los padres de Bruce).

Kevin Smith, en su otrora constructivo e informativo podcast FatMan on Batman dedicó dos horas y media a destruir la película detalle por detalle, argumentando que el descenso al camp había comenzado aquí mismo y no con el díptico de Schumacher. Aun así, Returns tiene un final bastante pesimista, con Batman supuestamente desacreditado ante Gotham, el Pingüino escoltado por sus soldados a su tumba submarina, y Catwoman lamiendo sus heridas y deambulando sigilosamente por la noche, preparándose para una horripilante película con Halle Berry, diez años más tarde.

A mi modesto entender, Batman Returns es un film más complejo de lo que puede parecer a primera vista, con resonancia y profundidad, y que tomó desprevenidos a los ejecutivos de la Warner, al público y a la gente del marketing. Al igual que su villano palmípedo, se trata de una cinta incomprendida, a la que le dieron mucho palo y puso en jaque la permanencia de Burton al frente de la franquicia. Evidentemente, este proyecto demasiado personal no cumplió con las expectativas de sus superiores. Al año siguiente, el director de hecho tuvo una reunión creativa y presentó algunas ideas para una tercera parte, pero para entonces el estudio le dejó muy en claro que tenía en mente tomar otro rumbo…

Proximamente: influencias del cómic (que las hay, las hay) y el legado de la película.


*Cuando Batman es desacreditado frente a Gotham, su merchandising desaparece para dar lugar al de Los Simpson y las Tortugas Ninja, algo que realmente se pudo ver en 1990.

** Uno de varios: Catwoman: "You’re purr-fect; everything I could ever want in a man: scared, confused and about to die". Batman: "I also play a mean accordion".

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