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Reseña: Monsters University

Por el Cine/TV

Reseña: Monsters UniversityAllá por los ochenta eran muy comunes las películas universitarias, con fraternidades, novatadas y grupos de desclasados que se unían contra el orden establecido. Esta ambientación está de regreso con Monsters University, una precuela que no desentona.

Reseña: Monsters University

Pixar nos sorprendió en una época en la que la creatividad al servicio del cine venía flaqueando. Todavía es así, y son muchos los que actualmente opinan que las mejores historias las está contando la televisión.

La compañía empezó a sacar pequeñas joyas, una atrás de la otra, basados en la búsqueda de la calidad y en un micromanagement (popes metidos hasta en el último detalle) al mejor estilo de Marvel o DC, pero bien hecho.

Un día tanta calidad se convirtió en su peor enemigo. Los espectadores comenzaron a exigirle a Pixar mucho más que al resto de las producciones cinematográficas y los agoreros se atrevieron a vaticinar el fin de una era.

La realidad es que Pixar obligó a los demás estudios a mejorar sus películas y hoy tienen fuerte competencia. En medio de este nuevo clima, se atrevieron a sacar una precuela (¡herejes!) y lo hicieron bien.

En lo personal, Monsters Inc. no fue de las películas de los hijos de Luxo que más me gustó (por allí andarían Los Increíbles, Wall-E o Ratatouille). La atmósfera general de la película, con su industria de sustos y las aventuras de Boo no hizo ese clic conmigo como espectador, algo que sí me pasó con Monsters University.

Esta vez parece una película ochentera de universidades, al estilo de La Venganza de los Nerds, con fraternidades, ritos de iniciación y fiestas alocadas. En este ámbito se conocerán Sulley (John Goodman o Víctor Trujillo) y Mike (Billy Crystal o Andrés Bustamante) y formarán una gran amistad. Como ocurre en todos estos casos, empezarán de la peor manera y la película nos mostrará el cambio.

La película anterior tenía al gigantón Sulley como protagonista, con su patiño ("¡Mike Wazowski!") siendo víctima de golpes y porrazos. Acá los papeles se invierten y es el ciclópeo verde el que lleva adelante la trama. Será que siempre hinché por el más petiso o por el comic relief de cualquier dupla, pero eso también me hizo disfrutarla más.

Mientras que Mike es un monstruito que deberá aprenderse hasta la última letra de los manuales para poder asustar, Sulley tiene talento natural, o al menos un físico y unos dientes que le facilitan las cosas. Tenemos entonces al cerebrito y al tonto mariscal de campo, fórmula infalible para contrastar a dos extremos del estudiantado. Lo mejor está en el medio, por supuesto.

Toda la acción transcurre en la universidad del título y los creadores llenaron hasta el último centímetro cuadrado (o cúbico, ya que la vi en 3D) con colores, guiños a tradiciones estudiantiles y monstruos de todas las clases imaginables, desquitando el precio de la entrada, en especial si uno tuvo algún descuentillo en la misma.

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Como suele ocurrir en estas películas, hay personajes secundarios que se roban cada segundito en el que aparecen. A mí me fascinó Art, el monstruo new age que se convierte en parte del grupo de perdedores que deberán aunar esfuerzos para lograr lo imposible (su figura ya decora la biblioteca de mi hogar).

Y cuando parecía que llegaba una típica resolución de David contra Goliath, quedará alguna sorpresa (y bastante acción) hasta llegar a un resultado esperado, desde el punto de vista de que sabemos cómo comienza Monsters Inc.

Entre lo negativo está la imposibilidad de escuchar a Goodman o Crystal en el cine, conformándome con Trujillo y Bustamante, mientras que el uso del 3D queda (como siempre) entre lo neutral. Lo positivo es todo lo demás, los personajes de siempre en una aventura tanto o más entretenida que la anterior, con un tufillo ochentero que varios de mi generación sabrán apreciar. Y no hay Corey Feldman monstruoso que nos arruine el pastel.

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