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Reseña: Iron Man 3

Por el Cine/TV

Reseña: Iron Man 3Después de una decepcionante segunda película y de una redención casi perfecta en Avengers, Tony Stark vuelve a ser el centro de atención. Son más de dos horas de acción, bastante humor y el primer villano posmoderno de las películas de Marvel.

Reseña: Iron Man 3

Tony Stark tuvo un inmejorable debut cinematográfico. Robert Downey Jr parecía nacido para interpretar al playboy desenfadado que pecaba de vanidad y luego debía reconstruirse desde lo más profundo hasta convertirse en un héroe para estos tiempos.

Después de eso, Iron Man participó en dos películas grupales de diferente calidad: la primera fue Iron Man 2, que quisieron vendernos como una aventura de Tony, cuando en realidad era un teaser para los Avengers. La segunda fue Avengers, de la cual poco puede agregarse: una cinta increíblemente divertida.

Diversión (y bastante humor) es lo que ofrece Iron Man 3, con la que Tony Stark vuelve al centro de la acción y Marvel inaugura su "Fase 2" de camino a la secuela de los Avengers. Parece que aprendieron la lección.

Por supuesto que hay menciones a lo que ocurrió en películas anteriores, en especial a la invasión que resultara en la unión de los Vengadores. Pero la trama no se resiente ni se desacelera debido a esta integración.

En cuanto a la historia, tiene similitudes con la primera en tanto que el protagonista otra vez debe reconstruirse (literal y figurativamente) luego de caer de lo más alto debido a su orgullo.

Sus antagonistas son Aldrich Killian (Guy Pearce), quien desarrolló una tecnología regenerativa llamada Extremis, y el Mandarín, un villano deliciosamente over-the-top, interpretado por un Ben Kingsley que la clava en el ángulo incluso cuando nos resulta insorportable.

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El Mandarín es un terrorista posmoderno, un Osama Bin Laden de la generación MTV, que no tiene problemas en utilizar un poco de edición en sus videos amenazantes. La tecnología de Killian será el complemento perfecto para sus planes de dominación mundial.

La película es muchas películas en una y pasamos buena parte del segundo acto con Tony Stark fuera de la armadura, quedando demostrado que la magia está en el personaje y no solamente en sus poderes. Durante este tramo se da una relación muy especial con un niño... ¡Esperen! ¡No se vayan! Lejos de edulcorarse, nos permite ser testigos de diálogos insuperables y buena parte del humor.

En cuanto a la acción, un poco apagada por los cristales oscuros de los lentes 3D, está repartida durante toda la película, cerrando con una generala apenas desordenada y con momentos en donde se lucen James Rhodes (Don Cheadle) y hasta Pepper Potts (Gwyneth Paltrow). Los pocos momentos de Happy Hogan (Jon Favreau) son para el recuerdo.

Entre los puntos negativos, además de la oscuridad del 3D, está la representación visual de los poderes de Extremis, incluyendo un momento en donde el villano realiza una proeza ígnea que daba para llevarse la palma de la mano a la frente.

Lo que más me chocó, sin embargo, fue la subtrama que intentaba cargar de mayor dramatismo (de manera retroactiva) al final de Avengers. No necesitábamos una manifestación física de la ansiedad del protagonista para acompañarlo en su regreso triunfal.

Las "peleas finales" de las dos entregas anteriores me habían parecido flojas, pero acá se redime, más allá de que el truco de Tony para seguir peleando puede volverse repetitivo. Lo cierto que es para el cierre, que realmente se vive como un CIERRE de la trilogía, la satisfacción era completa; sólo restaban los adictivos créditos y la maravillosa escena final.

Sin llegar al nivel superlativo de la primera Iron Man, su tercera aventura quedó entre el pelotón de arriba de las adaptaciones de Marvel y augura una entretenida "Fase 2", sin agentes de S.H.I.E.L.D. que vengan a contaminarlo todo.

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