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Spotlight (En primera plana)

Por el Cine/TV

Spotlight (En primera plana)Esta es la historia de una investigación periodística que con tiempo y dedicación logró destapar un escándalo que involucraba a la Iglesia Católica. La forma de contarlo fue sencilla, privilegiando la historia y confiando en el talento de los actores. El resultado: redondo.

Spotlight (En primera plana)

En los últimos meses pasaron por la cartelera cinematográfica un par de títulos pensados para su disfrute en pantalla gigante, o al menos una más grande que la del televisor convencional. Historias contadas de tal modo, que hacían ineludible una visita a la sala de cine.

Para devolver el balance de la Fuerza, llegó Spotlight, tanto o más atractiva que las épicas de época, sin escenas que quedarán tatuadas en la retina pero con un juego de equipo que la convierte en una de las propuestas más interesantes de la actualidad.

Aquí la experiencia es fundamentalmente narrativa. El director Tom McCarthy subordina su tarea y la pone al servicio de la historia escrita por él y Josh Singer acerca de la investigación de un periódico de Boston, que en 2002 destapó una conspiración para ocultar casos de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia Católica.

Sin la necesidad de explicar temas muy ajenos al público general, como ocurrió en The Big Short (también basada en hechos ocurridos hace menos de una década), hay tiempo para concentrarse en relatar cómo sucedieron las cosas, en orden y con toda tranquilidad.

Durante dos horas y a un ritmo casi perfecto, conoceremos a parte de la redacción de The Boston Globe y cómo la llegada de un nuevo editor se convierte en la primera ficha de un dominó que terminará haciendo temblar a una institución que se había acostumbrado a barrer la mierda para abajo de una alfombra tejida con hilos de oro.

Spotlight (En primera plana)

Gracias al talento de McCarthy veremos que no hubo coincidencias mágicas ni informantes que en lo más oscuro de un estacionamiento dieran con la pista final, sino muchísimo trabajo periodístico. Como te digo esto, te agrego que lo único que aleja al periodismo vernáculo de resultados como el de los integrantes de la sección Spotlight es el tiempo que tuvieron para hacer su tarea y el orden con el que la desempeñaron.

Michael Keaton interpreta al líder de un grupo de trabajo de cuatro personas y da gusto seguir viéndolo hacer de las suyas, sin miedo a que se noten las mil arrugas de su rostro. A su cargo están los personajes de Rachel McAdams, Mark Ruffalo y Bryan d'Arcy James. Los tres tienen sus momentos y es Ruffalo el que se separa un poquito del pelotón, quizás porque su personaje se la pasa corriendo.

Entre los que aparecen menos tiempo, hay que mencionar a Stanley Tucci en el papel de un abogado ocupadísimo y un poco excéntrico, pero no tan excéntrico como para ignorar el tema que tenía entre manos. John Slattery anda haciendo de las suyas pero justo este papel no ayuda a separarlo de otros Slattery que ya hemos visto.

Sí me siento obligado a mencionar a Liev Schreiber (Sabertooth en la película de los orígenes de Wolverine). Su personaje de Marty Baron, el editor recién llegado de Miami, no solamente pone en marcha las acciones sino que tiene varias apariciones puntuales en las que con una actuación muy medida le alcanza para adueñarse de la pantalla. Es una lástima que, estando Ruffalo y McAdams nominados al Óscar, este grandote haya sido dejado de lado.

Spotlight (En primera plana)

Todo está armado de tal forma que, promediando el filme, entendamos el funcionamiento de Spotlight, las características de sus integrantes y los obstáculos que tendrán que sortear para que la verdad salga a la luz. A no engañarnos: también hay varias pinceladas de egoísmo, cuando queda claro que a estos luchadores del bien les molestaría bastante que el periódico enemigo les ganara de mano. Esas sombras de gris le hacen mucho bien al resultado final.

No esperen grandes vueltas de tuerca ni una banda sonora que explote en un momento de emotividad, algo tentador debido a la crudeza del tema de fondo, que es tratado con calidad y sin golpes bajos.

El de McCarthy y compañía es un trabajo redondo, que uno no puede dejar de asociar a esta "Era Dorada de la Televisión" de la que tanto se está hablando. Por momentos parece que Spotlight fuera una miniserie, por la importancia que se le da al guion y por la densidad de la historia. Y porque el resultado final está por encima de la mayoría de las películas que llegan a la cartelera.

Espero que mis amigos cineastas no se ofendan.

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