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Steve Jobs (2015)

Por el Cine/TV

Steve Jobs (2015)Lejos de otras películas biográficas que juegan para el protagonista, la dupla Boyle-Sorkin se despacha con un inventario de imperfecciones del cofundador de Apple y alguna cosita buena que también tenía. El elenco rinde y el resultado final entretiene a lovers y haters.

Steve Jobs (2015)

Desde hace un tiempo es necesario que todos nosotros tengamos una opinión formada sobre absolutamente todo. Es más, no sólo hay que salir a opinar de todos los temas, sino ponerse el casco y ocupar una de las dos trincheras, defendiendo con vehemencia lo que nosotros consideramos una verdad revelada y en el mejor de los casos no es más que una junta de subjetividades.

Steve Jobs (2015), como el gluten, divide las aguas y despierta locas pasiones. En especial de quienes lo odian, que suelen aparecer con sus antorchas y tridentes ante la mínima posibilidad de que alguien le profese un poquito de cariño.

Aldeanos, habitantes de Springfield, quédense tranquilos que Danny Boyle y Aaron Sorkin hicieron una película que muestra al cofundador de Apple con todas sus imperfecciones a flor de piel, dejándolo como un inteligente manipulador y un robot sin sentimientos. Lo que lo hace increíblemente atractivo como figura histórica.

Steve Jobs no inventó la pólvora, sino que estuvo ahí para decirle a los inventores de la pólvora que a las balas les pusieran dos ranuras en lugar de ocho, o para agregarle una punta de oro a la bala y cobrar 2.500 dólares por cada una.

Sin embargo, negar la inteligencia de Jobs para estar en el lugar correcto en el momento indicado, o (por ejemplo) el rol que tuvo en el desarrollo de la animación por computadora como inversionista principal de Pixar, es querer tapar la manzana con las manos.

Steve Jobs (2015)

Al final, si la película que une a un director afamado con uno de los mejores dialoguistas del medio se llama así en lugar de llamarse Steve Wozniak, es porque nosotros lo pusimos ahí. La culpa no es del flaco con polera negra, sino de los que le rascan el lomo. Y (de nuevo) esta película no se lo rasca, más bien le rasca una picadura de mosquito en el antebrazo de Jobs, para ver cuánto arde.

El formato de la historia es caprichoso pero a la vez lo hace atractivo. Como tres piezas teatrales, seguimos la vida de Steve en los minutos previos a tres presentaciones vitales en su vida: la Macintosh, la NeXT y la iMac.

Lo menos verosímil del cuento es la forma en que las mismas personas aparecen justo en esos tres momentos. Esto no significa que no haya pasado (no anduve averiguando) sino que a la tercera vez, las coincidencias le arrugan a uno la burbuja de descreimiento en la que se encontraba.

La mujer que afirma que su hija es hija de Jobs, la niña, el pobre de Woz, el pobre de Andy Hertzfeld, la amiga de fierro, el CEO paternalista y el periodista fisgón dialogan "a la Sorkin" con el protagonista, revelando capa tras capa de la complicadísima personalidad de Steve-O.

En estos juegos dialécticos, un poco menos acelerados que en otras creaciones del guionista, el plantel actoral es vital para el éxito de la obra, y aquí cumple la tarea con honores. Tanto, que varios de ellos terminan camuflados por completo por los personajes que interpretan.

Steve Jobs (2015)

¿Cuántas veces vimos a Kate Winslet en cine? Pues en esta película a la que vemos es a Joanna Hoffman (la ficticia, quién sabe cómo será la real) y durante dos horas nos olvidamos de la actriz de Titanic. Lo mismo sucede con el enorme Michael Stuhlbarg (Arnold Rothstein en Boardwalk Empire) como Andy.

El caso de Seth Rogen es diferente, porque su presencia es imposible de camuflar, pero debe ser de las poquísimas veces que no tuve ganas de cachetearlo. De hecho su Wozniak es el personaje más abrazable de la película. Jeff Daniels, mientras tanto, sigue con su registro "serio", que no lo aleja de The Newsroom o The Martian. Pero le comprás lo que te está vendiendo (excepto la Apple Newton).

Por último está Michael Fassbender como el tipo que da nombre a la película. Su trabajo no solamente es el más arriesgado por encontrarse todo el tiempo (o el 99% del tiempo) en pantalla, sino porque debe construir a un personaje bastante alejado de las pautas tradicionales de personalidad. Creo que su personaje en Prometheus era más humano que Steve Jobs.

Lo logra y eso termina de cerrar un producto entretenido sobre un hombre polémico, que se mandó sus macanas y también tuvo sus aciertos, como casi cualquier otro. Pero que está "ahí" por la sencilla razón de que nosotros lo pusimos "ahí".

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