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Scream 4 - Reseñadores 3

Por el Cine/TV

Scream 4 - Reseñadores 3Las salas de cine se tiñeron de rojo sangre con la llegada de la cuarta película de la serie "Scream", dirigida como siempre por Wes Craven. Tres de nosotros resumimos la experiencia de encontrarse -una vez más- con el asesino enmascarado conocido como Ghostface, y estas son nuestras mini reseñas.

Diez años más tarde, Scream volvió con más aventuras del asesino conocido como Ghostface. Tres de nosotros fuimos al cine y vimos la película. A continuación, nuestras opiniones:

Scream 4 - Reseñadores 3

Scream 4 - Reseñadores 3Hijo de Chuck Norris:

No sé si me gustó Scream 4, pero seguro que me entretuvo. Tiene su mejor momento en el arranque, cuando logra combinar las referencias metatextuales y el humor, y tiene un final que me mantuvo agarradito del asiento, pese a que uno se imagina cómo pueden terminar las cosas. El problema fue que el medio de la película es una sucesión de muertes de personajes que nunca me importaron, y que sólo servían para ir descartando sospechosos a la hora de descubrir la identidad de Ghostface.

Una vez más, Scream tiene un guión plagado de los mencionados metatextos, y si bien funcionan para reforzar la "identidad de marca", hacen que las clásicas "chotadas" del cine de terror resulten aún más ridículas. Un patrullero en la puerta es suficiente para defender una casa, y la protagonista no tranca la puerta, que además es de vidrio. Y sale cuando escucha un ruido. Entiendo que jueguen justamente con eso, pero dejan a los personajes como unos pelotudos.

En particular cuando Sidney, la protagonista, sale a enfrentar al asesino como si lo conociera de toda la vida. ¡El o las personas detrás de la máscara cambian todo el tiempo! Esto los convierte en impredecibles. ¿Y si esta vez tuviera un chumbo? ¿Eh?


Scream 4 - Reseñadores 3Nick Constantine:

Scream 1 fue de lo mejor que le pasó al género "de horror" de las últimas décadas. Wes Craven nos dio en ella una deconstrucción metatextual de los clichés del género con tantas risas como sustos y tripas. La máscara del asesino genera temor y carcajadas, resumiendo la idea central de la película de terror más meta de todos los tiempos.

Scream 4 quizás sea aún más meta. Ya su comienzo, con una película dentro de otra película dentro de OTRA película, zambulle en tres niveles de ficción y orienta a entender la propuesta como una reflexión socarrona sobre las "slasher movies". S4 no da pausa entre corte y corte (cuando terminó me dieron ganas de comer chinchulines), y aleja y acerca al espectador para que sobreviva con una sonrisa esta entretenida calesita carnicera.

El cast es desparejo, pero quizás sea necesario que algunas actuaciones sean de madera; el terror no se caracteriza por actuaciones para un Oscar, por suerte. Por lo pronto, tenemos una escena con Sookie Stackhouse y Verónica Mars; ergo, según mis parámetros, la película clasifica para “obra maestra”.

Un dato: si escuchan a alguien riéndose en la sala mientras achuran a alguien en pantalla, no se enojen que puedo ser yo. Si fuese una película slasher y me molestasen, podría enojarme, ir hasta su asiento y apuñalarlos. Digo, no es que lo vaya a hacer… ¿no?

La mejor entrega de la saga desde la primera. Muy recomendable, sobre todo para amantes de las armas blancas.


Scream 4 - Reseñadores 3El Penitente:

J.G. Ballard (si ustedes pudiesen verme en este momento, notarían que me paré en señal de respeto para escribir su nombre) decía que la ciencia ficción era la verdadera literatura del siglo veinte, ya que significó, quizás, la única forma de ficción que verdaderamente se interesó por el cambio social y tecnológico. El cine de terror (muchas veces emparentado con la ciencia ficción, por qué no) ha sido también importante y ha tenido en directores como John Carpenter y George A. Romero a tipos con un claro compromiso político, muchas veces injustamente subvalorado porque lo maquillaban detrás de una película de terror. Ay, los prejuicios…

Seguramente, a cualquiera de las entregas de la saga Scream ese saco le quede grande, pero es innegable que tanto aquella primera película del 96 como esta cuarta parte 15 años más tarde, son un cine netamente testimonial de la época a la que pertenecen. Desde el fenómeno de las redes sociales hasta la búsqueda de los 15 minutos de fama, Craven juega con todo eso, y lo que se le podría achacar es que por momentos lo hace de manera demasiado explícita. Si el anclarse tan fuertemente a un período es bueno o perjudicial, recién dentro de 15 años lo podremos averiguar.

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