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Sucker Punch

Por el Cine/TV

Sucker Punch“Sucker Punch”, la última película  de Zack Snyder, acaba de estrenarse en salas latinoamericanas. Desde su estreno recibió unos cuantos golpes bajos de crítica y público. ¿Merece tanto golpe en las zonas bajas? Mi opinión a un click de distancia (“click” de ratón, no “kilómetro”).

Sucker PunchLa última película de Zack Snyder, "Sucker Punch", es una propuesta de lo más extraña. Por supuesto, tenemos la clásica distinción entre “extraño-extraño” y “extraño-pero-bueno” (asumo que sufrieron el “extraño” como epíteto más de una vez, hermanos/as míos). La crítica, luego del estreno de esta fábula que salta mundos y géneros cada dos escenas, procedió a descuartizarla con gusto y saña, jugando en muchos casos la carta predecible de la “estética de videojuegos”, “modalidad de videoclip” o “animé glorificado con actores de carne y hueso”. Si bien los avances me parecieron maravillosamente divertidos (¿nazis, mechas, dragones, robots, colegialas?; si es así, saco la entrada con tres semanas de anticipación) el “palo” generalizado me generó una cierta aprensión previa. Como norma de vida, no me interesa demasiado lo que diga “la crítica” (quienquiera que sea esta maldita mujer), pero la cosa se estaba poniendo salvaje en cuanto a despedazar la película.

Cuando salí de la sala de cine, me recordé a mí mismo, escribiéndomelo en la espalda con un marcador indeleble al estilo “Memento”, que tengo que confiar más en mis instintos y seguir despreciando liberal y alegremente a “la crítica”.

Sucker PunchEn resumidas cuentas, “Sucker Punch” es una visión personalísima de Snyder que amalgama distintos géneros en una mezcla visual y sonora surrealista apoyada en un guión aceptable, que si bien se nota que fue concebido para vehiculizar este despliegue, no resulta para nada abominable al estilo de lo que puede llegar a ser, por ejemplo, de una película de Michael Bay (perdón, Arqui). No busquen reflexiones profundas sobre la naturaleza humana, porque no las hay, más allá de un par de líneas del libreto que me gustaron particularmente. Si van a verla, compren una bolsa de pop y esperen un festival Snyderesco con todo lo que a uno le gustaría ver en 10 películas sintetizado en una sola. Una película de un “geek” para “geeks”, ni más ni menos.

Una advertencia previa: si el estilo de Snyder no les gusta o los tiene cansados, no se molesten en ir a ver “Sucker Punch”. Todo lo que vimos de "300” para adelante, “Watchmen” incluido, aparece aquí concentrado al 1000%, con un estilo estético y una visión cinematográfica unificados.

Sucker PunchSi les cansa el uso de Snyder de la cámara lenta para enfatizar la acción, pasen de ver esta película, porque es un recurso utilizado y reutilizado constantemente. Lo bueno es que Snyder SABE cuándo usar este recurso en beneficio de lo que relata. Cuando una escena se ralentiza, la edición apoya cambios de cámara justos para, lejos de enlentecer las cosas, dar agilidad a la narración visual. Si contrastamos con Paul W. Anderson y su cuarta (o de cuarta) “Resident Evil” (cómo me gusta pegarle a RE4), me da la impresión que este último director alarga todo indefinidamente y provoca bostezos, con un resultado que, si se desarrollase en “tiempo real”, haría que la película durase 30 minutos. En “Sucker Punch” la acción fluctúa y se resaltan los momentos adecuados, tales como el inicio que preludia el ingreso en el asilo de Babydoll. En tres minutos, con cámaras ralentizadas, Zack mete la cantidad de historia necesaria con ritmo pausado y frenético a la vez.

Por otro lado, si no les gusta el uso de Zack Snyder de pantalla verde, pueden obviar “Sucker Punch” sin remordimientos (me dijeron que la película de Jennifer Aniston que está en cartel es muy divertida). Aquí Snyder juega con todo lo que quiere retratar al mismo tiempo y pone en juego una parafernalia visual increíblemente imaginativa, que mezcla guerreros medievales con samurai gigantes demoníacos, o robots hiperavanzados con dragones escupefuego (el mejor dragón que vi en el cine, por lejos).

Sucker Punch

El uso de esta técnica le permite armar escenas de acción perfectamente coreografiadas con tomas que serían imposibles de realizar de otra manera. Para un buen ejemplo, tómense el tiempo de analizar la escena del tren y lo intimidantemente complejo que resulta el juego de cámaras durante esa secuencia. Snyder demuestra una vez más que es un excelente director de acción. Una vez más, reafirmé mi fe en que logre un buen resultado con “The Man of Steel”. Se podrá atacar a Snyder por muchos lados, pero su estilo es único y personal; a veces se lo condena gratuitamente, para ensalzar a otros “auteurs” que tienen estilos tanto o más personales y un nivel de pretensión mucho más agudo (Tim Burton, te estoy mirando).

Sucker PunchComo mencionaba, me da la impresión que Zacharias sabe que está haciendo una película para él y para las 15 personas que podemos disfrutar de este tipo de estética y propuesta (quizás seamos más,  pero no cuesta nada sonar a “grupo exclusivo”). Por momentos, se permite hasta un pequeño juego que rompe la barrera con el espectador. El argumento funciona en niveles al estilo “Inception” (por supuesto, con una propuesta mucho más modesta, ya que no hay un encare cerebral e intelectual al estilo de Nolan, sino un énfasis esteticista por encima de todas las cosas). No conviene desarrollar mucho la distinción de estos niveles, pero por momentos se pueden ver a algunas de las (hermosísimas) protagonistas discutir sobre cuando algo en la película es un golpe demasiado bajo (punchline), o cuando algunos recursos son un poco-demasiado “en la cara” del espectador.

Sin tener la profundidad de propuestas mucho más cerebrales, el guión de Sucker Punch, que es a la misma vez fracturado (distintos niveles para cada acción) y lineal ("gesta para conseguir objetos únicos que ayuden a resolver una misión"), acompaña decentemente la propuesta estética. Como ya dije, estoy convencido de que Snyder sabía que la película no le iba a gustar a MUCHA gente; de hecho, conozco muchas personas, varias de las que rondan por este portal/foro, que respeto enormemente en cuanto a gustos y estoy convencido que van a odiar a la película. Me da la impresión que el director/guionista tampoco tenía intención de hacer declaraciones grandilocuentes de “auteur” sobre la naturaleza de la ficción, por más que de todas formas, en lo personal, un par de líneas (no particularmente innovadoras, reconozco) me parecieron bastante adecuadas, sobre todo con un monólogo final que soy consciente que no va a gustar, por ser un poco demasiado explícito.

Sucker PunchLa película, que gira en torno a una especie de distintas proyecciones de psicodrama individual-colectivo en una institución mental, encara con pocas pretensiones o necesidad de sutileza (recordemos, las “armas” de Babydoll para enfrentarse a los “monstruos” son una katana y una pistola), temas como el escapismo y la importancia de la ficción como mecanismo de balance y protección del individuo. Pueden acusarme de darle un vuelo grande a algo que no lo busca tener, y puedo concederles la razón (a regañadientes), pero tampoco hay sutileza en el tratamiento de estos temas (porque, recordemos, una película planteada como 100% “en tu cara” no la precisa). Puede que esté llenando blancos de la película con cuestiones personales, pero: 1) demándenme por hacerlo; 2) si me dejan esos espacios, no me molesta, los disfruto. Por más condescendiente y obvia que pueda parecer, el tipo de reflexión-moraleja que propone esta fábula moderna me dejó con una bonita sonrisa en mi rostro (“bonita” porque siempre está bueno sonreír, no por las propiedades de mi rostro).  El “golpe bajo” al que hace alusión el título sacude un poco (por lo menos, gira en torno a un tema que a mí me impresiona particularmente) pero da un giro interesante a los minutos finales la historia.

Sucker PunchSintetizando un poco, “Sucker Punch” es un pastiche de géneros y estilos, la película que una persona con gustos de ficción diversos puede llegar a realizar con un presupuesto de 80 millones de dólares y una batidora, y por ese lado funciona correctamente. Por supuesto, resulta particularmente fácil atacarla por dónde no va, por cuestiones que nunca prometió o por alguna obviedad y linealidad en su mensaje y trama, pero en ningún momento hay otra pretensión que hacer una fábula sincrética modernizada y esteticista, concentrándose en lo ALUCINANTE-QUE-SERÍA-TENERLAS-A-TODAS-JUNTAS-EN-UNA-SOLA-PELÍCULA-CON-NAZIS-Y-MECHAS-Y-SAMURAI-Y-DRAGONES

Casi me olvidaba: también hay zombies, por lo que la película alcanza cuotas muy altas en mi “alucinómetro”.

Sucker PunchLa banda de sonido puede resultar esclarecedora sobre lo pastiche-posmodernoso de “la cinta” (con esto completo mi utilización obligatoria, al menos una vez, de la expresión que tanto me gusta, “la cinta”): si no me equivoco, los temas de la película son casi en su totalidad “covers” de otros temas. Todo mezclado y servido a gusto del consumidor.

Las actuaciones no tienen demasiados lucimientos, por más que apoyan de forma suficientemente convincente la trama. Nadie en su sano juicio puede negar que las muchachitas enloquecidas del manicomio Lennox resultan un conjunto de guerreras psicóticas por demás agradable al ojo. El Pepe Grillo de turno me resultó particularmente gracioso por razones que ni siquiera puedo llegar a discernir, pero principalmente creo que va por el lado de líneas que en su obviedad (ni el actor mismo puede mantenerse serio) me arrancaron alguna risita cómplice.

En resumidas cuentas, “Sucker Punch” es una obra personalísima, muy entretenida y visualmente deslumbrante (ya sea por los dones estéticos de sus protagonistas o por un escenario visual interno en constante cambio, con una única regla explícita: todo vale). Quienes odien a Snyder no van a amarlo más por esto, y quizás terminen odiándolo aún más. Si los trailers los dejaron con ganas de ver de qué iba la película y tienen ganas de pasar momentos de pura adrenalina con colegialas montadas en mechas tajeando nazis y dragones en un campo de batalla con bazookas y zombies a vapor, no sé en dónde tienen esperanza de encontrar todo eso junto si no es en esta película.

Vale la pena. De verdad, vale. Se los juro por mi katana.

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