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Reseña Retro: The Dark Knight

Por el Cine/TV

Reseña Retro: The Dark KnightPolicías y fiscales redoblan esfuerzos para encarcelar a los miembros de la mafia. Un típico thriller policial, de no ser por el millonario disfrazado de murciélago y el loco maquillado que surge como su cara opuesta. Todo esto y mucho más en un peliculón.

Reseña Retro: The Dark Knight

Reseña Retro: The Dark KnightLas dos primeras películas de Batman dirigidas por Christopher Nolan no podrían ser más diferentes entre sí. Ambas están en lo más alto de mi podio del hombre murciélago (me reservo el tercer lugar para la película que se estrena esta semana), pero llegan hasta ese lugar recorriendo caminos muy diferentes.

Si se me permite empezar de atrás para adelante, y asumiendo que los que están leyendo esta nota ya vieron ambas películas (si no lo hicieron, ¿qué están esperando?) repasemos el clímax de cada una de ellas. En The Dark Knight, un fiscal que perdió a la mujer que amaba amenaza con matar a la familia del policía que supo ser su aliado. En Batman Begins, un tren se acerca al edificio más importante de la ciudad con un rayo que evaporará el agua contaminando a la población, manejado por el líder de una liga de asesinos.

No es la única evidencia de que algo cambió. Gotham City pasó de ser una pesadilla dickensiana a una urbe del siglo XXI. ¿Y la locación asiática? En la primera era el Tíbet mágico, en la segunda el hipermoderno Hong Kong. Quizás asuste un poco que gran parte de la película transcurra de día, pero tranquilos: no hay un solo segundo del Caballero Oscuro en el que Batman aparezca de día.

Nolan nos demuestra lo que los seguidores ya sabemos: el Hombre Murciélago es uno de los personajes más versátiles del cómic, y en ambas historias se desenvuelve como murciélago en la cueva. Y el director parece haber aprendido bastante entre 2005 y 2008.

Un aspecto negativo de la película anterior era que las peleas del protagonista eran al estilo Transformers; filmadas en tomas muy cortas, nunca se sabía dónde terminaba Batman y dónde empezaba el granuja al que le estaba dando su merecido. Esta vez las peleas están mejor fotografiadas y las escenas originalmente filmadas en IMAX mantienen su grandiosidad al verse en los televisores de nuestros hogares.

Veamos esos elementos que diferencian a The Dark Knight de su predecesora, y quizás de todas las otras películas basadas en el héroe de Bob Kane (¡y Bill Finger!) que de nuevo encarna Christian Bale. Si bien el Joker y su banda comienzan robando un banco, y de manera "villanesca", no lo hacen por el dinero sino para llamar la atención de la mafia. El propio Payaso del Crimen lo dice: las cosas que él precisa (dinamita, pólvora, gasolina) son baratas.

Los mafiosos tienen sus propios problemas, porque la policía y el flamante fiscal de distrito Harvey Dent están detrás de sus activos y piensan ponerlos tras las rejas gracias a la ley RICO, que hasta ahora solamente había escuchado nombrar en capítulos de Los Soprano. Vayan llevando.

El propio Harvey Dent no persigue metas inalcanzables, sino que le promete al alcalde "18 meses de calles limpias". Todo entraría dentro de una típica película policial, de no ser por la presencia de un encapuchado vestido de negro y el agente del caos, que por momentos es el más organizado de todos.

Ciertamente el personaje del Joker se roba la película y si bien la muerte de Heath Ledger ayudó a que arrasara con los premios, su actuación es digna de los mismos. Encarna a un tipo misterioso, de orígenes múltiples, que deja complejas pistas acerca de sus siguientes víctimas y mata a sus ayudantes sin pestañear. Justo como el Joker que todos queremos.

Es alguien que al principio del filme promete ser la solución definitiva para acabar con Batman y más tarde acepta que son Dos Caras de la misma moneda, y que nunca lo matará porque es demasiado divertido. "Creo que tú y yo estamos destinados a hacer esto para siempre".

"Ya no hay vuelta atrás. Tú cambiaste las cosas", le dice el Joker a Batman, repitiendo la consigna que tantas veces apareció en la historieta y que perseguirá a Bruce Wayne por el resto de sus días. ¿Es Batman la solución o sólo creó peores problemas?

En el medio está James Gordon (en el cine realmente creí que podía estar muerto), acompañado por Gerard Stephens y Anna Ramírez, que se parecen tanto a Harvey Bullock y René Montoya que uno sospecha que les cambiaron los nombres para ahorrarse unos peniques con sus creadores en el cómic.

Pero hay más, muchísimo más: un tipo que deduce la identidad de Batman, un nuevo vehículo, Alfred eficaz pero menos protagonista, Lucius Fox como la otra mano derecha de Bruce, Sal Maroni, un cameo del Espantapájaros, y una nueva Rachel Dawes. Más llamativa que en Batman Begins, pero que cada vez que el Joker le dice "beautiful" se le marcan más las arrugas de la cara. No me mientan que no me gusta.

Christopher Nolan arma una compleja máquina de Rube Goldberg y logra que casi todas las piezas encastren a la perfección. Los últimos segundos me siguen rechinando un poco, con Batman tomando la responsabilidad por los crímenes de Dos Caras, como forma de salvar todo lo que Harvey Dent hizo por la ciudad. La idea es buena y las frases que cierran la película resuenan en el espectador, pero en algún momento creo que se saltan algún obstáculo lógico que podría haberse solucionado con una elección diferente de palabras.

Y si me concentro en estos últimos segundos es porque poco le puedo criticar a las más de dos horas que los antecedieron, que la colocan no solamente en lo más alto de mi lista de películas de Batman, sino en lo más alto de películas basadas en personajes del cómic.

No queda primera, porque nada podrá contra La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón.

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