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The Adjustment Bureau (2011)

Por el Cine/TV

The Adjustment Bureau (2011)La nueva propuesta de Matt Damon (un actor que ha sabido elegir papeles bastante interesantes a lo largo de su carrera) lo vincula con distinto grado de lejanía a Inception, Matrix y Phillip K. Dick. Pasá y entérate de qué va este romance cinematográfico de ciencia ficción paranoide.

The Adjustment Bureau (2011)Damon es un actor carismático, cuestión que creo casi innegable. Amigote inseparable de Ben Affleck, “el buen Will” supo despegarse de la égida de su coleguilla para encarar proyectos más personales, que lo han llevado a abarcar todo el espectro desde las excelentes películas de la saga Bourne hasta su papel protagónico en la última película de Clint Eastwood.

En el caso que nos compete, “The Adjustment Bureau”, Damon pasó al género de la ciencia-ficción, de la mano de la adaptación de un relato del maestro Phillip K. Dick, titulado “Adjustment Team”.

The Adjustment Bureau (2011)Lo importante es no engañarse con respecto a las pretensiones de esta propuesta cinematográfica: estamos hablando principalmente de una historia de amor, de esas que parecen estar “destinadas a ser” (literalmente, en este caso) y toda la trama, con toques paranoides y alucinógenos menores (emparentados con la obra del célebre autor de “Ubik”) gira en torno a este romance imposible.

Matt Damon encarna a David Norris, candidato a senador de los Estados Unidos por Nueva York. Norris es un político joven, factor que lo favorece en las encuestas.

De todas formas, por más que la apoyatura de la maquinaria publicitaria de campaña parece evitar referirse al pasado semi-pendenciero y humilde de este muchachito de Brooklyn (no señores, no es Steve Rogers, es OTRO muchacho de Brooklyn), su pasado vuelve a acosarlo cada tanto. La vida de Norris da un giro interesante cuando conoce a la bailarina Ellise Selas (la hermosísima Emily Blunt), con quien genera una química instantánea al estilo “flechazo a primera vista”.

The Adjustment Bureau (2011)El problema, amiguetes, es que ese amor no está destinado a ser. O sí. Ese es el quid de la cuestión. Pero sea cual sea la resolución, entra en juego una organización bastante amenazante denominada, precisamente, “The Adjustment Bureau” (los “agentes del destino”, por supuesto, es una pésima traducción, al estilo “Locademia de Agentes”).

La idea de este grupo, como bien pueden ver en cualquier trailer (mi triste justificación para lo spoilerífico de la siguiente línea, por supuesto) es asegurarse que las personas sigan el camino que tienen prefijado y no se desvíen del destino que originalmente tenían programado. Si esta idea no les da escalofríos y todavía tienen ganas de poner en la colecta de fin de año para mandarle flores a este Departamento, hay algo mal dentro de ustedes.

The Adjustment Bureau (2011)De acuerdo a lo planteado por la película, con esa paranoia bien phillipkdickiana, no sólo existe un plan prefijado para cada persona, sino que el desviarse demasiado del mismo puede implicar que te reajusten el destino a patadas en las posaderas. Los agentes de este Bureau, además de su sentido de la moda impecable (preciosos sombreros) no quieren ser revelados al público en general, que se espantaría de ver las cosas de las que son capaces (pueden manipular la realidad hasta cierto punto, moverse de un extremo a otro de una ciudad en instantes, etc.).

Imagínense la decepción de Norris cuando se da cuenta que el destino no quiere esa relación. Encontrarte con el amor de su vida, sentirte embriagado de sensaciones nuevas, para que después aparezca un vejete con sombrero y te diga “nones”, le puede generar reflujo al más estoico. Como podrán deducir, la película se centra en la búsqueda de Norris de concreción de lo que le dicta su corazón, con la reacción esperada de los agentes destinosos fachoautoritarios.

The Adjustment Bureau (2011)¿Hasta dónde pelearían por seguir su intuición y los dictados de su alma, independientemente de la dirección evidente que pudiese llegar a mostrarles la razón? ¿Cuánto arriesgarían para concretar sus sueños, inclusive cuando entrasen en colisión directa con los pasos evidentes a seguir cuando uno se compromete con una causa? ¿Hasta qué punto somos dueños de lo que decidimos hacer? Si tuviésemos que encapsular “The Adjustment Bureau” en tres preguntas, seguro estarían relacionadas con estas interrogantes.

La película está a medio camino entre una historia de amor imposible y una reflexión oscura sobre el determinismo y las posibilidades de libertad de un individuo en lo referente a su libre albedrío. Las actuaciones de Damon y Blunt son por demás convincentes, con momentos de candidez, desesperación y ternura que agregan textura a sus personajes, que terminan cerrando como “realmente interesantes”. Si bien el desarrollo “mitológico” de la película nunca ahonda demasiado en la definición de los pormenores de este Bureau, la sensación opresiva-paranoica de “te están observando”, bastante en sintonía con algunas excentricidades de Dick, le dan un toque muy particular y bastante diferente a lo que se puede ver en la vuelta.

No estamos hablando de la segunda venida del reino cinematográfico, pero sí de una película bien hecha, entretenida, con actuaciones sólidas y referencias interesantes a preguntas frecuentes de los que somos semi-paranoicos (¿hasta qué punto somos dueños de nuestros propios actos?).

Vale la pena verla, pero no voy a decirles lo que tienen que hacer: decidan por ustedes mismos y, si llegan a ver a algún vejete de sombrero en la vuelta, corran en dirección contraria. Ni que yo fuese un agente el destino o mucho menos…

(Igual háganme caso…)

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