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Reseña: Nada es lo que parece

Por el Cine/TV

Reseña: Nada es lo que pareceUn grupo de magos organiza ilusiones tan populares como criminales, lo que los pondrá en la mira de la policía. Esta historia ágil y entretenida cuenta con un reparto que no decepciona, un director que contagia entusiasmo y un final que amenaza con arruinarlo todo.

Reseña: Nada es lo que parece

Esta película se ganó (al menos) la nota de "buena" en el momento en el que entré a la sala de cine y no había muchachitos de la cadena de salas esperándome con incómodos y oscurecedores lentes de 3D.

¡Vi una película en 2D! ¿Saben lo que significa eso en 2013? Pero no solamente eso fue lo "retro", ya que durante 115 minutos me dediqué a recostarme en la butaca y disfrutar de una aventura con acción, comedia y un balance bastante satisfactorio.

Reseña: Nada es lo que parecePara aquellos que no hayan visto el tráiler, en Now you see me la cosa viene de magos. Al mejor estilo de los Vengadores, se forma un supergrupo de expertos ilusionistas, cada uno con un "poder especial", que son reclutados para una misión muy especial.

Ellos son Jesse Eisenberg (el que habla rapidito e hizo de Zuckerberg), Isla Fisher, (la esposa de Sacha Baron Cohen), Dave Franco (el hermano de James) y Woody Harrelson (Woody Harrelson).

La película arranca allá arriba, con un truco casi imposible, y ya nunca volverá a ese nivel tan alto. Sin embargo, el espectador seguramente quede enganchado con la investigación policial, nuevas ilusiones y un desenlace algo anticlimático.

A cargo de la investigación estarán Mark Ruffalo (¡Bruce Banner, papá!) y Mélanie Laurent (¡Shosanna, papá!), en los roles estereotípicos de los policías que deberán aprender a trabajar juntos mientras aumenta la atracción entre ellos.

Se plantea entonces la carrera de los vigilantes contra el grupo de populares magos, que se gana el cariño del público regalando la plata que se roba. En medio de ambos habrá dos figuras pivotantes: Michael Caine ("nevah") y Morgan Freeman ("more spelunking?").

El director Louis Leterrier, quien ya dirigió a Bruce Banner cuando era Edward Norton, sabe cómo brindarnos un gran espectáculo, manteniendo el ritmo y explicando algunos de los trucos que van apareciendo.

El problema llega al final, cuando hay que cerrar con un moño todo lo que nos fueron mostrando hasta el momento. Acá la responsabilidad no es del correcto elenco, ni del director, sino de los tipos que escribieron la historia. Una cosa es venir laburando cinco años en Lost, mirar al colega que tenés al costado y decir "che, no sé cómo mierda vamos a terminar esto". Otra muy distinta es plantear un par de horas de diversión y no poder atar en buena forma un par de cabos sueltos.

Hay un intento de tirar una "bomba" de Shyamalan, que se queda en un chaski-boom y que seguramente en una segunda visión de la película no permita redescubrirla, como sí ocurre con Sexto Sentido.

Así como no transforma la película, no creo que el final la destruya. El problema es que el nivel viene en lento descenso desde el principio explosivo y es posible que uno abandone el cine con un mínimo de decepción. Pero en ese momento recordará que no tiene que dejar los lentes 3D en el recipiente plástico, ni tomarse un Perifar® para el dolor de cabeza. Golazo.

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